En tiempos de estallidos sociales, cuando tantas personas salen a las calles para expresar su inconformidad y reclamar transformaciones, también es importante recordar que la fuerza de los movimientos no reside únicamente en su capacidad de protestar, sino en su posibilidad de organizarse, aprender colectivamente y construir alternativas propias. Las movilizaciones abren caminos, visibilizan conflictos y muestran que el orden existente puede cuestionarse; pero sostener esas transformaciones requiere tejer solidaridades, fortalecer procesos organizativos y desarrollar herramientas para comprender y cambiar nuestra realidad. En ese horizonte, la educación popular y la alfabetización adquieren una importancia particular: no solo permiten acceder a la palabra escrita, sino también ampliar nuestra capacidad de leer el mundo, reconocernos como sujetos colectivos y participar en la construcción de otras posibilidades de vida.
La experiencia de alfabetización impulsada por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Zambia nos recuerda que la educación puede convertirse en una fuerza de organización popular. A partir de esta experiencia, el pensamiento de Amílcar Cabral y Paulo Freire nos invita a reconocer que aprender a leer y escribir también significa conquistar autonomía, comprender críticamente la realidad y construir posibilidades para transformarla.
Cuando la solidaridad cruza fronteras
En 2019, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST) y el Partido Socialista de Zambia comenzaron a impulsar una iniciativa que llevaría la educación popular brasileña a comunidades rurales y urbanas del sur de África. La experiencia se concretó en la Campaña de Alfabetización y Agroecología Fred M’Membe, un proceso que ha articulado a educadores, campesinos, estudiantes y comunidades alrededor de una tarea compartida: hacer de la alfabetización una herramienta para transformar sus condiciones de vida.
Según el relato de Elizabet Cerqueira da Conceição, publicado por el Instituto Tricontinental de Investigación Social, la campaña ha alfabetizado a más de cinco mil personas en cuatro provincias de Zambia, con la participación de cerca de 350 educadores y educadoras voluntarias. Una experiencia que demuestra la capacidad de los movimientos populares para construir respuestas colectivas allí donde el acceso a la educación continúa atravesado por desigualdades económicas y sociales. alfabetizar
Sin embargo, hay algo más que merece nuestra atención: esta experiencia expresa una forma de internacionalismo que no se limita a proclamar la solidaridad entre los pueblos, sino que la convierte en una práctica concreta.
Una brigada internacionalista brasileña se vincula con una organización política de Zambia para contribuir a un proceso educativo que responde a las necesidades de sus comunidades. No se trata simplemente de trasladar una metodología de un país a otro, como si existiera una receta capaz de resolver realidades diferentes. Por el contrario, el encuentro entre experiencias educativas, la participación comunitaria y el reconocimiento de los saberes locales permitieron construir una propuesta propia.
La campaña recuperó aportes de la experiencia cubana de alfabetización Yo, sí puedo, de la pedagogía de Paulo Freire y de los conocimientos producidos por las propias comunidades. De ese diálogo surgió el método Hablar, leer, escribir las palabras y el mundo, que vincula el aprendizaje de la lectura y la escritura con la comprensión crítica de la realidad. alfabetizar
Este proceso nos recuerda que la solidaridad internacionalista puede contribuir a multiplicar las capacidades de los pueblos cuando se construye desde el encuentro, el aprendizaje mutuo y el compromiso con las luchas colectivas.
La transformación no llega desde afuera para sustituir la experiencia de las comunidades. Se construye con ellas, reconociendo su capacidad para producir conocimientos, organizarse y abrir caminos que antes parecían imposibles.
Alfabetizar también es transformar el mundo
¿Por qué sigue siendo importante hablar de alfabetización?
En ocasiones, podemos reducirla a una habilidad técnica: aprender a reconocer letras, formar palabras, leer un texto o escribir nuestro nombre. Todas estas capacidades son fundamentales, pero la experiencia de Zambia nos invita a ampliar la mirada y preguntarnos por las posibilidades que se abren cuando el aprendizaje se vincula con la vida cotidiana, la organización popular y la acción colectiva.
En la campaña, las palabras generadoras no se buscan en una realidad abstracta o distante. Surgen de las experiencias de las comunidades: la semilla que se siembra, la lluvia que no llega, el precio del maíz, las enfermedades asociadas a las inundaciones o el deseo de poder firmar el propio nombre.
Son palabras que expresan necesidades, preocupaciones, conocimientos y aspiraciones. A partir de ellas, aprender a leer y escribir también significa poner en común las experiencias, reconocer problemas compartidos y comprender las relaciones que atraviesan la vida de las personas.
Esta perspectiva adquiere especial importancia cuando la alfabetización se articula con la agroecología. Para las comunidades campesinas, la educación puede contribuir a comprender mejor las condiciones de producción, fortalecer los conocimientos sobre el territorio y ampliar las posibilidades de defender sus medios de vida.
Por eso, la alfabetización no aparece como una actividad aislada de las luchas sociales. Forma parte de un proceso más amplio en el que el aprendizaje puede fortalecer la autonomía de las personas y las capacidades organizativas de sus comunidades.
Aquí encontramos una de las contribuciones fundamentales de Paulo Freire: leer la palabra también implica aprender a leer el mundo. La educación no consiste únicamente en recibir conocimientos, sino en desarrollar capacidades para interpretar críticamente la realidad y participar en su transformación.
Esta concepción nos permite reconocer que la educación puede contribuir tanto a reproducir las relaciones existentes como a cuestionarlas. La diferencia no está solamente en los contenidos que se enseñan, sino también en la relación que se construye entre quienes participan del proceso educativo, los conocimientos que se reconocen y las posibilidades de actuar sobre la realidad.
Alfabetizar, desde esta perspectiva, también es crear condiciones para que las personas puedan participar con mayor autonomía en la vida social, política y económica.
Amílcar Cabral y Paulo Freire: un diálogo que sigue interpelándonos
La experiencia de Zambia nos conduce a un encuentro intelectual y político de especial relevancia: el diálogo entre Amílcar Cabral y Paulo Freire.
Aunque sus trayectorias fueron diferentes, ambos comprendieron que la emancipación no podía reducirse a un cambio en las estructuras políticas. La transformación también exigía cuestionar las formas de pensar, los valores y las concepciones del mundo que las relaciones de dominación habían impuesto.
Amílcar Cabral, uno de los principales dirigentes de las luchas de liberación nacional de Guinea-Bisáu y Cabo Verde, comprendió que la lucha anticolonial no podía separarse de la recuperación de la cultura, la historia y la capacidad de los pueblos para reconocerse como protagonistas de su propio destino.
Paulo Freire, por su parte, desarrolló una pedagogía que situó el diálogo, la conciencia crítica y la experiencia de las personas oprimidas en el centro del proceso educativo.
Sus aportes convergen en una cuestión decisiva: la liberación política necesita acompañarse de una transformación cultural y educativa que permita a los pueblos pensar desde sus propias experiencias y construir sus propios caminos.
Como explican José Eustáquio Romão y Moacir Gadotti en Paulo Freire e Amílcar Cabral: A descolonização das mentes, la independencia política no elimina automáticamente las formas de dominación que permanecen en la cultura, los valores y las maneras de comprender el mundo. La descolonización también implica cuestionar los referentes impuestos y recuperar la capacidad colectiva de producir conocimientos y construir autonomía. 4-amilcar-desconolizacao_das_me…
Este diálogo es particularmente pertinente para pensar los procesos educativos actuales.
Nos invita a preguntarnos qué conocimientos se consideran legítimos, cuáles experiencias quedan fuera de los espacios de formación y hasta qué punto la educación permite comprender las condiciones históricas que producen las desigualdades.
También nos recuerda que los pueblos no son simples destinatarios de conocimientos elaborados en otros lugares. Sus luchas, experiencias y prácticas cotidianas producen saberes que pueden contribuir a comprender el mundo y transformarlo.
La relación entre Cabral y Freire no debe entenderse como una identidad absoluta entre sus pensamientos, sino como un encuentro entre trayectorias que, desde sus particularidades, aportan herramientas para reflexionar sobre la emancipación, la educación y la organización popular.
En ese sentido, la experiencia de Zambia adquiere una fuerza especial: muestra cómo una tradición pedagógica puede ponerse en diálogo con otra realidad histórica sin renunciar a la construcción colectiva de respuestas propias.
La vigencia de descolonizar nuestras maneras de pensar
Leer a Cabral y Freire hoy implica reconocer que la descolonización de las mentes no es una tarea concluida con la independencia de los territorios ni una discusión reservada a un momento específico de la historia.
Las relaciones de dominación también pueden reproducirse mediante las ideas que presentamos como naturales, los conocimientos que consideramos superiores y las explicaciones que nos llevan a aceptar las desigualdades como inevitables.
Por eso, la pregunta educativa sigue siendo profundamente política: ¿aprendemos para adaptarnos a la realidad tal como está organizada o también para comprenderla, cuestionarla y participar en su transformación?
Esta interrogante no supone desconocer la importancia de los conocimientos acumulados por la humanidad. Nos invita, más bien, a ampliar las posibilidades de aprendizaje, reconocer la diversidad de experiencias y construir relaciones educativas en las que el pensamiento crítico pueda desarrollarse colectivamente.
Desde esta perspectiva, la alfabetización es mucho más que una puerta de entrada al lenguaje escrito. Puede convertirse en parte de un proceso de construcción de autonomía, fortalecimiento organizativo y recuperación de la capacidad de imaginar otros futuros.
La experiencia del MST en Zambia nos recuerda que estas posibilidades no dependen exclusivamente de grandes infraestructuras ni de soluciones diseñadas desde arriba. También nacen del compromiso colectivo, del trabajo voluntario, de la organización comunitaria y de la convicción de que todas las personas tienen derecho a desarrollar sus capacidades.
El internacionalismo, la educación popular y la descolonización de las mentes se encuentran así en una misma preocupación: cómo fortalecer la capacidad de los pueblos para comprender su realidad y convertirse en protagonistas de su transformación.
Para seguir la conversación: leer a Cabral y Freire
La experiencia de alfabetización en Zambia nos deja una invitación que trasciende sus fronteras: volver sobre las preguntas que Amílcar Cabral y Paulo Freire plantearon acerca de la educación, la cultura, la autonomía y la liberación.
El libro Paulo Freire e Amílcar Cabral: A descolonização das mentes, de José Eustáquio Romão y Moacir Gadotti, ofrece una oportunidad para profundizar en ese encuentro. Sus páginas examinan las convergencias entre el pensamiento crítico de Freire y la praxis política de Cabral, así como los vínculos entre educación, revolución y descolonización cultural. La obra también aborda la experiencia africana de Freire y las posibilidades de una educación emancipadora en el presente. 4-amilcar-desconolizacao_das_me…
Leer este libro es una oportunidad para recuperar estas reflexiones y ponerlas en diálogo con nuestras propias experiencias educativas, organizativas y comunitarias.
Porque la alfabetización puede enseñarnos a leer las palabras, pero su horizonte emancipador se amplía cuando también aprendemos a reconocer las relaciones que organizan nuestra sociedad, cuestionamos aquello que parecía inamovible y construimos colectivamente otras posibilidades.
¿Qué necesitamos aprender para transformar nuestra realidad? ¿Qué ideas necesitamos cuestionar para conquistar mayor autonomía? ¿Cómo hacemos de la educación una práctica que fortalezca la organización y la capacidad de los pueblos para decidir sobre su propio destino?
Las experiencias de alfabetización popular y el diálogo entre Cabral y Freire nos invitan a seguir buscando respuestas colectivas.
Referencia:
Cerqueira da Conceição, E. (2026, 2 de octubre). Alfabetizar es organizar: el proceso de alfabetización en Zambia y la solidaridad internacionalista del MST. Instituto Tricontinental de Investigación Social. https://thetricontinental.org/es/nuestra-america/boletin-alfabetizar-es-organizar/
Romão, J. E., & Gadotti, M. (2012). Paulo Freire e Amílcar Cabral: A descolonização das mentes. Editora e Livraria Instituto Paulo Freire.
Samora Machel Internationalist Brigade. (2022, 18 de mayo). In Zambia, Literacy and Agroecology Campaign trains 2,000 people. Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST). https://mst.org.br/2022/05/18/in-zambia-literacy-and-agroecology-campaign-trains-2000-people/


