Disculpen las molestias: hoy cumple años Capusotto

Por Micky Vainilla-Especialista en orden, buenas costumbres y administración responsable del sentido común. Experto en decir lo políticamente incorrecto con una sonrisa y absoluta corrección. Consultor en autoridad, respeto, jerarquías y control de aquello que amenaza con volverse demasiado libre. Colaborador ocasional del Observatorio de Bienes Comunes.

Antes que nada, sentimos las molestias. Sabemos que hay temas importantes. El agua, la tierra, los ríos, los territorios, las comunidades, los contratos, los recortes. Temas serios, adultos, responsables. Temas que requieren documentos, reuniones, formularios y, cuando sea posible, una persona autorizada para explicarlos. Pero hoy cumple años Diego Capusotto y, por alguna razón que todavía estamos tratando de controlar, el Observatorio decidió hablar de humor. Si usted llegó hasta aquí esperando otra cosa, tenemos una recomendación muy sencilla: siga leyendo. Así podrá comprobar que efectivamente hay problemas.

Capusotto dice que “el humor es siempre anárquico”. Bueno, tampoco exageremos. Una cosa es reírse un rato y otra permitir que la gente se acostumbre a reírse de las instituciones, de las autoridades, de los discursos oficiales y de aquellas verdades que, con mucho esfuerzo, hemos conseguido mantener en su sitio. Porque una sociedad ordenada necesita límites. Uno puede cuestionar, naturalmente, pero dentro de ciertos márgenes, con respeto, con prudencia y, preferiblemente, después de solicitar el permiso correspondiente. El humor, en cambio, tiene la pésima costumbre de aparecer sin autorización.

Y ahí empieza el problema. Porque uno se ríe y, mientras se ríe, puede comenzar a hacerse preguntas. ¿Por qué esto funciona así? ¿Quién decidió que fuera así? ¿Por qué esta autoridad dice una cosa y hace otra? ¿Por qué hay discursos que se presentan como verdades absolutas y, sin embargo, cuando uno los mira con un poco de humor comienzan a derretirse? Esto es particularmente inconveniente. Capusotto incluso habla de “demoler verdades que no son”. Yo preferiría algo menos agresivo: “revisar consensos consolidados”. Demoler suena a falta de respeto. Y ya sabemos que cuando algo lleva mucho tiempo en pie, inmediatamente aparece alguien preguntando por qué no lo dejamos tranquilo.

Pero quizá ahí está justamente la potencia del humor: en no dejar tranquilo aquello que se presenta como intocable. Capusotto cuenta que puede inventar una banda de rock contra Maradona, no porque tenga un problema personal con Maradona, sino porque incluso aquello que hemos convertido en símbolo puede ser puesto momentáneamente patas arriba. ¡Qué necesidad! Hay cosas que deberían permanecer sagradas. Aunque, pensándolo bien, quizá cuando algo necesita ser protegido permanentemente de la risa es porque la risa podría mostrar que no era tan sólido como parecía.

¿Y qué tiene que ver esto con los bienes comunes? Muchísimo, aunque entiendo que no sea inmediatamente evidente. Estamos acostumbrados a pensar lo común desde el agua, la tierra, los bosques o los territorios, pero también existen bienes comunes culturales: nuestras historias, memorias, palabras, músicas, imágenes, relatos, formas de creación y maneras de interpretar lo que vivimos. Son expresiones que circulan, se comparten, se transforman y vuelven a nosotros convertidas en algo diferente. No son piezas quietas ni pertenecen completamente a una sola persona: se alimentan de experiencias compartidas, de lenguajes construidos colectivamente y de la posibilidad de recrear aquello que recibimos.

Capusotto lo cuenta de una manera bastante peligrosa para quienes preferimos tener todo perfectamente ordenado: él pone la cara, pero reconoce que detrás hay una idea que circula y un trabajo colectivo con Pedro Saborido. Uno escribe, otro actúa, las ideas pasan de uno a otro y el resultado termina siendo algo más que la suma de sus partes. Una verdadera dificultad para quienes creemos que cada cosa debe tener propietario, etiqueta y responsable. Resulta que también podemos crear juntos, transformar lo que recibimos y devolverlo convertido en otra forma de expresión.

Y quizás ahí el humor produce conocimiento. No necesariamente el conocimiento que viene acompañado de una bibliografía de treinta páginas, aunque tampoco tenemos nada contra eso. Es otro tipo de conocimiento: el que aparece cuando una contradicción se vuelve visible, cuando una autoridad queda momentáneamente sin discurso, cuando una frase solemne empieza a sonar ridícula o cuando alguien consigue mirar de nuevo aquello que todos habían dejado de mirar. Reírse puede ser una manera de volver extraño lo que se había vuelto demasiado normal. Y esa capacidad de crear otras miradas, otras narraciones y otras formas de nombrar lo que vivimos también forma parte de lo que construimos culturalmente en común.

Por supuesto, no todo humor es maravilloso. También puede reproducir prejuicios, humillar y reforzar las mismas jerarquías que pretende cuestionar. Eso sería demasiado fácil. El asunto es otro: reconocer que la posibilidad de crear, imaginar, contar, reír y producir colectivamente nuestros propios sentidos sobre el mundo forma parte de los bienes comunes culturales. Porque si hasta el humor tiene que pasar por un comité de aprobación, quizá ya no estamos hablando de algo que se comparte, se transforma y se recrea, sino de un bien perfectamente administrado.

Así que sí, sentimos las molestias. Hoy, en el cumpleaños de Capusotto, hemos decidido hablar de humor. Una elección poco responsable, probablemente poco institucional y, si me permiten decirlo, bastante anárquica. Pero no se preocupen: mañana podemos volver a hablar de temas serios. Del agua, de la tierra, de los ríos, de los territorios. Eso sí, sería bueno que nadie se riera demasiado mientras lo hacemos.

Porque si esperaban que el Observatorio hablara de bienes comunes sin hablar de los bienes comunes culturales, del humor y de esa extraña posibilidad de crear sentidos sin pedir permiso… realmente no nos están leyendo.

Referencia:

Zarranz, Luis. (s. f.). Entrevista exclusiva a Diego Capusotto: “El humor es siempre anárquico”. Colectivo Al Margen. – https://www.barilochense.com/bariloche-social/almargen/entrevista-exclusiva-a-diego-capusotto.-el-humor-es-siempre-anarquico

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