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Manual práctico del 0%: disculpen las molestias, no pedimos permiso

Este manual no debería existir.

No porque no haga falta, sino porque su existencia dice más de lo que cualquier diagnóstico técnico se atrevería a nombrar. Nadie lo solicitó, nadie lo validó, nadie abrió un formulario para recoger opiniones. Y, sin embargo, aquí está.

No pedimos permiso.

Porque cuando las decisiones que afectan la vida universitaria tampoco pasan por consulta —cuando un 0% se instala como si fuera neutral, técnico, inevitable—, la respuesta no siempre llega por los canales formales. A veces aparece en los márgenes, en ese lugar incómodo donde la preocupación se mezcla con la memoria y con una pregunta urgente: ¿qué hacemos con lo que tenemos a mano?

Este “manual práctico del 0%” es, en realidad, un botiquín.

Este manual no debería existir. Pero quizá tampoco haga falta. Porque hoy, en Costa Rica, ya hay personas estudiantes organizándose, movilizándose, discutiendo y sosteniendo la defensa de la universidad pública. Esa experiencia viva —en curso, imperfecta, pero activa— también es un manual. Si este documento sirve, es porque dialoga con esas prácticas. Si sobra, mejor. Porque significaría que la lucha ya está en marcha.

No está pensado para quienes solo se mueven cuando todo ha sido previamente autorizado o encaja sin fisuras en los procedimientos; más bien, encuentra sentido allí donde lo urgente desborda lo establecido y obliga a mirar de frente lo que ya no se puede postergar.

No cura la herida, pero permite reconocerla. No resuelve la emergencia, pero evita que se normalice. No ofrece recetas, pero pone a circular herramientas que otros procesos en América Latina y el Caribe han ido dejando, como quien sabe que en algún momento alguien más las va a necesitar.

Porque el 0% no es un número.

Es el proyecto que se detiene, la beca que no alcanza, el territorio que queda más lejos. Es el ajuste que no se nombra como recorte, pero que se vive como retroceso. Es el silenciamiento progresivo de una idea de universidad pública que históricamente ha sido todo menos neutral.

Y frente a eso, este manual hace algo sencillo —y por eso incómodo—: recuerda.

Recuerda que la universidad pública no nació de la planificación ordenada, sino de la disputa. Que lo que hoy existe fue conquistado, tensionado, defendido. Que cada generación, en contextos distintos, tuvo que inventar formas para sostener lo común.

Por eso este documento no busca representar a nadie.

Ni hablar en nombre de.

Ni cerrar el debate.

Más bien lo contrario: abrirlo.

Poner sobre la mesa que lo que está en juego no es únicamente un presupuesto, sino una forma de entender la universidad, su lugar en la sociedad y su relación con la vida de las personas. Traducir un conflicto que muchas veces queda encerrado en el campus, para que pueda ser sentido como propio más allá de él.

Si este manual circula, cumple su función.
Si incomoda, también.

Porque no fue hecho para tranquilizar.

Fue hecho porque algo está pasando que lo vuelve necesario.

Así que sí:

Gracias.

Y disculpen las molestias.

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Convocatoria: Mover la casa, cambiar el mundo Estrategias del caracol: territorio, organización y dignidad

En muchos territorios de América Latina y el Caribe, la vida se sostiene en medio de tensiones constantes. A veces el desalojo no llega con policías ni órdenes judiciales visibles, sino de forma más silenciosa: proyectos que avanzan, decisiones que se toman lejos de las comunidades, cambios en el uso del suelo que transforman el paisaje… y con él, las formas de vivir.

Como en una casa que de pronto deja de pertenecer a quienes la habitan, los territorios se convierten en espacios en disputa. Pero lo que está en juego no es solo la tierra: es la memoria, los vínculos, la historia compartida y la posibilidad de seguir construyendo vida en común.

¿Y qué pasa cuando quienes habitan esos espacios deciden no irse?
¿Cuando, en lugar de desaparecer, comienzan a organizarse?

Ahí aparece el caracol.

Lento, colectivo, persistente.
Un símbolo que nos habla de estrategia, de cuidado y de inteligencia compartida. De moverse juntos, incluso cuando todo parece en contra.

A partir de la película La estrategia del caracol, este curso-taller propone un recorrido para mirar los conflictos territoriales desde otra perspectiva: no desde los grandes centros de poder, sino desde quienes resisten, organizan y construyen alternativas en sus propios territorios.

Un curso para leer el territorio desde abajo

En este espacio exploraremos:

  • – ¿Quién hace realmente la geopolítica?
  • – ¿Cómo se disputan los territorios en la vida cotidiana?
  • – ¿Qué hace posible la organización colectiva?
  • – ¿Cómo se construyen estrategias frente al despojo?
  • – ¿Qué significa defender la dignidad y lo común?

Desde la antigeopolítica, nos acercaremos a estas preguntas reconociendo a los movimientos sociales y a los sujetos colectivos como protagonistas de la historia.

Una experiencia para pensar y actuar

Este no es un curso tradicional. Es un espacio para:

  • – mirar, sentir y pensar a partir del cine
  • – dialogar desde nuestras propias experiencias
  • – mapear conflictos reales
  • – imaginar estrategias colectivas
  • – construir herramientas para la acción

Trabajaremos desde la educación popular, entendiendo que el conocimiento se construye en colectivo, desde lo vivido y con sentido político.

Fechas

Del 18 de mayo al 15 de junio – 5 sesiones

Lugar: Oficina Kioscos Socioambientales. San Pedro. Montes de Oca.

¿A quién está dirigido?

A personas interesadas en los territorios, la organización social, la defensa de la vida y la construcción de alternativas. No se requiere experiencia previa, solo disposición para reflexionar y participar.

Inscripciones

👉 Inscríbete aquí:
https://forms.gle/7ZvU58rMgS1PRhLH6

Porque moverse juntos también es resistir

En contextos donde todo empuja a fragmentar, desplazar o desalojar,
organizarse es una forma de permanecer.

Pensar colectivamente es una forma de resistir.
Y crear estrategias propias es una forma de disputar el poder.

Como los caracoles,
llevar la casa a cuestas, moverse juntos y no soltar el territorio
puede ser también una forma de cambiar el mundo.

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Manual para sobrevivir a la nevada Seguridad, poder y narrativa: la estrategia de EE.UU. para redefinir la “extrema izquierda” y controlar la protesta

Una imagen se instala: Donald Trump como salvador. Un relato la sostiene: la seguridad como redención, como promesa de orden frente al caos. Pero hay un dato incómodo que atraviesa esa construcción: mientras se eleva esa figura, también se redefine quién es el enemigo. No se trata solo de proteger, sino de nombrar, clasificar y señalar; de trazar nuevas fronteras entre lo aceptable y lo sospechoso. En ese movimiento, la política deja de ser únicamente gestión del conflicto y pasa a convertirse en una disputa por el sentido, donde el miedo, la moral y la seguridad se entrelazan para reorganizar la mirada sobre la realidad.

Este texto forma parte de los procesos de reflexión construidos en el curso “Proceso de Formación: Rompecabezas de las miradas: quién te mira y quién te ve”.

Las ideas aquí desarrolladas no son un ejercicio individual, sino el resultado de un diálogo colectivo que busca leer críticamente el contexto actual, reconociendo cómo las miradas de poder configuran los territorios, las amenazas y también las posibilidades de organización.

En ese marco, esta nota propone una interpretación situada de los cambios geopolíticos en curso y sus implicaciones para América Latina y el Caribe, incorporando la educación popular como herramienta clave no solo para comprender estos procesos, sino también para posicionarse y actuar en medio de ellos.

En nuestro recorrido por la coyuntura, hemos insistido en que no basta con mirar los acontecimientos: hay que aprender a leer cómo se construyen. Esta nota forma parte de ese ejercicio.

Como en El Eternauta, donde la nevada no solo cae sino que también confunde, desorienta y redefine quién es enemigo y quién no, hoy asistimos a una reconfiguración global en la que los discursos de seguridad construyen nuevas amenazas. En este caso, la “nevada” no es solo información: es una narrativa que busca nombrar, clasificar y perseguir.

El marco: una estrategia que redefine al «enemigo»

En noviembre de 2025, la administración de Donald Trump publicó su National Security Strategy (NSS), un documento que, bajo el lema «America First», establece un giro radical en la política exterior estadounidense. Entre sus principios figuran el rechazo al intervencionismo –al menos en su versión clásica–, la primacía de la soberanía nacional, el fin de la «era de la migración masiva» y una concepción economicista de la seguridad.

Pero hay un capítulo silencioso que ahora comienza a ejecutarse: la persecución global de la llamada «extrema izquierda».

Dos noticias recientes confirman que lo que parecía retórica interna ya es política activa. Por un lado, un cable del secretario de Estado Marco Rubio ordena a todas las embajadas coordinar campañas digitales con influencers y actores locales para contrarrestar la «propaganda antiestadounidense». Por otro, el Departamento de Estado ha designado formalmente como «organizaciones terroristas» a cuatro grupos de izquierda en Europa (dos en Grecia, uno en Alemania y uno en Italia), y presiona a aliados para que persigan a movimientos como antifa.

¿Qué conexión hay entre ambos hechos? Ambos son la puesta en práctica operativa de la NSS 2025, que establece la necesidad de combatir la «subversión cultural», las «ideologías radicales» y cualquier forma de pensamiento crítico que desafíe el orden que Washington quiere imponer.

Como en la ciudad nevada del Eternauta, donde las reglas cambian sin previo aviso, aquí también se redefine quién es el enemigo… y bajo qué criterios.

Esto no es nuevo: ecos del macartismo

Aunque estos procesos puedan parecer recientes, lo cierto es que la criminalización de la disidencia tiene antecedentes claros en la historia. Un ejemplo emblemático es el Macartismo en Estados Unidos durante las décadas de 1950.

En ese período, bajo el argumento de la “seguridad nacional”, se construyó una persecución sistemática contra personas acusadas de ser comunistas o simpatizantes. No se trataba únicamente de actores políticos: artistas, académicos, funcionarios públicos y movimientos sociales fueron investigados, señalados y excluidos, muchas veces sin pruebas contundentes.

El macartismo operó a través de:

  • -la ampliación de la categoría de “enemigo interno”,
  • -la estigmatización pública,
  • -la vigilancia y persecución institucional,
  • -y la instalación del miedo como mecanismo de control social.

Más que responder a amenazas concretas, funcionó como una forma de disciplinamiento político e ideológico.

Traer este antecedente al presente permite reconocer que lo que hoy vemos —la ampliación de categorías como “extrema izquierda”, la asociación con terrorismo o la deslegitimación de la protesta— no surge de la nada, sino que forma parte de una lógica histórica que se reactualiza en distintos contextos.

En clave de nuestro análisis: la “nevada” ya ha caído antes.

Y así como en aquel momento muchas voces fueron silenciadas bajo el peso de la sospecha, hoy el desafío vuelve a ser reconocer cuándo los discursos de seguridad se convierten en herramientas para limitar la democracia.

El marco: una estrategia que redefine al «enemigo»

En noviembre de 2025, la administración de Donald Trump publicó su National Security Strategy (NSS), un documento que, bajo el lema «America First», establece un giro radical en la política exterior estadounidense. Entre sus principios figuran el rechazo al intervencionismo –al menos en su versión clásica–, la primacía de la soberanía nacional, el fin de la «era de la migración masiva» y una concepción economicista de la seguridad.

Pero hay un capítulo silencioso que ahora comienza a ejecutarse: la persecución global de la llamada «extrema izquierda».

Dos noticias recientes confirman que lo que parecía retórica interna ya es política activa. Por un lado, un cable del secretario de Estado Marco Rubio ordena a todas las embajadas coordinar campañas digitales con influencers y actores locales para contrarrestar la «propaganda antiestadounidense». Por otro, el Departamento de Estado ha designado formalmente como «organizaciones terroristas» a cuatro grupos de izquierda en Europa (dos en Grecia, uno en Alemania y uno en Italia), y presiona a aliados para que persigan a movimientos como antifa.

¿Qué conexión hay entre ambos hechos? Ambos son la puesta en práctica operativa de la NSS 2025, que establece la necesidad de combatir la «subversión cultural», las «ideologías radicales» y cualquier forma de pensamiento crítico que desafíe el orden que Washington quiere imponer.

Como en la ciudad nevada del Eternauta, donde las reglas cambian sin previo aviso, aquí también se redefine quién es el enemigo… y bajo qué criterios.

¿Qué es «extrema izquierda» según EE.UU.?

Una categoría tan vaga como peligrosa

El discurso de Monica A. Jacobsen, alta funcionaria antiterrorista del Departamento de Estado, define como terrorismo de extrema izquierda a:

  • -Amenazas comunistas, marxistas y anarquistas
  • -Movimientos anticapitalistas
  • -Ideologías «ecoextremistas»
  • -Cualquier movimiento «antifascista autodenominado»

Esta definición es tan amplia que podría incluir desde sindicatos combativos hasta organizaciones ecologistas, pasando por colectivos feministas o de defensa de derechos humanos que utilicen tácticas de desobediencia civil.

Como advierte Tom Joscelyn, «están tratando de inventar a antifa como una amenaza internacional para vincularla a grupos e individuos en Estados Unidos».

El riesgo no es menor: al no exigir pruebas de violencia inminente ni de ataques contra ciudadanos estadounidenses, la administración Trump crea una categoría política, no criminal. Y con ella, abre la puerta a vigilar, investigar y perseguir a activistas y académicos que simplemente sostengan ideas contrarias al statu quo.

En clave del Eternauta: no es la acción lo que define el peligro, sino la etiqueta que se impone sobre quien piensa distinto.

Criminalización de la protesta social: el caso europeo como alerta

Los cuatro grupos designados –Antifa Ost (Alemania), dos organizaciones griegas y una italiana– no tienen antecedentes de atentados contra EE.UU.

En el caso alemán, las autoridades locales señalaron que «la amenaza ha disminuido considerablemente». En Grecia, el ministro antiterrorista declaró: «Antifa existe en toda Europa, pero hasta hoy han sido activistas, no terroristas».

Sin embargo, la designación permite a EE.UU.:

  • -Congelar activos financieros
  • -Presionar a gobiernos extranjeros
  • -Establecer vínculos para investigar o procesar personas

Esto último es clave. Sebastian Gorka ha insistido en que «no hay lobos solitarios», promoviendo la búsqueda de conexiones entre activistas.

El objetivo final podría ser castigar a opositores internos bajo cargos de «apoyo al terrorismo».

Como en la historia del Eternauta, donde el peligro no siempre es visible pero sí operativo, aquí el control se expande a través de redes invisibles.

Redes, influencers y guerra narrativa

¿proteger la imagen o silenciar la disidencia?

El cable de Rubio instruye a las embajadas a:

  • -Colaborar con influencers y líderes de opinión
  • -Coordinar con unidades de información militar
  • -Usar plataformas como X para contrarrestar narrativas

En apariencia, es diplomacia pública. Pero en este contexto, se convierte en una herramienta de control narrativo.

No se trata solo de mejorar la imagen de EE.UU., sino de deslegitimar voces críticas, asociándolas con amenazas o propaganda hostil.

La nevada, en este caso, no solo cae: también se organiza.

El doble estándar: ¿dónde queda la amenaza real?

Los datos muestran otra realidad:

  • -112 muertes por extremismo de derecha (2010-2020)
  • -13 muertes por extremismo de izquierda
  • -82 por yihadismo

Christopher Wray había señalado que la principal amenaza provenía de la extrema derecha.

Sin embargo, la administración ha redirigido recursos hacia la izquierda.

No se trata de seguridad, sino de ideología.

Formas de criminalización de la disidencia en América Latina y el Caribe
Forma de criminalización¿Cómo opera?Discursos que la sostienenActores que la impulsanImpactos en territorios y movimientosClaves para el análisis
Asociación con narcotráficoSe vincula a líderes sociales o comunidades con redes ilícitas sin pruebas claras“El crimen organizado está infiltrado”, “hay financiamiento ilegal”Gobiernos, fuerzas de seguridad, mediosEstigmatización, judicialización, pérdida de legitimidadPreguntar: ¿hay evidencia o es una asociación discursiva?
Vínculos con terrorismoUso de leyes antiterroristas para investigar o perseguir movimientos“Amenaza a la seguridad nacional”, “radicalización”Estados, cooperación internacionalCriminalización de protesta, vigilancia, persecuciónAnalizar si se redefine “terrorismo” de forma amplia
Etiqueta de “ecoterrorismo”Movimientos ambientales son presentados como enemigos del desarrollo“Obstaculizan el progreso”, “afectan la inversión”Empresas, élites económicas, gobiernosDeslegitimación de luchas territoriales, represiónIdentificar conflicto entre modelo económico y defensa territorial
Criminalización de la protestaProtestas tratadas como disturbios o amenazas“Vandalismo”, “alteración del orden público”Gobiernos, medios, fuerzas policialesRepresión, detenciones, miedo colectivoObservar cómo se narra la protesta
Judicialización selectivaUso del sistema judicial contra líderes o movimientos“Aplicación de la ley”, “estado de derecho”Poder judicial, élites políticasProcesos largos, desgaste organizativoVer si hay selectividad en quién se investiga
Estigmatización mediáticaConstrucción de imagen negativa de actores sociales“Radicales”, “violentos”, “antidesarrollo”Medios, plataformas digitalesPérdida de apoyo socialAnalizar lenguaje y encuadres mediáticos
Vigilancia digital y persecuciónSeguimiento en redes, uso de datos, infiltración“Prevención”, “seguridad digital”Estados, empresas tecnológicasAutocensura, miedo, controlIdentificar tecnologías y mecanismos usados
Cooptación y divisiónFragmentación de movimientos mediante incentivos o presión“Diálogo”, “participación” (formal)Gobiernos, ONG, empresasDebilitamiento organizativoAnalizar quién gana y quién pierde con estos procesos
Deslegitimación de saberes localesSe invalidan conocimientos comunitarios o indígenas“Falta de evidencia”, “atraso”Academia tradicional, tecnocraciaInvisibilización de alternativasReconocer disputa epistemológica
Militarización de territoriosPresencia de fuerzas armadas en zonas de conflicto“Control territorial”, “seguridad”Estados, cooperación internacionalViolencia, desplazamiento, control socialAnalizar relación entre recursos y militarización
Cuando disentir se vuelve delito: una reflexión necesaria

La criminalización de la disidencia no es solo un cambio en el lenguaje político: es una transformación profunda en la forma en que se entiende la democracia.

Cuando protestar, organizarse o cuestionar el orden existente empieza a ser asociado con “amenaza”, “subversión” o incluso “terrorismo”, lo que está en juego no es únicamente la seguridad, sino los límites mismos de lo posible en la vida pública.

Este proceso tiene varias implicaciones:

  • -Reduce el espacio democrático, al convertir la crítica en sospecha y la participación en riesgo.
  • -Deslegitima a actores sociales, especialmente a quienes históricamente han luchado por derechos: movimientos ambientales, feministas, sindicales o comunitarios.
  • -Desplaza el debate político, ya que en lugar de discutir demandas o conflictos, se busca desacreditar a quienes los plantean.
  • -Instala el miedo como forma de control, desincentivando la organización y la acción colectiva.

Pero también hay algo más profundo: la criminalización de la disidencia redefine quién puede hablar, quién puede actuar y bajo qué condiciones. En ese proceso, muchas voces quedan fuera no por falta de legitimidad, sino por el riesgo que implica alzarse.

Desde la perspectiva del análisis de coyuntura, esto nos obliga a afinar la mirada:
no solo identificar actores y conflictos, sino reconocer cuándo el poder está intentando cerrar el campo de lo político, limitando las posibilidades de transformación.

Y en clave de nuestro recorrido:

así como en la nevada del Eternauta no siempre es evidente dónde está el peligro, en la coyuntura actual tampoco siempre es visible cuándo la democracia empieza a estrecharse.

Por eso, más que nunca, el desafío es sostener una lectura crítica, colectiva y atenta, que permita no solo entender lo que pasa, sino también defender los espacios donde es posible imaginar y construir alternativas.

Matriz para analizar la criminalización de la disidencia
Dimensión de análisis¿Qué observar?Preguntas clavePistas en la “nevada” (alertas)Claves para el análisis
Definición del enemigoCómo se nombran actores sociales¿A quién se etiqueta como “amenaza”? ¿Qué categorías se usan?Uso de términos amplios: “extremista”, “radical”, “subversivo”Identificar si la categoría es política o basada en hechos
Discursos y narrativasRelatos que circulan en medios y redes¿Cómo se cuenta el conflicto? ¿Qué emociones activa?Lenguaje de miedo, caos, orden, seguridadAnalizar qué sentido común se intenta construir
Actores con poder narrativoQuién posiciona la versión dominante¿Quién tiene más voz? ¿Quién queda fuera?Presencia de gobiernos, medios masivos, influencers alineadosReconocer asimetrías en la producción de sentido
Actores invisibilizadosQuiénes no aparecen o son distorsionados¿Qué voces faltan? ¿Cómo se representan?Ausencia de comunidades, movimientos o territoriosRecuperar esas voces para un análisis más completo
Instrumentos de controlMecanismos legales, digitales o políticos¿Qué herramientas se usan para intervenir?Leyes, vigilancia, redes sociales, algoritmos, campañas digitalesIdentificar cómo se ejerce el poder más allá de lo visible
Escenarios de disputaEspacios donde ocurre el conflicto¿Dónde se expresa el poder? ¿Dónde hay resistencia?Medios, redes, calles, instituciones, territoriosVer que el poder cambia según el escenario
Correlación de fuerzasRelación entre actores y su capacidad de acción¿Quién gana espacio? ¿Quién resiste?Desigualdad en recursos, acceso y legitimidadNo todos los actores tienen el mismo peso
Impactos en la democraciaConsecuencias sobre derechos y participación¿Qué se limita? ¿Qué se pone en riesgo?Criminalización de protesta, censura, autocensuraEvaluar el cierre o apertura del espacio político
Conexión sistema-mundo / vida cotidianaRelación entre lo global y lo local¿Cómo impacta esto en la vida concreta?Políticas globales que afectan territoriosHacer el puente entre escalas
Posibilidades de acciónEspacios de intervención y resistencia¿Dónde hay grietas? ¿Qué se puede hacer?Organización social, narrativas alternativasEl análisis no solo interpreta, también orienta acción
Cuando la nevada define al enemigo

La NSS 2025, el cable de Rubio y las designaciones en Europa forman parte de un mismo engranaje: la criminalización de la disidencia global.

Al definir de manera expansiva qué es «extrema izquierda», el gobierno no solo persigue actores, sino que redefine los límites de lo aceptable.

Como en El Eternauta, el peligro no es solo la tormenta, sino la imposibilidad de distinguir con claridad.

El mensaje que emerge es claro:

-protestar puede convertirte en amenaza.
-pensar críticamente, también.

Frente a esto, la pregunta que queda abierta —y que conecta con nuestro proceso de análisis de coyuntura— es:

¿cómo leer la realidad cuando los propios relatos buscan confundirla?

Fuentes: 

Alto Nivel. (2026, 9 de abril). Marco Rubio pide a embajadores recurrir a influencers y redes para reforzar la imagen de Estados Unidos. Alto Nivelhttps://www.altonivel.com.mx/marco-rubio-pide-a-embajadores-recurrir-a-influencers-y-redes-para-reforzar-la-imagen-de-estados-unidos/

Nicas, Jack, Feuer, Alan, Stevis-Gridneff, Matina, Wong, Edward, & Tankersley, Jim. (2026, 9 de abril). EE. UU. quiere la ayuda de sus aliados para perseguir a la extrema izquierda. The New York Timeshttps://www.nytimes.com/es/2026/04/09/espanol/estados-unidos/trump-antifa-terrorismo.html

The White House. (2025). National security strategy of the United States of America. U.S. Government Publishing Office.

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Cuando todo parece inevitable: cómo leer las coyunturas sin caer en el determinismo

Este artículo forma parte de la provocación que abre el proceso de formación “Mirar el mundo con otros ojos: formación crítica para leer la coyuntura y los territorios” Información aquí.

Un diálogo que comienza aquí… y termina al final

(Escena improbable pero necesaria. Una mesa pequeña. Dos cafés negros. Afuera, el ruido del mundo que insiste en llamarse normal.)

—Todo esto ya lo hemos visto antes —dice Žižek, removiendo el café—. Crisis, guerras, discursos grandilocuentes. El sistema sabe convertir el desastre en rutina.

—Sí —responde Galeano, mirando el periódico—. Y sabe vestir el saqueo con palabras nobles. Democracia, seguridad, progreso. Nunca dice: “vamos por el oro”.

—El truco —insiste Žižek— es convencerte de que no hay alternativa.

—El truco —corrige Galeano— es convencerte de que no hay motivo.

(Silencio breve. Afuera, el mundo sigue su marcha normal.)

—Entonces la pregunta no es qué está pasando —dice Žižek—.

—Sino qué nos están diciendo que está pasando —completa Galeano.

El diálogo continúa al final de esta nota.

Vivimos tiempos en los que casi todo se nos presenta como inevitable. Las crisis económicas “no tienen alternativa”. Las reformas institucionales “son necesarias”. Las guerras “defienden la seguridad”. Las privatizaciones “modernizan”. El lenguaje dominante construye una sensación de fatalidad: las cosas son así y no pueden ser de otra manera.

En este contexto, aprender a leer la coyuntura se vuelve una tarea política urgente.

La trampa de la normalidad

El filósofo Slavoj Žižek propone una distinción clave: no todos los conflictos son iguales. Algunos forman parte del juego normal del sistema; otros constituyen auténticos puntos de inflexión.

Los primeros son tensiones previsibles, administrables, incluso funcionales al orden existente. Los segundos, en cambio, pueden marcar un deterioro profundo —aunque se presenten como mera continuidad— o abrir la posibilidad de algo realmente nuevo.

El problema es que la visión dominante está obsesionada con lo primero. Nos entrena para interpretar cada crisis como parte del “funcionamiento normal” de la democracia, del mercado o de la geopolítica. Así, lo estructural se disfraza de coyuntural y lo excepcional se vuelve rutina.

Cuando la concentración del poder avanza, se habla de eficiencia.
Cuando se reducen derechos, se habla de ajustes técnicos.
Cuando se militarizan territorios, se habla de seguridad.
Cuando se privatizan bienes comunes, se habla de modernización.

La narrativa convierte procesos de fondo en simples movimientos del tablero.

Pero ¿y si no estamos ante un movimiento más del juego, sino ante un cambio en las reglas mismas?

Las guerras no dicen la verdad

Aquí resulta iluminadora la advertencia del escritor uruguayo Eduardo Galeano: las guerras mienten. Ninguna se presenta como guerra de saqueo. Todas invocan nobles razones: la democracia, la libertad, la dignidad nacional, la voluntad de Dios. Ninguna confiesa: “yo mato para robar”.

Galeano mostró cómo, detrás de los discursos morales, operan intereses materiales muy concretos. El coltan en el Congo. El petróleo en Medio Oriente. El agua en territorios estratégicos. Los recursos no aparecen en los titulares; aparecen los valores. La violencia se justifica en nombre del bien.

Pero el patrón no se limita a las guerras con bombas. También existen guerras sin declaración formal: guerras financieras, jurídicas, mediáticas. Se imponen privatizaciones bajo la amenaza de la deuda. Se condicionan políticas públicas a través de organismos internacionales. Se redefine lo público como ineficiente y lo privado como inevitable. No hay tanques, pero hay contratos. No hay invasiones militares, pero hay concesiones por décadas.

Cuando todo esto ocurre, el lenguaje cumple una función decisiva: ocultar el motivo.

La pregunta entonces no es solo qué está pasando, sino cómo se nos está narrando lo que pasa.

Conflictos del juego o puntos de inflexión

Volviendo a Žižek: distinguir entre conflictos del juego y puntos de inflexión implica sospechar de la normalidad. Implica preguntarnos si lo que se presenta como continuidad no es, en realidad, un deterioro estructural. O si lo que parece caos no es la señal de que algo nuevo intenta emerger.

Esta lectura crítica exige romper con el determinismo. El determinismo no siempre adopta la forma de una gran teoría histórica; a veces se presenta como sentido común. “Siempre ha sido así.” “No hay alternativa.” “Es lo que toca.” Ese fatalismo cotidiano desactiva la imaginación política y reduce la ciudadanía a espectadora.

Sin embargo, la historia no es una maquinaria automática. Las estructuras pesan, pero no deciden por sí solas. Los intereses existen, pero necesitan legitimarse. Y esa legitimación depende de relatos que pueden ser cuestionados.

Cuando el discurso habla de valores, pero el conflicto es material

Si las guerras mienten, nuestra tarea es escuchar lo que el discurso no dice. Si la visión dominante reduce todo a conflictos administrables, nuestra tarea es identificar los quiebres reales.

¿Estamos ante ajustes técnicos o ante redefiniciones profundas de soberanía?
¿Ante reformas necesarias o ante procesos de desposesión?
¿Ante seguridad o ante reconfiguración del poder?

En sociedades marcadas por desigualdades, crisis climática y disputas por los bienes comunes, esta distinción no es académica. Es práctica. De ella depende nuestra capacidad de acción colectiva.

Recuperar la posibilidad de intervenir

Leer críticamente la coyuntura es, en última instancia, recuperar la posibilidad de intervenir en ella. Significa negarse a aceptar que todo está decidido. Significa sospechar de las explicaciones demasiado simples y de las justificaciones demasiado nobles. Significa reconocer que, detrás de cada gran palabra —democracia, seguridad, progreso— puede haber intereses muy concretos en juego.

No se trata de caer en el cinismo ni en la paranoia. Se trata de ejercitar una vigilancia democrática sobre el lenguaje y el poder. De aprender a distinguir el ruido del quiebre. De no confundir continuidad con deterioro ni conflicto con transformación.

Cuando todo parece inevitable, quizá el primer gesto político sea este: volver a preguntar.

¿Qué está realmente en juego?
¿Quién gana?
¿Quién pierde?
¿Qué se presenta como normal que, en realidad, no lo es?

Porque si algo enseña la historia es que lo inevitable suele ser, en realidad, lo que dejamos de cuestionar.

Volvemos al café: Žižek y Galeano frente a la coyuntura

Žižek (inquieto, gesticulando): El problema no es que haya crisis. ¡El capitalismo ama las crisis! Las necesita. Las administra. Las convierte en parte del espectáculo. La gente cree que vive un momento excepcional, pero el sistema sigue funcionando perfectamente. El verdadero peligro no es el caos… es cuando el deterioro se presenta como normalidad.

Galeano (sonríe apenas): Las guerras también funcionan así. Se anuncian con trompetas morales. Se habla de libertad, de democracia, de seguridad. Nadie dice: “vamos por el petróleo”. Nadie dice: “vamos por el agua”. Pero los pozos y los ríos siempre están en el mapa.

Žižek: ¡Exacto! La ideología no es lo que oculta la realidad. Es la realidad misma funcionando a través de lo que creemos. Cuando aceptamos que algo es inevitable, ya estamos dentro del guion.

Galeano: Las guerras mienten. Y no solo las guerras con bombas. También mienten las guerras silenciosas. Las que privatizan el agua. Las que hipotecan países. Las que llaman “modernización” a la entrega.

Žižek (inclina la cabeza): Entonces la pregunta es: ¿estamos ante un conflicto más del juego o ante un punto de inflexión? Porque el sistema puede tolerar escándalos, protestas, alternancias políticas… pero no tolera que cuestionen las reglas.

Galeano: Y cuando alguien cuestiona las reglas, se le acusa de irresponsable, de radical, de enemigo del orden. El orden siempre habla en nombre de la paz.

Žižek (ríe): ¡Sí! La paz del mercado, la paz de los cementerios, la paz de la resignación. Lo fascinante es cómo se logra que las víctimas defiendan el relato que las perjudica.

Galeano: Eso tiene que ver con el lenguaje. Las palabras se desgastan. Democracia, libertad, progreso. Se usan tanto que terminan encubriendo lo contrario. La violencia se vuelve técnica. El saqueo se vuelve contrato.

Žižek: Y cuando todo se vuelve técnico, parece que ya no hay política. Solo expertos. Solo cifras. Solo inevitabilidad.

Galeano (mirando por la ventana): Pero la historia no es una máquina automática. Cada tanto, algo se desborda. Un pueblo vota por el agua como derecho. Una comunidad defiende su río. Un gesto rompe el libreto.

Žižek: Ahí está el verdadero escándalo. No el conflicto administrado, sino el momento en que alguien dice: “esto no es normal”.

Galeano: Las guerras mienten, pero también revelan. Revelan qué se disputa realmente. Tierra. Agua. Minerales. Poder.

Žižek: Entonces tal vez el acto más subversivo hoy no sea gritar más fuerte… sino preguntar mejor.

Galeano (asiente): Preguntar quién gana. Preguntar quién pierde. Preguntar qué se esconde detrás de las grandes palabras.

(El café se enfría. Afuera, la normalidad continúa su espectáculo. En la mesa queda flotando una sospecha: tal vez lo inevitable no sea más que una historia mal contada.)

Ilustración: Creación digital mediante inteligencia artificial (Gemini de Google).

Claves para leer la coyuntura sin caer en el determinismo
Dimensión de análisisPreguntas clave¿Qué evita?¿Qué fortalece?
Acontecimiento, proceso o estructura¿Es un hecho aislado o parte de una tendencia más larga? ¿Responde a transformaciones estructurales?El alarmismo y la lectura superficial del titularComprensión histórica y perspectiva de largo plazo
Intereses materiales en juego¿Qué recursos, territorios o sectores económicos están involucrados? ¿Quién gana y quién pierde?Quedarse solo en el discurso moralAnálisis político-económico más riguroso
Lenguaje y narrativa¿Qué palabras se utilizan? ¿Qué se presenta como inevitable? ¿Qué se invisibiliza?Naturalizar decisiones políticas como técnicasLectura crítica de discursos y sentidos comunes
Escala global–territorial¿Cómo impacta este proceso global en mi territorio concreto? ¿Cómo se encarna en políticas locales o conflictos comunitarios?Pensar lo global como algo lejanoConexión entre experiencia cotidiana y geopolítica
Dimensión colectiva¿Cómo debatimos esto en comunidad? ¿Qué otras miradas enriquecen el análisis?La lectura individual y fragmentadaConstrucción de pensamiento crítico compartido
Aprender a mirar es aprender a intervenir

Leer la coyuntura no es un ejercicio académico neutral. Es un acto político.

Cuando distinguimos entre conflictos del juego y puntos de inflexión, evitamos tanto el fatalismo como la ingenuidad. Cuando preguntamos por los intereses materiales detrás de los discursos, rompemos el hechizo de las palabras nobles. Cuando conectamos lo global con nuestros territorios, dejamos de ser espectadores y empezamos a reconocernos como parte del escenario.

El determinismo nos dice que todo está decidido.
La lectura crítica nos recuerda que todo relato es disputable.

Tal vez el verdadero punto de inflexión no esté solo en los grandes acontecimientos del mundo, sino en el momento en que decidimos mirarlos de otra manera —colectivamente, con sospecha, con método y con compromiso.

Y ahí comienza, justamente, la formación.

Referencias:

Galeano, Eduardo. (2005, 9 de septiembre). Las guerras mienten. Brecha.

Žižek, Slavoj. (2025). El cielo en desorden. Anagrama.

 

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Mirar el mundo con otros ojos: formación crítica para leer la coyuntura y los territorios

Como en El Eternauta (historieta argentina de 1957, escrita por Héctor Germán Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López), no habitamos un mundo neutro ni seguro: una nevada silenciosa —hecha de discursos, decisiones globales, disputas de poder y conflictos territoriales— cae sobre nuestras vidas sin pedir permiso. En ese escenario, sobrevivir no es un acto individual, sino una tarea colectiva que exige comprender qué está pasando, quién decide, a quién beneficia el orden actual y cómo nos afecta en lo cotidiano. El proceso de formación Rompecabezas de las miradas: quién te mira y quién te ve parte de esa intuición: para actuar con sentido, primero hay que aprender a mirar críticamente la realidad.

En ese marco, esta invitación se sitúa en un momento de reacomodo político e ideológico, marcado por el avance de discursos autoritarios, conservadores y excluyentes que cuestionan derechos conquistados y debilitan políticas orientadas a la equidad, la justicia social y la ampliación de la democracia. La derechización de la vida pública no solo redefine agendas institucionales, sino que también tensiona los sentidos comunes, normaliza desigualdades y reconfigura los conflictos en los territorios, afectando de manera directa a comunidades, organizaciones y procesos colectivos. Leer críticamente este contexto se vuelve una tarea urgente para no quedar atrapados en narrativas que justifican la exclusión y para defender, desde abajo, horizontes más justos y solidarios.

A lo largo de seis sesiones presenciales, el proceso propone un espacio de diálogo y construcción colectiva para analizar los cambios globales y su impacto en América Latina y el Caribe, las desigualdades desde una perspectiva de sistema-mundo, el papel de las ideas, los discursos y los medios en la formación de sentidos comunes, así como los territorios en disputa y los conflictos que los atraviesan. Además, se trabajarán herramientas para el análisis de coyuntura y para desmontar narrativas que naturalizan la exclusión, abriendo caminos para pensar alternativas desde los territorios y las organizaciones.

Participar en este proceso es una invitación a fortalecer la mirada crítica, a conectar lo global con lo local y a reconocer los saberes y experiencias comunitarias como fuentes legítimas de conocimiento. Está dirigido a personas interesadas en comprender mejor el presente y en aportar a prácticas colectivas más conscientes, organizadas y transformadoras.

📅 Fechas y temas del proceso de formación
  • 17 de marzo¿Qué está pasando en el mundo y por qué nos afecta?

  • 24 de marzoPoder, sistema-mundo y desigualdades

  • 7 de abrilIdeas, discursos y sentidos comunes

  • 14 de abrilTerritorios en disputa y conflictos actuales

  • 21 de abrilCómo analizar la coyuntura

  • 28 de abrilDesmontar discursos y pensar alternativas

🕕 Todas las sesiones se realizarán a las 6:00 p. m., en modalidad presencial.
📌 La participación requiere compromiso para asistir a todas las sesiones del proceso.

📌 Cupo limitado. La inscripción se realiza mediante el formulario disponible hasta el 12 de marzo 2026.

https://forms.gle/PCqGR5VyJKEqwhMv9

 

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La pedagogía viva de Oscar Jara: educación popular, memoria y transformación

Oscar Jara Holliday es una de las voces más influyentes, rigurosas y queridas en la educación popular latinoamericana. Su aporte a la sistematización de experiencias —concebida no como técnica aislada, sino como proceso político-pedagógico profundamente articulado con la transformación social— se ha convertido en un referente continental para educadores, organizaciones, movimientos sociales y universidades.

Con enorme satisfacción compartimos este número especial de Diálogo entre Educadores, una edición que celebra su vida, su pensamiento y su legado colectivo, al tiempo que ofrece recursos formativos fundamentales para quienes trabajan desde la educación popular, la investigación crítica y los procesos comunitarios.

Un homenaje que es también una escuela

Este número no es solo un gesto de reconocimiento: funciona como una pequeña escuela de educación popular, donde el recorrido biográfico se entrelaza con conceptos, testimonios, herramientas y preguntas que han atravesado décadas de práctica pedagógica liberadora.

El homenaje recoge voces de Cuba y América Latina, reviviendo talleres, encuentros, procesos formativos y momentos de militancia pedagógica compartida con Oscar. En esos relatos, el lector encuentra lo que Jara siempre defendió: que el conocimiento es inseparable del afecto, la memoria y el compromiso con la vida de nuestros pueblos.

Un número cargado de recursos: herramientas, técnicas y aprendizajes

Desde ese cariño y reconocimiento a su legado, queremos compartir el nuevo número de Diálogo entre Educadores, una edición especialmente dedicada a la vida y los aportes de Oscar Jara. Este número reúne textos, herramientas, reflexiones y una entrevista que permiten acercarse a su manera tan humana y rigurosa de entender la educación popular y la sistematización de experiencias. Al ponerlo a disposición, buscamos que más personas, colectivos y procesos puedan seguir aprendiendo con él, desde la práctica y para la transformación.

El boletín recoge además:

  • Tarjetas pedagógicas (Tarjete-Ando) basadas en textos de Jara.

  • El Mosaico de la Praxis, una técnica participativa inspirada en su método.

  • Comparaciones claras entre sistematización, evaluación e investigación, uno de los aportes más citados del libro.

  • La ruta metodológica completa de la sistematización, con fases, preguntas clave y errores frecuentes.

  • Extractos del histórico debate del PLAS del CEAAL, donde se formaron las bases de la sistematización latinoamericana contemporánea.

  • Testimonios de educadores populares, que revelan el impacto humano y político de su pedagogía.

Cada sección funciona como un puente entre teoría, acción y memoria, algo que constituye el corazón de la propuesta de Oscar Jara.

Una invitación a seguir sistematizando para transformar

Este número especial recoge el espíritu profundo del libro de Jara: sistematizar es un acto de conciencia crítica y también un acto de esperanza.

Esperanza entendida no como espera pasiva, sino como potencia colectiva que se renueva cada vez que reconstruimos lo vivido, aprendemos de la experiencia y proyectamos futuros distintos.

Invitamos a leer, estudiar, compartir y poner en práctica este número. Es un homenaje, pero también un llamado: seguir aprendiendo con Oscar, seguir construyendo educación popular, y seguir sistematizando para abrir caminos hacia otros mundos posibles.

Aportes metodológicos y políticos de gran profundidad

Gracias a los aportes que Oscar Jara ha construido a lo largo de décadas —en diálogo con movimientos sociales, organizaciones y procesos formativos— este número recupera elementos esenciales de su propuesta pedagógica y metodológica. Su enfoque sobre la sistematización de experiencias, su mirada dialéctica de los procesos, y su insistencia en la articulación entre práctica, teoría y acción colectiva permiten comprender la profundidad política y transformadora de su trabajo.

1. La sistematización como producción de conocimiento situado

Oscar Jara insiste en que la sistematización no describe, sino que interpreta críticamente los procesos vividos, reconstruyendo sus relaciones, tensiones, etapas y sentidos. En su enfoque:

  • -La práctica es punto de partida y de llegada.

  • -El conocimiento emerge del diálogo entre sujetos colectivos.

  • -La teoría no es un decorado externo, sino un instrumento para profundizar la comprensión crítica.

  • -La sistematización produce saberes que vuelven a la comunidad para fortalecer su acción.

Esta perspectiva, ampliamente desarrollada en su libro, aparece aquí explicada a través de gráficos, herramientas, testimonios y debates históricos.

2. El enfoque dialéctico como columna vertebral

El libro y este número especial destacan cómo Oscar articula una epistemología dialéctica, donde el movimiento, la contradicción, el conflicto y la historicidad de los procesos son claves para comprender la experiencia social.

Por eso, en su texto La Concepción Metodológica Dialéctica, los Métodos y las Técnicas Participativas en la Educación Popular  Jara explica con claridad cómo:

  • -el método se vincula al horizonte político,

  • -las técnicas no pueden separarse del sentido ético y del proyecto emancipador,

  • -la participación es parte constitutiva del acto de conocer.

3. La sistematización como práctica transformadora

Una de sus afirmaciones centrales —reiterada tanto en su libro como en este número— es contundente:

“La sistematización convierte la práctica en fuente de conocimiento y la teoría en herramienta de acción.”

Desde esta perspectiva, sistematizar no es un cierre, sino una apertura: un acto de lectura crítica que ilumina nuevos caminos de lucha, de organización y de acción colectiva.

Queremos aprovechar para compartir algunos materiales que realizamos junto a Oscar Jara

1. La Concepción Metodológica Dialéctica, los Métodos y las Técnicas Participativas en la Educación Popular

Un texto imprescindible para comprender la articulación entre método, opción política y práctica participativa. Ofrece criterios para trabajar procesos educativos desde una perspectiva crítica y dialógica.

2. Entrevista que realizamos junto a Oscar Jara en Sentires y Saberes sobre educación popular y participación

Una conversación rica que aborda:

  • -los retos contemporáneos de la educación popular,

  • -el papel de la participación,

  • -la importancia de la memoria colectiva,

  • -las tensiones entre teoría y práctica,

  • -el potencial democratizador de la sistematización.

Es un material ideal para espacios de formación, talleres y procesos organizativos.

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Entre Mordor e Isengard: una lectura crítica de los planes de gobierno desde los bienes comunes – Cuaderno de Estudio

Costa Rica entra en una nueva contienda electoral, y entre las promesas y los discursos, hay una dimensión clave que pocas veces se examina con lupa: cómo los partidos entienden la naturaleza, el territorio y la vida común. Ese es el corazón del debate ambiental, aunque muchas veces quede escondido bajo tecnicismos o frases de campaña.

El nuevo Cuaderno de Estudio: Entre Mordor e Isengard propone entrar en ese debate desde otro lugar. Analizamos los capítulos de ambiente, recursos naturales, medio ambiente y temas afines presentes en los 20 planes de gobierno. Y cuando esos capítulos no existían o eran mínimos —como ocurre en varios casos— examinamos propuestas ubicadas en economía, desarrollo, infraestructura, promoción de actividades, turismo y sectores productivos, para interpretar lo que los partidos realmente plantean sobre el territorio y los bienes comunes.

La intención no es señalar partidos ni repetir sus promesas, sino interpelar la política: examinar los marcos, silencios y tensiones que atraviesan la manera en que el país se imagina su futuro ecológico.

Inspirado en la metáfora de Las Dos Torres, el cuaderno revela dos grandes fuerzas que ordenan el discurso ambiental electoral:

  • -Mordor: extractivismo clásico, desregulación, megaproyectos avanzando con mínima deliberación.

  • -Isengard: soluciones verdes que maquillan mercados, pagos por servicios ecosistémicos, economía azul y discursos de innovación que no cuestionan la lógica de fondo.

Ambas torres, aunque con ropajes distintos, comparten un mismo punto de partida: la naturaleza como recurso.

¿Qué hallamos al revisar los planes?
  • -En la mayoría de propuestas, el mar aparece como territorio vacío, listo para ser ocupado por marinas, turismo e infraestructura logística.

  • -La conservación se narra como “activo económico”, sin reconocer tejido comunitario ni gobernanza local.

  • -La desregulación se presenta como “modernización” para acelerar proyectos, debilitando controles ambientales.

  • -El crimen organizado se aborda sin conectar con el territorio, pese a su incidencia en costas, zonas turísticas y fronterizas.

  • -El sistema eléctrico se discute sin mencionar democracia energética, transiciones justas ni riesgos de privatización.

  • -El cambio climático se reduce a listados de obras, sin justicia climática ni reconocimiento de vulnerabilidades diferenciales.

  • -La agroindustria y los agroquímicos se normalizan, pese a los impactos sobre agua, salud y suelos.

  • -Los megaproyectos se tratan como “impulso al desarrollo”, sin análisis de acumulación de impactos ni participación ciudadana.

¿Qué es lo más llamativo?

Muchos planes comparten la misma matriz conceptual: territorios vistos como espacios disponibles, comunidades reducidas a “beneficiarios” y bienes comunes transformados en categorías económicas.

¿Qué aporta este cuaderno?
  • -Lecturas críticas de nociones ambientales presentes (y ausentes) en los planes.

  • -Actividades pedagógicas para analizar discursos sin caer en lógicas partidistas.

  • -Una revisión de megaproyectos y sus impactos esperados.

  • -Secciones sobre costas, crimen organizado, agroindustria, energía, cambio climático y desregulación.

  • -Un enfoque basado en ecología política, bienes comunes y el Acuerdo de Escazú.

  • -Una guía de uso para que cada lector contraste, cuestione y reinterprete las propuestas según sus valores y su territorio.

Este cuaderno no pide adhesiones.
Pide pensamiento crítico.
Pide mirar más allá de las torres y reconocer la fuerza de la Comunidad del Anillo: las personas, comunidades y territorios que sostienen la vida.

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Somos Cuenca: cuando el territorio empieza a hablarse a sí mismo

Durante cinco meses, organizaciones comunitarias, ASADAS, municipalidades, instituciones y la Universidad de Costa Rica se reunieron para mirar el territorio con otros ojos. Lo que comenzó como una invitación a “pensar en clave de cuenca” terminó convirtiéndose en un laboratorio vivo donde se cruzaron saberes, tensiones, vacíos, acuerdos y ganas de construir una forma distinta de habitar el agua.

El proceso Somos Cuenca no produjo recetas ni soluciones instantáneas. Hizo algo más difícil: permitió que el territorio se escuchara. Donde antes había islas, emergieron puentes; donde se veía solo un río, apareció una red de vida; donde existía fragmentación, surgieron puntos de encuentro.

Un balance del camino andado

1.De la mirada fragmentada a la cuenca como comunidad de vida: El primer gran giro fue conceptual y político: dejar de ver ríos aislados y reconocer el territorio como un sistema interdependiente donde conviven actores humanos y no humanos. Esa comprensión permitió desmontar la idea de que la gestión del agua es solo tarea de instituciones; es un entramado vivo que incluye suelos, bosques, lluvias, fauna y comunidades.

2. Reconocer que en la cuenca también hay poder: La discusión territorial reveló un paisaje lleno de tensiones: contaminación, debilidad estatal, falta de articulación, vacíos en la protección de ecosistemas, desigualdad en las responsabilidades y un modelo de desarrollo que a veces erosiona más de lo que construye.

3. De los problemas a las posibilidades: A partir de esas tensiones surgieron ejes comunes:

  • -Educación y sensibilización ambiental

  • -Gestión de aguas residuales

  • -Protección de flora y fauna

  • -Cumplimiento de leyes ambientales

  • -Coordinación comunitaria e interinstitucional

Esos cinco ejes se transformaron en un mapa para la acción, una especie de brújula que acompaña la construcción de acuerdos.

4. Del inventario de acciones a la articulación real: El proceso evidenció que ya existen muchas prácticas valiosas: limpiezas, reforestaciones, monitoreo, denuncias, educación comunitaria, trabajos técnicos de ASADAS y municipalidades. El desafío no es empezar de cero, sino conectar. La articulación apareció como un “tejido fino”, hecho de acciones locales que sostienen el día a día y acciones regionales que permiten incidir, compartir información y fortalecer la gobernanza.

Una lección para empezar

El proceso cerró con una idea clave: Lo local sostiene la vida; lo regional la organiza.

No se trata de uniformar territorios, sino de crear una red que respire al ritmo del agua y permita que las prácticas comunitarias aporten a un horizonte común.

La fuerza que ya tenemos: cómo nuestras acciones locales sostienen lo regional

En un territorio donde lo regional suele sentirse lejano —como una constelación a la que miramos sin saber muy bien cómo alcanzar— el proceso Somos Cuenca recordó algo esencial: la articulación no empieza en el mapa grande, sino en la práctica pequeña que conocemos bien. No se trata de “subir” a lo regional desde cero, sino de permitir que lo que ya hacemos, con nuestras manos y ritmos locales, encuentre resonancia más allá del barrio.

Cuando una comunidad limpia su río, monitorea una naciente, acompaña a una escuela, o denuncia un impacto ambiental, ahí ya hay un lenguaje compartido. Ese lenguaje nace de los saberes puestos en práctica: la memoria sobre cómo se movía el agua antes, la experiencia de sembrar en época seca, la intuición de quién cuida y quién depreda, la habilidad de organizarse aun con pocos recursos.

Priorizar desde nuestras propias prácticas no es un acto de modestia territorial, sino una estrategia de coherencia: caminar desde lo que sabemos hacer para construir vínculos que no se quiebren a la primera dificultad. Porque lo regional no es un nivel superior; es un tejido de puentes. Y para que esos puentes sean firmes, deben anclarse en lo que cada territorio ya domina, ya comprende, ya vive.

Lo regional, entonces, deja de ser una estructura lejana y se convierte en el eco ampliado de nuestras prácticas locales. No todas las acciones podrán viajar entre territorios, pero sí pueden viajar los aprendizajes, las alertas, los datos y las ganas. Cuando cada comunidad aporta desde lo que hace con sentido, lo regional deja de ser desafío y empieza a ser oportunidad.

En esa lógica, priorizar no es escoger lo más vistoso, sino lo más verdadero. Y lo más verdadero es siempre lo que nace de la práctica. Ahí, justo ahí, comienza la red.

Nuestros boletines

Cada boletín del proceso dejó una huella particular. Aquí una lectura síntesis —sin perder la textura del camino colectivo:

Boletín 1 – Ver el agua con otros ojos (17 de septiembre 2025)

El inicio del proceso invitó a desarmar la mirada fragmentada y pensar la cuenca como un todo vivo.

Este boletín condensó aprendizajes clave:

  • -La cuenca es una comunidad de vida, no un mapa técnico.

  • -Lo que ocurre arriba repercute abajo: las conexiones invisibles importan.

  • -Los actores no humanos sostienen la vida del territorio y deben ser parte de la planificación.

  • -Grecia forma parte de la cuenca del Río Grande de Tárcoles, uno de los sistemas más presionados de la región.

Identificó también conflictos centrales (contaminación, débil fiscalización, falta de articulación) y dejó ideas fuerza que se convertirían en el hilo conductor del proceso: “El agua nos une, la cuenca nos organiza”.

Pueden descargar el boletín aquí.

Boletín 2 – Nombrar lo común para poder cuidarlo (1 de octubre 2025)

La segunda sesión profundizó en el reconocimiento de actores humanos y no humanos. El boletín hizo visible algo esencial: la cuenca es un territorio en disputa, donde intereses productivos, comunitarios e institucionales chocan, se cruzan y a veces se complementan.

Este número sistematiza:

  • -La diversidad de actores presentes en la cuenca.

  • -Las funciones ecológicas clave (recarga, regulación climática, conectividad).

  • -Los vacíos territoriales y los desafíos para articular esfuerzos.

  • -Cinco dimensiones comunes que luego se volverían ejes estratégicos.

Este boletín es, en esencia, un mapa que organiza preocupaciones y posibilidades.

Pueden descargar el boletín aquí.

Boletín 3 – Tejiendo coincidencias (15 de octubre 2025)

Aquí el proceso dio un salto: ya no se trató solo de diagnosticar, sino de reconocer lo que cada actor ya está haciendo, y cómo esas acciones se complementan.

El boletín destaca tres ámbitos que se necesitan mutuamente:

  • -Lo comunitario (limpiezas, educación ambiental, vínculos territoriales).

  • -Lo técnico (infraestructura, protección de zonas de recarga, estándares).

  • -Lo político (denuncias, participación, defensa del caudal ecológico).

Además, introduce la idea de una “caja de herramientas” para un eventual Consejo de Cuenca, basada en prácticas que ya existen y pueden articularse.

Pueden descargar el boletín aquí.

Boletín 4 – De los relatos a los acuerdos (29 de octubre 2025)

Este boletín es quizá el más narrativo: recoge cuentos, metáforas y relatos que funcionaron como espejos del trabajo colectivo.

A través de historias sobre poder, desgaste, desigualdad en el trabajo y falsas promesas de “desarrollo”, emergió un aprendizaje profundo: cuidar la cuenca también es cuidar las relaciones.

El documento diferencia dos caminos claves:

  • -La educación ambiental como semilla local.

  • -La protección de flora y fauna como punto de encuentro más fuerte entre todas las organizaciones.

El mensaje es claro: no todo tiene que hacerse en conjunto, pero sí en conexión.

Pueden descargar el boletín aquí.

Boletín 5 – Lo local sostiene, lo regional conecta (12 de noviembre 2025)

El último boletín cerró el proceso con una clarificación estratégica:

  • -Las acciones locales son el pulso cotidiano.

  • -Las acciones regionales articulan y dan dirección.

Además, presenta el primer cronograma colectivo 2026, acuerdos de información compartida y la ficha común para monitoreo de limpiezas.

El boletín concluye que la organización regional no reemplaza a nadie: actúa como puente, permitiendo que datos, aprendizajes y denuncias se conecten para construir un mapa más grande de protección territorial.

Pueden descargar el boletín aquí.

Galería

Agradecemos a la empresa PANDUIT por facilitar el espacio donde se realizaron los talleres del proceso Somos Cuenca. Su disposición para abrir sus instalaciones permitió que organizaciones comunitarias, instituciones y actores locales se encontraran, dialogaran y avanzaran en la construcción colectiva de una visión de cuenca compartida.

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Gestión del riesgo desde los bienes comunes: una invitación a leer el nuevo Cuaderno de Estudio del Observatorio

En tiempos en que la crisis climática parece una tormenta que no deja de crecer, el Observatorio de Bienes Comunes propone algo distinto: cambiar la forma en que nombramos, pensamos y enfrentamos los desastres. El Cuaderno de Estudio N.º 6, “Gestión del riesgo desde los bienes comunes y la justicia socioecológica”, llega para desmontar la idea de que los desastres “son naturales” y devolver el protagonismo a las comunidades que cuidan territorios día a día.

Este cuaderno no es un manual técnico. Es una herramienta política y pedagógica para leer el territorio con otros ojos, comprender vulnerabilidades ocultas y construir justicia en medio de la crisis climática.

Desnaturalizar el desastre: cuando las palabras esconden responsabilidades

El documento parte de una afirmación firme: los desastres no vienen de la naturaleza, sino de desigualdades históricas y territorios debilitados por decisiones políticas y económicas.
Un huracán no destruye por sí mismo; lo hace cuando encuentra pobreza, deforestación, abandono estatal o urbanización desordenada.

El cuaderno ayuda a desmontar conceptos engañosos como “desastre natural”, “fenómeno imprevisible”, “humanidad culpable” o “volver a la normalidad”, mostrando cómo estos discursos encubren responsabilidades y perpetúan injusticias.

Bienes comunes y riesgo: el territorio como tejido vivo

El texto propone mirar los bienes comunes —el agua, los bosques, la tierra, pero también los vínculos comunitarios— como la red que sostiene la vida y determina el riesgo.
Cuando una cuenca se contamina, cuando se privatiza el acceso al agua o cuando las comunidades pierden poder de decisión, la vulnerabilidad aumenta.

El cuaderno invita a comprender la crisis climática no como una anomalía, sino como síntoma del deterioro de esos bienes comunes.

Justicia socioecológica: unir cuidado, derechos y territorio

El documento ofrece una de sus contribuciones más potentes: una mirada de justicia socioecológica que articula justicia social, ambiental, territorial e histórica.
Desde esta perspectiva, gestionar el riesgo implica preguntarse:

  • ¿quién contamina y quién cuida?

  • ¿quién decide y quién queda expuesto?

  • ¿por qué el impacto recae sobre pueblos indígenas, poblaciones empobrecidas, mujeres y territorios marginados?

La justicia socioecológica permite comprender la crisis climática como un problema de poder, no de fatalidad.

Paradigmas de emergencia: entre el asistencialismo y la dignidad

Inspirado en la Red Alforja, el cuaderno compara dos paradigmas que suelen aparecer durante emergencias:

  • El asistencialista, que trata a las personas como víctimas pasivas.

  • El liberador, que reconoce capacidades, promueve organización y convierte la reconstrucción en una oportunidad transformadora.

El segundo enfoque es el que sostiene la autonomía, fortalece tejido comunitario y evita que la “normalidad injusta” reaparezca intacta tras una crisis.

Módulos pedagógicos para la acción comunitaria

El documento integra cuatro módulos prácticos que combinan contenido conceptual con actividades participativas:

-Desnaturalizar el desastre

-Territorios como bienes comunes

-Emergencia y dignidad

-Gestión comunitaria del riesgo

Cada módulo invita a leer el territorio desde el saber local, mapear vulnerabilidades, analizar tensiones y diseñar planes colectivos de gestión del riesgo.

¿Por qué leer este cuaderno ahora?

Porque ofrece:

  • una lectura crítica del riesgo y la vulnerabilidad,

  • herramientas para procesos educativos y organizativos,

  • lenguaje que revela causas, no que las oculta,

  • actividades pensadas para comunidades, docentes, organizaciones y defensores territoriales,

  • un marco ético para enfrentar la crisis climática desde la defensa de los bienes comunes.

En pocas palabras, es un cuaderno para quienes no quieren resignarse a que la emergencia sea permanente.

Descargá y compartí el Cuaderno de Estudio N.º 6
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Aprendamos a hacer proyectos juntas: un proceso para fortalecer capacidades y construir comunidad en Upala

Entre agosto y octubre de 2025, un grupo de mujeres de diferentes comunidades de Upala participó en el proceso formativo “Aprendamos a hacer proyectos juntas”, un espacio de educación popular orientado a comprender —paso a paso y de manera accesible— qué es y qué implica la formulación de un proyecto. Durante cinco sesiones trabajamos con metodologías prácticas, diálogo horizontal y ejercicios vinculados a la experiencia real de cada participante.

El objetivo del proceso no fue aprender a llenar formularios, sino perder el miedo, fortalecer conocimientos y desarrollar herramientas que permitan planificar, gestionar y evaluar proyectos que respondan a las necesidades reales de las comunidades y los emprendimientos.

A través de intercambios, reflexiones y ejercicios colectivos, fuimos construyendo claridad sobre los elementos fundamentales de un proyecto: el problema, los objetivos, las actividades, los recursos, el cronograma, el presupuesto y la evaluación. Este es un resumen del camino recorrido.

Un proceso construido paso a paso

Cada sesión del taller dejó aprendizajes valiosos que fuimos recogiendo y transformando en materiales de apoyo para que el conocimiento no quedara solo en el aula, sino que pudiera acompañar a cada participante en su casa, en su emprendimiento o en su organización.

Este proceso fue creciendo como un hilo que une ideas, experiencias y saberes: empezamos preguntándonos qué es un proyecto, luego aprendimos a nombrar los problemas desde nuestras realidades, pasamos a construir objetivos, planificar actividades, ordenar recursos, hacer presupuestos y, finalmente, pensar cómo evaluar lo que logramos.

Para facilitar este camino, elaboramos cinco boletines de devolución, uno por cada sesión. Cada boletín recoge lo aprendido, lo explica de forma sencilla y lo acompaña con ejemplos prácticos tomados del propio grupo.

A continuación, presentamos qué trabajamos en cada sesión, lo que contiene cada boletín y cómo puede ayudarte a seguir fortaleciendo tu proyecto.

1. Sesión 1: ¿Qué es un proyecto? Ordenar ideas para transformar realidades

El proceso inició explorando qué sentimos y qué imaginamos cuando hablamos de “proyecto”. Muchas compartieron emociones como incertidumbre, miedo o desconfianza, asociadas a trámites o documentos complicados. Sin embargo, también surgieron esperanza y motivación: un proyecto puede ser una herramienta para mejorar la economía familiar, fortalecer una organización o resolver una necesidad comunitaria.

Aprendimos que un proyecto es una idea organizada para alcanzar un objetivo, y que sigue un ciclo claro: diagnóstico → planificación → ejecución → evaluación. También trabajamos en los primeros ejemplos reales de emprendimientos y dificultades cotidianas, descubriendo que un proyecto debe leerse como una cadena coherente donde cada pieza encaja.

2. Sesión 2: Del árbol de problemas al árbol de objetivos

Uno de los aprendizajes más profundos del proceso fue cambiar la forma de nombrar los problemas. En vez de decir “falta de horno”, aprendimos a señalar la afectación: “la falta de horno impide cumplir pedidos y provoca pérdida de ingresos”.
Este cambio permite entender mejor qué queremos mejorar realmente.

Construimos árboles de problemas identificando causas (raíces), problema central (tronco) y efectos (ramas). Luego, dimos vuelta el árbol para transformarlo en acciones, objetivos y resultados. Este ejercicio permitió ver que los proyectos parten de necesidades sentidas y aspiraciones colectivas.

3. Sesión 3: Actividades y recursos – Planear el camino

Con el objetivo ya definido, pasamos a convertirlo en acciones concretas. Aprendimos que las actividades son los pasos ordenados que nos acercan a la meta, y que cada una requiere recursos humanos, materiales y económicos.

Reconocimos la importancia de encadenar acciones en el orden correcto y visibilizar recursos “ocultos”: transporte, adecuaciones de espacio, permisos, empaques, mantenimiento, entre otros. Esto nos ayudó a evitar sorpresas y fortalecer la planificación del proyecto.

4. Sesión 4: Cronograma y presupuesto – Darle forma real al proyecto

En esta sesión organizamos el tiempo y le pusimos números al plan. Comprendimos que:

  • -Las actividades no son lo que hacemos diariamente, sino lo que necesitamos hacer para lograr el objetivo.

  • -El cronograma permite ordenar tiempos y responsabilidades.

  • -El presupuesto debe responder directamente a cada actividad, y debe diferenciar el aporte del grupo, lo solicitado a la institución y otros apoyos.

También analizamos gastos ocultos, un aspecto clave para evitar pérdidas o imprevistos. Ejercicios de viabilidad e inviabilidad mostraron lo importante que es calcular bien y ser realistas.

5. Sesión 5: Evaluación e indicadores – Cómo saber si estamos avanzando

En la última sesión conversamos sobre la importancia de la evaluación como herramienta de aprendizaje. Los indicadores —cuantitativos y cualitativos— permiten ver resultados, registrar avances, demostrar impacto y tomar decisiones para seguir creciendo.

También aprendimos que los indicadores deben pensarse desde el inicio y que requieren instrumentos para medirlos: listas, registros, encuestas, testimonios, bitácoras o fotografías.

Principales aprendizajes del proceso
  • Un proyecto no resuelve todo: ayuda a transformar un aspecto específico de la vida o la comunidad.

  • El problema se formula como una afectación, no como la falta de algo.

  • El objetivo es la condición positiva que queremos alcanzar.

  • Los objetivos específicos son pasos que sostienen el objetivo general.

  • Las actividades deben ser acciones concretas y ordenadas, no ideas dispersas.

  • Los recursos pueden ser humanos, materiales, económicos y también comunitarios o naturales.

  • Un buen cronograma organiza el proceso y evita improvisaciones.

  • El presupuesto se construye desde las actividades, con claridad en las fuentes.

  • La evaluación no es el final: acompaña todo el proyecto.

  • Los indicadores muestran avances y fortalecen la capacidad de gestión.

  • Aprender juntas es un ejercicio de confianza, creatividad y autonomía.

Nuestros boletines
Boletín 1 — ¿Qué es un proyecto? Primeras ideas para comenzar

En este boletín se introducen las bases para comprender qué es un proyecto y cómo se estructura. Encontrarás:

  • -Una explicación sencilla de qué es un proyecto, por qué se usa y cómo ayuda a ordenar ideas.

  • -Las etapas básicas: diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación.

  • -Claves para perder el miedo, entender que nadie nace sabiendo y que un proyecto es un proceso que se aprende.

  • -Ejemplos prácticos usando situaciones reales de los emprendimientos del grupo (como la microempresa de repostería y la mejora de condiciones productivas).

  • -Reflexiones iniciales sobre cómo un proyecto ayuda a enfocarse en un aspecto específico de una necesidad y no en “resolverlo todo”.

Este boletín es ideal para recordar la estructura general del proyecto y entender el rol de cada parte dentro del proceso.

Puede descargarlo aquí.

Boletín 2 — Del árbol de problemas al árbol de objetivos

Este es uno de los materiales más importantes, porque enseña a formular correctamente el problema y transformarlo en un objetivo. Contiene:

  • Explicación clara del árbol de problemas:

    • -Cómo identificar el problema central.

    • -Cómo distinguir causas (raíces) y efectos (ramas).

    • -Por qué el problema no es “la falta de algo”, sino la afectación que eso provoca.

  • Árbol de objetivos: cómo transformar cada elemento del árbol de problemas en una meta o acción positiva.

  • Ejemplos reales desarrollados por el grupo, como:

    • -Falta de maquinaria → reducción de ingresos → necesidad de mejorar la producción.

  • Consejos para evitar errores comunes, como confundir causas con efectos o definir problemas muy amplios.

  • Orientaciones para redactar objetivos claros, vinculados a mejoras reales en la vida de las personas.

Este boletín permite ordenar la mirada y sentar las bases sobre las cuales se construye todo el proyecto.

Pueden descargarlo aquí.

Boletín 3 — Actividades y recursos: planear el camino

En este boletín se trabaja la relación entre “qué quiero lograr” y “qué tengo que hacer para alcanzarlo”. Allí encontrarás:

  • -Diferencias entre objetivo y actividad, con explicaciones sencillas.

  • -Cómo convertir el objetivo en pasos concretos, ordenados y encadenados.

  • -Tipos de recursos: humanos, materiales y económicos, con ejemplos claros.

  • -Ejemplos prácticos desarrollados en la sesión, como el caso del horno para la microempresa de repostería.

  • -Sección de ejercicios para practicar cómo identificar qué recursos necesita cada actividad.

  • -Lista de “recursos ocultos” que suelen olvidarse: transporte, permisos, mantenimiento, adecuaciones del espacio, etc.

Este boletín ayuda a pensar de manera realista todo lo que implica llevar a cabo un proyecto y a evitar sorpresas en la ejecución.

Pueden descargarlo aquí.

Boletín 4 — Cronograma y presupuesto: darle forma real al proyecto

Uno de los boletines más completos, porque combina tiempo, recursos y costos. Incluye:

  • -Qué es un cronograma, para qué sirve y cómo ordenar las actividades en el tiempo.

  • -Cómo construir un presupuesto paso a paso, siempre a partir de las actividades.

  • -Explicación sobre unidades de medida y uniformidad (semana, mes, total), para evitar errores al sumar ingresos o gastos.

  • -Cómo diferenciar las fuentes de financiamiento:

    • lo que se solicita al fondo o institución,

    • lo que aporta la comunidad o el emprendimiento,

    • lo que financia otra organización.

  • -Ejercicios prácticos completos y detallados, incluyendo el caso de los tamales, la ASADA y otros ejemplos trabajados en grupo.

  • -Ejemplos de proyectos viables e inviables, explicando por qué algunos costos, tiempos o actividades no cierran.

  • -Sección sobre costos ocultos, fundamental: transporte, permisos, insumos pequeños, adaptaciones de espacio o servicios.

Este boletín permite que cualquier persona pueda preparar un presupuesto sólido y realista.

Pueden descargarlo aquí.

Boletín 5 — Evaluación e indicadores: saber si avanzamos

El boletín final aborda el cierre del ciclo del proyecto, pero también una parte que acompaña desde el inicio: la evaluación. Incluye:

  • -Qué es evaluar y por qué debe pensarse desde el primer día.

  • -Tipos de indicadores:

    • Cuantitativos: números, cantidades, porcentajes.

    • Cualitativos: cambios, percepciones, mejoras en organización, confianza, habilidades.

  • -Ejemplos concretos de indicadores aplicados a los proyectos del grupo (como aumento de producción, mejora en ingresos, disminución de pérdidas, aumento de participación).

  • -Instrumentos para medirlos: listas de asistencia, bitácoras, registros, fotografías, encuestas, testimonios.

  • -Juego tipo rompecabezas, utilizado para evaluar si reconocen correctamente el orden y la función de cada parte del proyecto.

  • -Resumen de todos los pasos trabajados para dar una mirada completa al proceso.

Este boletín convierte la evaluación en una herramienta accesible, útil y formativa, no en una carga administrativa.

Pueden descargarlo aquí.

Video final: Aprendamos a hacer proyectos juntas

Para cerrar el proceso, preparamos un video que recoge las voces de las participantes, quienes comparten qué significó este taller, cómo fortaleció sus capacidades y por qué es fundamental que la universidad pública continúe generando espacios de formación gratuitos y accesibles en los territorios.

Agradecimiento especial:
Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a Fundación Mujer, cuya apertura, acompañamiento y apoyo hicieron posible este proceso formativo en Upala. Gracias por brindarnos un espacio seguro, accesible y acogedor para reunirnos, aprender y construir juntas. Sin su compromiso con las comunidades y con la educación popular, este camino compartido no hubiera sido posible.