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Festival del Felino: cuando una comunidad se encuentra para aprender, conservar y celebrar su territorio

¿Qué se necesita para organizar un festival comunitario? ¿Qué aprendizajes deja una iniciativa construida desde el compromiso colectivo? ¿Cómo fortalece una comunidad su relación con la naturaleza a través del encuentro?

Este video reúne las voces de personas organizadoras, participantes y habitantes de Piedades Sur de San Ramón para reflexionar sobre el significado del Festival del Felino, una iniciativa que trasciende la realización de una feria y se convierte en un espacio de educación, intercambio de saberes y construcción comunitaria.

Estas personas nos dan a conocer el trabajo que hay detrás de la organización de este tipo de actividades: meses de planificación, articulación entre organizaciones, voluntariado y una convicción compartida de que la conservación también se construye fortaleciendo los vínculos entre las personas.

El recorrido también invita a comprender la estrecha relación entre Piedades Sur y los felinos silvestres que habitan sus bosques. Lejos de ser únicamente un símbolo de la biodiversidad, estos animales forman parte de la historia, la identidad y los desafíos cotidianos de un territorio que busca promover formas de convivencia respetuosas con la vida silvestre.

A lo largo del video emerge una idea común: los festivales comunitarios son mucho más que eventos. Son espacios donde circulan conocimientos, se fortalecen redes de colaboración, se reconoce el trabajo de quienes cuidan el territorio y se inspira a nuevas generaciones a asumir un papel activo en la protección de la naturaleza.

En tiempos en que los desafíos ambientales requieren respuestas colectivas, experiencias como el Festival del Felino recuerdan que la conservación no depende únicamente de políticas públicas o proyectos técnicos. También nace del encuentro entre personas, del diálogo de saberes y de la capacidad de una comunidad para organizarse alrededor de aquello que considera valioso.

Le invitamos a conocer estas historias y a descubrir por qué, en Piedades Sur, celebrar a los felinos silvestres también significa celebrar la organización comunitaria y el compromiso con el territorio.

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«Dejarlos ser»: cuando proteger a los felinos también fortalece a una comunidad

¿Qué ocurre cuando una comunidad decide que la presencia de un jaguar, un puma o un ocelote no es un problema que debe eliminarse, sino una oportunidad para aprender a convivir con la naturaleza?

Esa es una de las preguntas que atraviesa esta conversación con Rebeca Muñoz y Heriberto Mena, integrantes de Felinos en Libertad, una organización comunitaria de Piedades Sur de San Ramón que nació a partir de una preocupación compartida: los encuentros entre personas, animales domésticos y fauna silvestre.

Lejos de responder con el miedo o la persecución de los felinos, la comunidad decidió organizarse. El resultado ha sido un proceso que hoy combina educación ambiental, trabajo con escuelas y colegios, monitoreo mediante cámaras trampa, articulación con instituciones y la construcción de una propuesta comunitaria para proteger los corredores biológicos de la zona.

En esta entrevista podrá escuchar:
  • -Cómo nació Felinos en Libertad a partir de una preocupación comunitaria que se transformó en una propuesta de conservación y educación ambiental.
  • -Por qué la protección de los felinos también implica proteger los bosques, las especies que conviven con ellos y los corredores biológicos.
  • -Qué especies de felinos habitan en la zona, incluyendo registros de jaguar, puma, ocelote y yaguarundí obtenidos mediante cámaras trampa.
  • -Por qué un festival comunitario puede convertirse en una herramienta de educación, sensibilización y construcción de vínculos entre la comunidad y la naturaleza.
  • -Los aprendizajes organizativos que ha dejado el proceso: alianzas, comités de trabajo, planificación y fortalecimiento de la organización comunitaria.
  • -Qué hacer si alguna vez se encuentra con un felino silvestre, y por qué el conocimiento puede ser más útil que el miedo para favorecer la convivencia.

Durante la entrevista, las personas participantes explican que en este territorio se ha registrado la presencia de cuatro especies de felinos silvestres: jaguar, puma, ocelote y yaguarundí. Más que una curiosidad biológica, este hallazgo recuerda la importancia de conservar los bosques y las rutas que permiten el desplazamiento de estas especies a través del paisaje.

Miramos también, en torno al Festival de Felinos, una actividad que trasciende el carácter recreativo para convertirse en un espacio de educación y encuentro comunitario. Como explica Rebeca Muñoz, el principal objetivo no es únicamente celebrar, sino generar conciencia sobre la protección de la vida silvestre y compartir aprendizajes sobre cómo convivir con ella.

La conversación también permite conocer cómo ha evolucionado la organización durante el último año. La conformación de comités, el establecimiento de alianzas y la construcción de una planificación a corto, mediano y largo plazo muestran que la conservación también requiere organización comunitaria, capacidad de gestión y trabajo colectivo.

Hacia el cierre, surge una pregunta sencilla pero fundamental: ¿qué hacer si una persona se encuentra con un felino? La respuesta de las personas entrevistadas rompe con muchos imaginarios construidos alrededor de estos animales. La recomendación es mantener la calma, no agredirlos y comprender que, en la mayoría de los casos, ellos también buscan evitar el contacto con las personas. Aprender a «dejarlos ser» aparece como una forma de convivencia basada en el respeto y el conocimiento, más que en el temor.

Esta conversación forma parte de Sentires y Saberes, un espacio del Observatorio Bienes Comunes para escuchar las experiencias, reflexiones y aprendizajes que nacen desde los territorios.

Le invitamos a escuchar la entrevista completa y conocer cómo una comunidad ha convertido la conservación de los felinos en una oportunidad para fortalecer la organización local, la educación ambiental y el cuidado compartido del territorio.

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Más que un festival: cuando una comunidad se encuentra para construir su futuro

La mañana de este domingo 5 de julio, la cancha de Piedades Sur de San Ramón volvió a llenarse de familias, emprendimientos, organizaciones y personas comprometidas con su territorio. Era la segunda edición del Festival del Felino, una iniciativa impulsada por Felinos en Libertad que, más allá de celebrar la riqueza de la fauna silvestre, volvió a demostrar el enorme potencial que tienen los espacios de encuentro para fortalecer la organización comunitaria.

A primera vista, un festival puede parecer simplemente una actividad recreativa. Sin embargo, cuando se observa con detenimiento, revela algo mucho más profundo: detrás de cada puesto, cada conversación, cada presentación artística y cada actividad existe un proceso sostenido de organización, confianza, aprendizaje y trabajo colectivo que difícilmente sería visible sin un momento como este.

Los festivales no solo muestran lo que una comunidad hace. También permiten reconocer quiénes la conforman, qué capacidades ha desarrollado, qué alianzas ha construido y cuáles son los desafíos que todavía tiene por delante.

Un segundo festival también cuenta una historia

Realizar una segunda edición tiene un significado especial. No se trata únicamente de repetir una actividad que salió bien. Significa que un grupo de personas decidió sostener un proceso, darle continuidad a un esfuerzo colectivo y seguir creyendo que vale la pena encontrarse.

Los procesos comunitarios suelen medirse por los proyectos ejecutados, los recursos obtenidos o las metas alcanzadas. Sin embargo, también existen otros indicadores menos visibles, pero igual de importantes: la confianza construida entre vecinos y vecinas, la capacidad para organizarse, la aparición de nuevos liderazgos, el fortalecimiento de los emprendimientos locales o la articulación con otras organizaciones e instituciones.

En este sentido, el festival se convierte en una especie de pausa colectiva. Es el momento en que una comunidad puede mirar el camino recorrido, compartir lo que ha aprendido, reconocer el trabajo realizado durante el último año y renovar el compromiso con aquello que todavía falta por construir.

Cada nueva edición no solo celebra un aniversario. También narra la historia de una organización que ha logrado mantenerse viva gracias al compromiso de quienes continúan creyendo en la fuerza del trabajo colectivo.

El encuentro como una forma de construir comunidad

Vivimos en una época donde muchas veces compartimos un mismo territorio sin conocernos realmente. Habitamos los mismos barrios, transitamos las mismas calles y utilizamos los mismos espacios públicos, pero pocas veces encontramos oportunidades para conversar, reconocer a quienes viven cerca o imaginar proyectos comunes.

Por eso los espacios de encuentro tienen un enorme valor político y comunitario. Una cancha puede ser, durante la mayor parte del año, un lugar de paso o un espacio reservado para determinadas actividades. Sin embargo, un festival transforma temporalmente ese lugar y le otorga nuevos significados.

De pronto, ese espacio deja de ser únicamente un sitio de tránsito para convertirse en un lugar donde las personas permanecen. Donde niñas y niños juegan, las familias conversan, los emprendimientos locales muestran su trabajo, las organizaciones comparten sus iniciativas y quienes apenas se conocían tienen la oportunidad de intercambiar una palabra, descubrir intereses comunes o comenzar una nueva colaboración.

Es precisamente allí donde ocurre una de las transformaciones más importantes: el espacio físico también se convierte en un espacio de convivencia. Cuando las personas vuelven a habitar colectivamente los lugares públicos, esos espacios dejan de pertenecer únicamente a su infraestructura para convertirse en escenarios donde se fortalecen la confianza, el reconocimiento mutuo y el sentido de pertenencia.

En tiempos donde el aislamiento y la fragmentación social parecen ganar terreno, encontrarse también constituye una forma de cuidar los bienes comunes.

El festival como metodología para construir comunidad

Quizá uno de los mayores aportes de experiencias como esta consiste en recordarnos que un festival no es únicamente una celebración. También puede convertirse en una metodología de trabajo comunitario.

Con frecuencia asociamos la organización con reuniones, diagnósticos, planes de trabajo o largas jornadas de discusión. Todos estos espacios son importantes. Sin embargo, las comunidades también necesitan momentos para celebrar, compartir y disfrutar juntas.

La celebración no representa una pausa del trabajo comunitario; forma parte de él.

Celebrar permite reconocer el esfuerzo colectivo, agradecer a quienes han sostenido los procesos, fortalecer los vínculos entre personas y renovar las energías necesarias para continuar caminando. El disfrute también construye comunidad porque genera confianza, afecto y sentido de pertenencia.

Al mismo tiempo, un festival crea condiciones que difícilmente aparecen en otros espacios. Personas que nunca asistirían a una reunión comunitaria sí participan de una actividad cultural. Familias enteras se acercan, conversan con organizaciones locales, conocen emprendimientos, descubren iniciativas ambientales y comienzan a sentirse parte de un proyecto compartido.

En ese sentido, el festival deja de ser únicamente un evento para convertirse en una metodología que promueve el encuentro, el aprendizaje, la articulación y la participación.

Tal vez una de las preguntas más sugerentes que deja esta experiencia sea precisamente esa: ¿qué pasaría si más comunidades se atrevieran a pensar los festivales como una herramienta para fortalecer el tejido social?

No se trata únicamente de organizar una actividad anual. Se trata de crear espacios donde la comunidad pueda reconocerse, poner en común sus saberes, visibilizar sus capacidades, imaginar nuevas posibilidades y celebrar aquello que ha construido colectivamente.

Un territorio que sigue caminando

Más allá de la programación del día, esta segunda edición dejó una enseñanza importante: las transformaciones comunitarias no ocurren de un momento a otro.

Son el resultado de personas que deciden sostener el esfuerzo, aprender de la experiencia, fortalecer alianzas y seguir construyendo, paso a paso, un proyecto común.

Desde el Observatorio de Bienes Comunes reconocemos el valor de estas iniciativas porque nos recuerdan que los bienes comunes no solo se defienden mediante normas o políticas públicas. También se fortalecen cuando una comunidad crea espacios para encontrarse, dialogar, celebrar y asumir colectivamente el desafío de cuidar el territorio que comparte.

Quizá por eso el mayor legado de este segundo Festival de Felinos no sea únicamente haber convocado a decenas de personas durante un domingo. Su mayor aporte consiste en recordarnos que las comunidades también se construyen desde la alegría, el encuentro y la decisión compartida de seguir imaginando un futuro común.

¿Qué es Felinos en Libertad?

Felinos en Libertad es una organización comunitaria nacida en Piedades Sur de San Ramón a partir de una preocupación compartida por la convivencia entre las personas y la vida silvestre.

Lo que comenzó como la inquietud de un grupo de vecinas y vecinos ante la presencia de grandes felinos en la zona fue transformándose en una propuesta más amplia, centrada en la conservación de la biodiversidad, la educación ambiental y el fortalecimiento de la organización comunitaria. El reconocimiento de especies como el jaguar, el puma, el ocelote y el yaguarundí en los corredores biológicos que atraviesan el territorio reforzó la importancia de proteger estos ecosistemas y promover formas de convivencia respetuosas con la fauna silvestre.

Con el paso del tiempo, la organización ha consolidado un proceso de trabajo que involucra actividades educativas en escuelas y colegios, acciones de sensibilización ambiental, articulación con instituciones públicas, universidades, emprendimientos locales y otras organizaciones comunitarias. Al mismo tiempo, ha fortalecido su estructura interna mediante la creación de comités y una planificación orientada a sostener el trabajo a corto, mediano y largo plazo.

Más allá de la protección de los felinos, Felinos en Libertad representa una experiencia de organización comunitaria que demuestra cómo el cuidado de la naturaleza puede convertirse en un punto de encuentro para fortalecer los vínculos sociales, impulsar la participación y construir un proyecto compartido de territorio.

Galería
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Celebrar la biodiversidad: cuando proteger es también disfrutar – Piedades Sur de San Ramón

🌿🐾 El pasado domingo 6 de julio, la comunidad de Piedades Sur de San Ramón vivió una jornada llena de alegría, aprendizaje y compromiso con la naturaleza durante el Primer Festival de Felinos. Este evento fue impulsado por el colectivo Felinos en Libertad, con el valioso apoyo de la Municipalidad de San Ramón, la Universidad de Costa Rica y diversos emprendimientos locales.

Durante esta jornada festiva se realizaron talleres de reciclaje, un recorrido guiado por la reserva natural del CTP de Piedades Sur, presentaciones culturales, actividades lúdicas organizadas por los Scouts y mucho más. Cada propuesta fue una invitación a reconocer la vida que habita el territorio, especialmente a los felinos silvestres, cuya presencia nos recuerda la urgencia de proteger los ecosistemas locales.

Las entrevistas presentadas en este video recogen voces de quienes hicieron posible esta experiencia: personas comprometidas con la educación socioambiental, la conservación, el arte y la participación comunitaria. Son testimonios que muestran cómo la alegría, el juego y el vínculo colectivo pueden ser potentes herramientas para sembrar conciencia y fortalecer el amor por nuestro entorno.

🎥 Escuchá a quienes están transformando su territorio desde el cuidado, el conocimiento y la celebración compartida.