Ciudadanía activa: propuesta y monitoreo en torno al Plan Regulador de Escazú

Esta entrevista fue realizada el 29 de julio, horas antes de la sesión de la Comisión del Plan Regulador en la que la administración municipal informaría sobre los avances de la modificación. La conversación con Javier Sánchez, presidente de CODECE, documenta las preocupaciones y expectativas ciudadanas que antecedieron a esa sesión. Las reflexiones aquí planteadas —sobre participación, acceso a la información, protección de espacios públicos y prevención de la gentrificación— mantienen plena vigencia más allá de los detalles coyunturales que se conocieron posteriormente.

La construcción de un plan regulador no es únicamente un ejercicio técnico. Es, sobre todo, un proceso de política pública que define cómo se transforma el territorio, cuáles intereses se priorizan y qué condiciones tendrán las comunidades para habitar sus barrios en los próximos años. Por esa razón, la participación ciudadana no puede limitarse a las audiencias públicas o a la consulta de documentos ya elaborados; requiere organización, propuesta y seguimiento permanente.

En una nueva edición de Sentires y Saberes, conversamos con Javier Sánchez, presidente de CODECE, organización comunal ambiental con una amplia trayectoria en la defensa del ordenamiento territorial en Escazú. La entrevista, realizada el 29 de julio, recupera el contexto del proceso que ha vivido el cantón durante el último año, marcado por la movilización ciudadana que logró mantener la representación comunitaria dentro de la Comisión del Plan Regulador y fortalecer un espacio de seguimiento y propuesta sobre las decisiones relacionadas con el territorio.

La participación no es solo reacción: también es propuesta

La historia de CODECE en Escazú es un ejemplo de participación propositiva. Desde los años 90, esta organización ha trabajado activamente en la formulación del plan regulador, logrando incidencia concreta: en el primer plan regulador, CODECE impulsó la zonificación de la zona protectora de los cerros de Escazú, una herramienta que ha permitido regular el crecimiento urbano y proteger el área natural más cercana a San José.

Esta experiencia demuestra que la ciudadanía organizada no solo vigila, sino que también propone. No se trata únicamente de oponerse o de reaccionar ante decisiones municipales, sino de construir alternativas, aportar conocimiento técnico y comunitario, y negociar en los espacios institucionales para incidir en el rumbo del territorio.

Vigilancia y propuesta: dos caras de una misma participación

La entrevista con Javier Sánchez fue realizada horas antes de la sesión convocada por la Comisión del Plan Regulador para conocer los avances de las reformas parciales en los distritos de Escazú Centro y San Antonio. En ese momento, existía preocupación por el escaso acceso a la información y por el trabajo que podría estar desarrollando una empresa consultora contratada por la Municipalidad.

Durante la sesión del 29 de julio, sin embargo, se informó que la empresa consultora aún no ha iniciado labores y que las actividades previstas para este proceso tampoco han comenzado. Esta actualización modifica parte del contexto inmediato de la entrevista, pero las reflexiones de fondo mantienen plena vigencia: la ciudadanía no puede esperar a que los procesos estén cerrados para participar. Debe estar presente desde el inicio, formulando preguntas, pero también proponiendo soluciones y alternativas para el desarrollo del territorio.

Preguntas que construyen, no solo que fiscalizan

Uno de los principales aprendizajes que deja la experiencia de CODECE es que participar también significa formular preguntas, pero no desde una postura meramente fiscalizadora, sino desde la búsqueda de soluciones compartidas:

  • -¿Qué cambios se pretenden realizar y bajo qué criterios técnicos y ambientales?

  • -¿Cómo pueden estos cambios beneficiar la habitabilidad de las comunidades?

  • -¿Qué mecanismos existen para garantizar la protección de espacios públicos y áreas verdes?

  • -¿Cómo se previenen procesos de gentrificación que puedan desplazar a quienes han habitado históricamente el cantón?

  • -¿Qué alternativas existen para mejorar la infraestructura urbana sin sacrificar la calidad de vida?

Estas preguntas no son solo un ejercicio de control; son el punto de partida para construir respuestas colectivas y propuestas ciudadanas que enriquezcan el debate público.

Propuestas ciudadanas para el ordenamiento territorial

Desde su experiencia, CODECE plantea líneas de acción que trascienden la crítica y se convierten en propuestas concretas para el futuro de Escazú:

  • -Priorizar la habitabilidad de las comunidades, garantizando que las personas que han nacido y construido el cantón puedan seguir viviendo en él.

  • -Proteger y ampliar los espacios públicos y áreas verdes, entendiéndolos como bienes comunes esenciales para la calidad de vida.

  • -Prevenir la gentrificación, promoviendo políticas que eviten el desplazamiento de las poblaciones locales por el aumento desmedido del costo de la vivienda.

  • -Exigir estudios técnicos y ambientales rigurosos que sustenten cualquier modificación al plan regulador.

  • -Fortalecer los espacios de participación institucional, como la Comisión del Plan Regulador, para que sean canales efectivos de incidencia ciudadana.

Desafíos para una participación ciudadana activa y propositiva

El proceso que vive actualmente Escazú deja lecciones que trascienden este cantón y resultan relevantes para cualquier comunidad involucrada en procesos de ordenamiento territorial y gestión ambiental:

  • -Organizarse desde el inicio de los procesos, antes de que las decisiones estén definidas y los proyectos se encuentren avanzados.

  • -Exigir y aportar información pública clara, completa y oportuna, como condición indispensable para una participación informada.

  • -Fortalecer las organizaciones comunitarias, ya que la participación colectiva tiene mayor capacidad de incidencia y propuesta que las acciones individuales.

  • -Comprender el territorio como un bien común, donde las decisiones sobre el uso del suelo afectan la calidad de vida, el acceso a la vivienda, la movilidad, el patrimonio natural y las generaciones futuras.

  • -Dar seguimiento permanente a las políticas públicas, entendiendo que la participación no concluye con una audiencia o una consulta, sino que implica monitorear la implementación y proponer ajustes cuando sea necesario.

  • -Incorporar la dimensión ambiental en la planificación territorial, procurando que las decisiones contemplen la protección de áreas verdes, corredores biológicos, zonas de recarga hídrica y demás ecosistemas estratégicos.

  • -Promover procesos transparentes y abiertos al diálogo, donde la diversidad de voces contribuya a construir mejores decisiones para el conjunto de la comunidad.

Seguimos escuchando a la ciudadanía

En el Observatorio de Bienes Comunes continuaremos dando seguimiento a este proceso porque entendemos que monitorear las políticas públicas es una forma de participación, pero no es la única. La ciudadanía organizada tiene la capacidad de proponer, construir alternativas y negociar en los espacios institucionales para incidir en el rumbo del territorio.

La experiencia de CODECE en Escazú demuestra que la participación propositiva es posible y necesaria. No se trata de esperar a que las decisiones lleguen para reaccionar, sino de estar presentes desde el inicio, con preguntas, con propuestas y con la convicción de que el territorio es un bien común que nos pertenece a todas y todos.

Te invitamos a escuchar la entrevista completa y a mantenerte atento a las próximas actualizaciones sobre el proceso del Plan Regulador de Escazú.

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