Sabores de la memoria: Finca 5 reconstruye su historia desde las fotos… y más allá de ellas

El pasado sábado 18 de abril, la comunidad de Finca 5 se reunió para dar inicio a un proceso colectivo de recuperación de memoria en torno al puente ferroviario, el vagón y la historia del territorio. Más que una actividad puntual, el encuentro se convirtió en un espacio de diálogo, escucha y reconocimiento, donde las experiencias de vida comenzaron a entrelazarse para reconstruir una historia común.

A partir de fotografías compartidas por las propias personas, el taller propuso una dinámica sencilla pero profundamente significativa: construir una línea del tiempo desde la memoria vivida. Las imágenes no solo permitieron ubicar momentos, sino que abrieron la posibilidad de recordar, interpretar y resignificar lo que ha sido el tren en la vida de la comunidad.

Una historia que se cuenta desde la experiencia

Las fotografías funcionaron como un punto de partida para activar recuerdos que, aunque pertenecen al pasado, siguen presentes en la vida cotidiana de muchas personas.

Aparecieron escenas de un tiempo en que el río se cruzaba a pie, antes de la construcción del puente. Se recordaron los años en que la llegada de la obra representó una visión de futuro, generando trabajo para la gente del lugar y abriendo nuevas posibilidades económicas. El tren fue evocado como un elemento que dinamizó el comercio, conectó comunidades y marcó profundamente la organización de la vida cotidiana.

Sin embargo, más allá de estos hitos, lo que emergió con mayor fuerza fue la dimensión cotidiana de esa historia. La memoria no se expresó solo en grandes eventos, sino en prácticas diarias: ventas de leche, cajetas, tortillas, chorreadas, tamales, elotes y huevos que cruzaban el puente en canastos; recorridos familiares; encuentros espontáneos; y una vida comunitaria marcada por el intercambio constante.

Muchas personas recordaron cómo salían a vender y regresaban con el canasto vacío, en jornadas donde el trabajo también era una forma de encuentro. En ese ir y venir, no solo circulaban productos, sino también vínculos, historias y formas de sostener la vida en común.

Cuando la memoria se vuelve pregunta

El taller tomó un giro clave cuando la conversación se desplazó de lo visible hacia lo ausente. La pregunta fue directa, pero profundamente movilizadora:

¿Qué no muestran las fotos?

A partir de ahí, comenzaron a emerger historias que no habían quedado registradas en imágenes, pero que forman parte esencial de la memoria colectiva.

Se mencionaron las fondas que alimentaban a quienes trabajaban en la construcción del puente, las condiciones de vida de la época —como la ausencia de electricidad— y los esfuerzos cotidianos de las familias. También aparecieron recuerdos más sensibles, como las personas que fallecieron durante la construcción, o los recorridos junto a padres y madres que forman parte de una memoria afectiva que no suele documentarse.

Este momento permitió reconocer algo fundamental: la memoria no está solo en lo que se puede ver. También habita en lo que se siente, en lo que se recuerda desde la experiencia y en aquello que, por distintas razones, no fue fotografiado ni registrado.

El tren: entre memoria, sustento y pregunta

En los relatos compartidos, el tren dejó de ser únicamente una infraestructura para convertirse en una experiencia profundamente arraigada en la vida de la comunidad.

Fue fuente de trabajo e ingresos para muchas familias.
Fue un espacio de intercambio y encuentro.
Fue parte de la infancia, de la rutina, de la organización del territorio.

Pero junto con estos recuerdos, también emergieron preguntas sobre el presente y el futuro. Algunas personas expresaron el deseo de que el tren pueda volver, reconociendo su potencial para el desarrollo. Sin embargo, esta idea no aparece de forma acrítica.

Durante el taller se señaló con claridad que las grandes articulaciones, como el tren, no necesariamente significan desarrollo para las comunidades. En algunos casos, también pueden invisibilizar sus necesidades y formas de vida. Esta reflexión abre un campo importante: pensar qué tipo de desarrollo se quiere y desde qué lugar se construye.

La memoria no es neutral

Uno de los aprendizajes más importantes que dejó el encuentro es que la memoria no es un ejercicio neutro ni automático.

Recordamos algunas cosas y otras quedan fuera.
A veces porque no fueron fotografiadas.
A veces porque implican experiencias difíciles.
A veces porque no se consideraron importantes en su momento.

Esto invita a una reflexión necesaria: ¿quién decide qué se recuerda y qué se olvida? ¿Qué historias han quedado fuera de los relatos más visibles? ¿Qué memorias necesitan todavía un espacio para ser compartidas?

Reconocer esta dimensión es clave para construir una memoria más amplia, más crítica y más cercana a la experiencia real de la comunidad.

La historia que sea la nuestra

En medio de estas reflexiones, emergió una idea con mucha fuerza: la necesidad de que la historia sea contada desde la propia comunidad.

Frente a relatos externos que muchas veces explican el territorio desde una mirada institucional o técnica, este proceso busca poner en el centro las voces de quienes han vivido y construido Finca 5.

La memoria local permite recuperar la experiencia cotidiana, reconocer trayectorias de vida y fortalecer el sentido de pertenencia. No se trata solo de recordar, sino de afirmar que la comunidad tiene el derecho de narrarse a sí misma.

Como se expresó durante el taller:
“La historia que sea la mía. De y para la comunidad.”

Descargá el boletín completo

Este boletín recoge con mayor detalle los relatos, reflexiones y hallazgos del primer taller en Finca 5, incluyendo la línea del tiempo construida colectivamente, las voces de la comunidad y las preguntas que surgieron en el proceso. Te invitamos a descargarlo y recorrer esta memoria viva que no solo recuerda el pasado, sino que abre caminos para pensar el presente y construir futuro.

¡Comparte esta noticia en tus redes sociales!

Facebook
Twitter
LinkedIn