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¿Y si la neutralidad también fuera una forma de adoctrinamiento? Los Acuerdos de Sokovia llegaron a la escuela: la circular del MEP y la silenciosa construcción de la autocensura docente

«La primera razón por la que los hombres sirven es que nacen siervos y son criados como tales; la segunda, y más poderosa, es que se acostumbran a la servidumbre y la encuentran natural.»
— Étienne de La Boétie (1552)

Cuando Capitan América: Civil War llegó a los cines, muchas personas pensaron que estaban frente a otra película de superhéroes. Sin embargo, el conflicto que plantea nunca fue realmente entre Iron Man y el Capitán América. La verdadera disputa era otra: ¿qué ocurre cuando una sociedad deja de confiar en quienes tienen la responsabilidad de protegerla?

Después de una serie de tragedias, los gobiernos del mundo impulsan los Acuerdos de Sokovia. La justificación parece irrebatible. Los Vengadores poseen demasiado poder y, por tanto, necesitan supervisión. A partir de ese momento ya no podrán actuar guiados por su criterio; deberán esperar la autorización de una comisión internacional que decidirá cuándo, dónde y cómo intervenir.

Tony Stark acepta. Argumenta que toda forma de poder necesita límites. Steve Rogers se niega. No porque rechace la responsabilidad, sino porque teme algo distinto: que el criterio profesional termine sustituido por decisiones políticas tomadas lejos del terreno donde ocurren los problemas.

Ese es el verdadero corazón de Civil War. No es una pelea entre héroes. Es una discusión sobre la confianza. Quizá por eso la reciente Circular DM-CIR-0047-2026 del Ministerio de Educación Pública despierta preguntas que van más allá del calendario electoral.

La circular: los Acuerdos de Sokovia en las aulas costarricenses

La circular recuerda una obligación democrática incuestionable: las aulas no deben convertirse en espacios de proselitismo político-partidario. También señala que el análisis de procesos electorales, ideologías, movimientos sociales y debates públicos sigue siendo legítimo cuando responde al currículo nacional y se desarrolla con pluralidad, objetividad pedagógica y pensamiento crítico. Nada de eso, por sí mismo, debería generar controversia. El propósito declarado es proteger la imparcialidad del proceso electoral y el derecho del estudiantado a formarse sin presiones partidarias.

Sin embargo, las normas no solo producen efectos por lo que prohíben. También los producen por el clima que generan. En Civil War, los Acuerdos de Sokovia no impiden que los Vengadores salven vidas. Lo que hacen es introducir una duda permanente: ¿podemos actuar según nuestro criterio o será alguien más quien determine cuándo nuestra intervención es legítima?

Trasladada al aula, la pregunta adquiere otra forma: ¿Hasta dónde puede un docente problematizar un conflicto socioambiental, analizar la desigualdad, discutir una política pública o abordar un debate nacional sin que alguien interprete que dejó de ser «neutral»?

La circular no responde de manera clara esa pregunta. Y precisamente en esa zona de incertidumbre puede aparecer un fenómeno ampliamente estudiado en el ámbito democrático y legal: el efecto inhibitorio. No hace falta prohibir expresamente una conducta para reducirla. A veces basta con que exista la posibilidad de una denuncia, de una investigación o de una interpretación desfavorable para que las personas decidan limitar voluntariamente aquello que hacen.

Un discurso que recorre el mundo: el mapa de la desconfianza

Si la circular costarricense fuera un hecho aislado, podríamos atribuirla a una decisión administrativa coyuntural. Pero no lo es. Existe una tendencia global que, con variaciones locales, repite un mismo repertorio discursivo: deslegitimar la labor docente, presentar la educación crítica como una forma de adoctrinamiento y promover mecanismos de control y denuncia contra el profesorado.

Brasil constituye probablemente uno de los ejemplos más conocidos. El movimiento Escola Sem Partido («Escuela sin Partido»), surgido en 2004 y fortalecido durante el ascenso del bolsonarismo, afirmaba combatir el adoctrinamiento ideológico en las aulas. Bajo ese argumento impulsó proyectos para limitar la actuación docente, promover denuncias de estudiantes contra profesores y restringir el tratamiento de temas relacionados con política, desigualdad, género o derechos humanos. Aunque muchas de esas iniciativas fueron frenadas por el Poder Judicial y recibieron fuertes críticas de universidades y organizaciones educativas, el debate dejó instalada una idea poderosa: el principal riesgo para la democracia no era la censura, sino el profesorado.

Algo similar ocurrió en Estados Unidos. Diversos estados aprobaron leyes para limitar la enseñanza de determinados contenidos vinculados con el racismo estructural, la historia crítica, la diversidad o la teoría crítica de la raza. Nuevamente, el argumento no fue prohibir el conocimiento, sino garantizar una educación «objetiva» y proteger a las familias frente al supuesto adoctrinamiento.

En España, el partido Vox impulsó el llamado «pin parental», mediante el cual las familias podrían impedir que sus hijos participaran en determinadas actividades escolares relacionadas con derechos humanos, igualdad o educación sexual. El fundamento era, otra vez, la defensa de la neutralidad ideológica de la escuela.

En Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, el discurso contra el «adoctrinamiento» universitario y escolar se ha convertido en un eje recurrente del debate público, acompañado por críticas a las ciencias sociales, las universidades públicas y los enfoques pedagógicos críticos.

Cada país tiene su propia historia. Pero el repertorio discursivo resulta sorprendentemente similar:

 
Elemento comúnCómo se presenta
Desconfianza hacia el docenteSe le presenta como un potencial adoctrinador, no como un profesional.
Apelación a la familiaSe invoca a las familias como las «verdaderas» responsables de la educación.
Neutralidad como esloganSe exige una «objetividad» que, en la práctica, excluye el análisis crítico.
Mecanismos de denunciaSe facilitan canales para que estudiantes o padres acusen a docentes.
Reducción de lo político a lo partidistaSe equipara cualquier análisis de poder con propaganda electoral.

La dimensión silenciosa: criminalización de la práctica docente

La circular, más allá de su intención explícita, puede generar efectos que vale la pena observar con atención. No se trata de afirmar que exista una intención deliberada de generar miedo o censura, sino de advertir que ciertos mecanismos, aunque bienintencionados, pueden producir un clima de desconfianza que termina afectando la libertad de cátedra.

1. El peso de la amenaza disciplinaria: La circular menciona la posibilidad de remitir casos al Departamento de Asuntos Disciplinarios. Esa referencia, aunque formalmente correcta, introduce una sombra de posibilidad que puede operar como un freno silencioso. No hace falta que se abra un expediente para que su mera existencia condicione decisiones. Cuando un docente sabe que una interpretación ligera de la norma puede desencadenar un proceso, es natural que prefiera evitar cualquier riesgo, incluso cuando su práctica sea legítima.

2. Conceptos amplios, interpretaciones variables: Términos como «proselitismo»«sectarismo» o «adoctrinamiento» no están definidos con precisión en la circular. Esto no es necesariamente un error, pero sí deja un margen de interpretación que puede variar según quien aplique la norma. Lo que para un docente es un análisis riguroso de desigualdad social, para otro superior jerárquico podría ser visto como una toma de posición indebida. Esa ambigüedad genera incertidumbre y, en la práctica, puede llevar a que muchas personas opten por no abordar ciertos temas, aunque estén en el currículo.

3. El peso de la denuncia: La circular establece que, ante hechos que eventualmente contravengan las disposiciones, se debe levantar documentación y remitirla a la instancia competente. Esto es un procedimiento estándar. Sin embargo, al no definir con claridad qué constituye una infracción, cualquier denuncia, incluso aquellas que podrían carecer de fundamento, puede activar un proceso que, por sí mismo, genera desgaste. El solo hecho de tener que justificar la propia práctica, aunque finalmente se demuestre que fue legítima, ya implica un costo emocional y profesional que muchas personas prefieren evitar.

4. La línea difusa entre análisis y propaganda: Uno de los riesgos más sutiles de la circular es que, al poner bajo el mismo paraguas de sospecha el análisis crítico y el proselitismo partidario, puede deslegitimar el primero por asociación. No es lo mismo discutir las causas estructurales de la pobreza que hacer campaña por un candidato. Pero si ambos quedan bajo la misma categoría de «conductas a vigilar», el mensaje que se transmite es que problematizar el orden establecido también es peligroso. Y eso, aunque no se diga explícitamente, es una forma de disciplinamiento.

5. Actividades formativas bajo sospecha: La prohibición de inducir al estudiantado a participar en actividades político-electorales es razonable. Sin embargo, la redacción es tan amplia que podría interpretarse que cualquier salida de aula, visita a una organización social o proyecto comunitario con componente de incidencia ciudadana cae dentro de lo prohibido. Esto no significa que vaya a aplicarse así, pero la mera posibilidad puede disuadir a muchas personas de organizar actividades valiosas desde el punto de vista formativo. El efecto práctico, aunque no deseado, es que el horizonte de lo posible se reduce.

¿Casualidad o estrategia? La geopolítica de la pedagogía del silencio

La pregunta que surge al observar este mapa no es si Costa Rica copió a Brasil o a España. La pregunta es otra: ¿por qué este discurso emerge con tanta fuerza en distintos países, en distintos momentos y con distintos gobiernos?

La respuesta probablemente no sea una conspiración, sino una confluencia de intereses. En contextos de polarización, crisis de representación y ascenso de discursos autoritarios, controlar la educación se vuelve una prioridad estratégica. Quien define lo que puede enseñarse, define lo que puede pensarse. Y quien define lo que puede pensarse, define lo que puede transformarse.

La educación popular, desde Paulo Freire hasta la actualidad, ha insistido en que enseñar es un acto político, no en el sentido partidista, sino en el sentido de que toda práctica educativa o bien reproduce el orden existente o bien contribuye a transformarlo.

Las iniciativas como Escola Sem Partido, el pin parental o las leyes antirracismo crítico en EE.UU. no son medidas pedagógicas. Son medidas de contención del pensamiento crítico. Y la circular costarricense, aunque con un tono más institucional y menos confrontativo, se inscribe en esa misma lógica: generar incertidumbre para reducir la autonomía docente y, cuando sea necesario, activar el aparato disciplinario para sancionar a quien se salga del guion.

¿Puede existir una educación completamente neutral?

Toda selección de contenidos supone decisiones. Todo currículo privilegia ciertos temas y deja otros en segundo plano. Todo ejemplo utilizado en el aula ilumina una parte de la realidad y deja otra en la sombra. Incluso el silencio educa.

Cuando una clase evita hablar sobre conflictos porque podrían resultar incómodos, también está enseñando algo. Está enseñando que existen temas frente a los cuales es preferible guardar silencio. Y ese aprendizaje también es político.

Paradójicamente, el mayor proselitismo no siempre es el que lleva una bandera o un color partidario. Existe otro mucho más discreto: el que convierte el orden existente en algo natural e incuestionable.

  • -Cuando problematizar la desigualdad comienza a percibirse como un riesgo.

  • -Cuando analizar un conflicto ambiental parece demasiado delicado.

  • -Cuando el debate sobre derechos humanos genera temor.

  • -Cuando el profesorado empieza a preguntarse si es más prudente callar que preguntar.

Entonces el aula no se vuelve neutral. Se vuelve silenciosa. Y el silencio nunca ha sido una posición neutral.

Aquí aparece la advertencia más profunda de Étienne de La Boétie: el poder no necesita vigilantes permanentes cuando las personas han interiorizado que obedecer es más seguro que pensar. El filósofo francés lo expresó con claridad: «Los hombres sirven porque se acostumbran a la servidumbre y la encuentran natural.»

Ese es el peligro que la circular, sin quererlo quizás, puede acelerar. No se trata de que un día un funcionario llegue a decirle a cada docente qué debe callar. Se trata de que, poco a poco, los propios educadores empiecen a calcular el costo de cada pregunta, de cada ejemplo, de cada debate. Y cuando ese cálculo se vuelve automático, la obediencia ya no necesita ser impuesta; se ha vuelto voluntaria.

La Educación Popular y la confianza como brújula

La educación popular ha insistido durante décadas en una idea sencilla: enseñar no consiste en decirle al estudiantado qué debe pensar, sino en ofrecer herramientas para comprender críticamente el mundo que habita. Esa tarea exige pluralidad, rigor y apertura al diálogo. Pero también requiere confianza en el criterio profesional del personal docente y en su capacidad para conducir conversaciones difíciles sin convertir el aula en una tribuna partidaria.

Por eso el dilema que plantea Civil War sigue siendo vigente.

  • -Tony Stark tenía razones para pedir controles.

  • -Steve Rogers tenía razones para desconfiar de ellos.

El problema nunca fue elegir entre uno y otro. El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio donde la necesaria protección frente al proselitismo no termine debilitando aquello que la escuela pública está llamada a cultivar: la capacidad de preguntar, deliberar y pensar críticamente.

La Circular DM-CIR-0047-2026, vista a la luz de la experiencia internacional, deja de ser un documento aislado para convertirse en un eslabón más de una cadena global que busca disciplinar el pensamiento docente. Probablemente sus redactores no se sentaron a diseñar una estrategia de criminalización. Pero el efecto práctico, medido en el clima que genera, apunta en esa dirección.

Y aquí La Boétie nos deja una pregunta incómoda que ningún funcionario, ninguna circular ni ningún ministro pueden responder por nosotros:

Si un día los docentes ya no discuten, ya no problematizan, ya no preguntan… ¿será porque se lo prohibieron o porque simplemente se acostumbraron a no hacerlo?

Entre la circular y la conciencia

La pregunta, entonces, no es si debemos impedir el proselitismo electoral. Esa es una condición básica de cualquier democracia. La pregunta es otra: ¿Queremos docentes que actúen únicamente cuando están seguros de que nadie cuestionará sus decisiones?

¿O queremos profesionales capaces de ejercer su criterio pedagógico con responsabilidad, ética y libertad de cátedra, aun cuando ello implique acompañar al estudiantado en conversaciones complejas sobre la realidad que comparte?

Porque, al final, Civil War nunca trató únicamente sobre superhéroes. Trató sobre una sociedad que comenzó a desconfiar de quienes educaban, protegían y tomaban decisiones. Y toda democracia debería preguntarse si el camino hacia una educación más libre comienza multiplicando los controles o fortaleciendo la confianza.

¿Casos aislados o una tendencia global? Claves para leer la disputa contemporánea por la educación.

Hasta aquí, la discusión podría interpretarse como un debate exclusivamente costarricense. Sin embargo, las palabras nunca viajan solas. Conceptos como neutralidad, adoctrinamiento, objetividad o libertad de enseñanza han comenzado a ocupar un lugar central en las políticas educativas de distintos países, aunque bajo contextos, gobiernos y marcos normativos diferentes. Esto no significa que estemos frente a procesos idénticos ni que respondan a una estrategia única; significa, más bien, que existe una tendencia internacional que merece ser observada críticamente. La siguiente matriz no busca establecer equivalencias mecánicas entre experiencias tan diversas como las de Costa Rica, Brasil, Estados Unidos, España o Argentina. Su propósito es ofrecer una herramienta de lectura que permita identificar convergencias, reconocer diferencias y, sobre todo, formular preguntas desde la educación popular acerca de qué tipo de ciudadanía, de escuela y de democracia comienza a configurarse cuando la neutralidad se convierte en el principal horizonte del discurso educativo.

Dimensión de análisis

Circular MEP Costa Rica (2026)

Brasil (Escola sem Partido)

Estados Unidos

España (Pin Parental / Vox)

Argentina (debate reciente)

Preguntas críticas desde la educación popular

Problema que se dice combatir

Proselitismo político-electoral y adoctrinamiento.

Adoctrinamiento ideológico del profesorado.

«Indoctrinación», teoría crítica de la raza, diversidad.

Adoctrinamiento ideológico y educación sexual.

Adoctrinamiento en escuelas y universidades.

¿Quién define qué constituye adoctrinamiento?

Valor que se invoca

Neutralidad, objetividad pedagógica.

Neutralidad política.

Libertad de los padres, objetividad.

Libertad de las familias.

Libertad de pensamiento.

¿La neutralidad existe o constituye otra posición política?

Figura presentada como riesgo

Docente que influye políticamente al estudiantado.

Profesor militante.

Profesor «activista».

Docente e instituciones educativas.

Docentes y universidades públicas.

¿Por qué el profesorado pasa a ser objeto de sospecha?

Mecanismo de regulación

Lineamientos, supervisión, procedimientos disciplinarios.

Denuncias contra docentes, proyectos de ley.

Restricciones curriculares y legislación estatal.

Autorización familiar para actividades específicas.

Discursos gubernamentales y reformas propuestas.

¿Se fortalece el diálogo pedagógico o el control institucional?

Concepción del conocimiento

Objetividad, equilibrio y apego al currículo.

Conocimiento sin ideología declarada.

Contenidos considerados «objetivos».

Prioridad a valores familiares.

Crítica a las ciencias sociales y enfoques críticos.

¿Quién decide qué conocimientos son legítimos?

Temas más sensibles

Política, ideologías, debates públicos, evaluación.

Política, género, historia, derechos humanos.

Racismo, género, sexualidad, historia.

Igualdad, diversidad, educación sexual.

Memoria, género, universidad pública.

¿Qué conflictos sociales quedan fuera del aula?

Posibles efectos

Autocensura, incertidumbre docente.

Vigilancia y temor a denuncias.

Restricción de contenidos.

Limitación de actividades educativas.

Deslegitimación del pensamiento crítico.

¿Qué ocurre con la formación ciudadana?

Relación con la democracia

Neutralidad como garantía institucional.

Neutralidad como límite al activismo docente.

Protección frente al adoctrinamiento.

Defensa del derecho de las familias.

Recuperación de una educación «sin ideología».

¿La democracia requiere neutralidad o deliberación crítica?

Adoctrinamiento de la neutralidad: cuando el silencio es la doctrina

La circular del MEP se presenta como defensora de la «neutralidad» frente al «adoctrinamiento». Pero esta operación descansa sobre una falacia: que la neutralidad existe y que es deseable.

Desde la educación popular sostenemos lo contrario: la neutralidad es un mito funcional al poder. Quien exige neutralidad no está pidiendo ausencia de posición, está pidiendo sumisión al orden establecido. Y esa sumisión, cuando se impone como norma, se convierte en la forma más eficaz de adoctrinamiento: el adoctrinamiento que nos convence de que no debemos pensar.

¿Qué significa realmente «neutralidad» en educación?
Lo que dice la neutralidadEl adoctrinamiento que promueve
«No tomar partido»Enseña que el orden actual es natural e incuestionable.
«No imponer opiniones»Enseña que el conocimiento crítico es peligroso.
«Mostrar todas las perspectivas»Enseña que todas las opiniones valen lo mismo.
«Evitar el adoctrinamiento»Enseña que hay temas que no deben discutirse.
«Respetar las convicciones de las familias»Enseña que la ignorancia es un derecho.

Primeros pasos para una definición, la neutralidad como proceso de adoctrinamiento es mediante el cual se impone, bajo la apariencia de objetividad, la norma de no cuestionar el orden establecido. Su mecanismo no es la imposición de una doctrina, sino la prohibición silenciosa de la crítica. Su efecto no es formar ciudadanos autónomos, sino sujetos conformes que han interiorizado que pensar es peligroso.

Una propuesta para leer la circular sin miedo: claves para una interpretación crítica

La Circular DM-CIR-0047-2026 no es un simple recordatorio administrativo. Es un instrumento laboral que, bajo la apariencia de defender la neutralidad, promueve una forma sutil pero profunda de adoctrinamiento: el adoctrinamiento del silencio.

Su lógica procede desde el punto de vista del control: no prohíbe explícitamente el análisis crítico, pero introduce un clima de sospecha que vuelve riesgoso cualquier cuestionamiento del orden establecido. El mensaje que transmite, aunque no esté escrito, es claro: «Problematizar la desigualdad, analizar conflictos sociales o debatir derechos humanos puede ser interpretado como proselitismo. Mejor no arriesgarse.»

Esa es la paradoja más profunda de la circular, se presenta como defensa contra el adoctrinamiento, pero su efecto práctico es instalar un adoctrinamiento inverso: el que convierte el silencio en norma como buen comportamiento laboral.

Lo que la circular realmente hace: un adoctrinamiento de la neutralidad
Lo que dice la circularLo que realmente haceEl adoctrinamiento que promueve
«Prohibición de proselitismo»Amplía el concepto de «proselitismo» hasta volverlo una categoría difusa que puede aplicarse a cualquier análisis crítico.Enseña que problematizar el orden es peligroso.
«Neutralidad pedagógica»Exige una «objetividad» imposible, que en la práctica se traduce en evitar temas controversiales.Enseña que hay temas que no deben discutirse.
«Apego al currículo oficial»Limita el análisis a lo que ya está aprobado, impidiendo abordar temas de coyuntura urgente.Enseña que la realidad que no está en el programa no merece ser analizada.
«Posibilidad de denuncia»Introduce un mecanismo de vigilancia que genera miedo y autocensura.Enseña que el docente es un sospechoso, no un profesional.
«Remisión al Departamento de Asuntos Disciplinarios»Convierte la práctica pedagógica en un campo minado donde cualquier interpretación puede ser sancionada.Enseña que ejercer la libertad de cátedra es un riesgo.
Una matriz para leer la circular desde la crítica

A continuación, una matriz de interpretación crítica que permite leer la circular no como un conjunto de prohibiciones, sino como un documento que revela una estrategia de disciplinamiento.

Lo que dice la circularLo que realmente haceLectura críticaEstrategia de resistencia pedagógica
«Prohibición de proselitismo, propaganda o adoctrinamiento»Criminaliza cualquier práctica que no se alinee con el discurso oficial.El proselitismo es captación partidista; el análisis crítico es develación de poder. Son cosas distintas.Documentar cada actividad: vincularla al currículo, explicitar fuentes diversas y objetivos pedagógicos.
«Neutralidad político-electoral y pedagógica»Exige una «neutralidad» imposible que, en la práctica, es sumisión al orden establecido.La educación nunca es neutral. La circular no busca neutralidad, busca silenciamiento.Explicitar el marco ético (Derechos Humanos, equidad, justicia social) y distinguirlo de una preferencia partidista.
«Evitar la selección sesgada de materiales»Prohíbe usar fuentes críticas o de movimientos sociales, presentándolas como «sesgadas».La pluralidad no es «dar el mismo peso a todo», sino mostrar las distintas perspectivas y sus fundamentos.Presentar fuentes diversas (incluyendo las críticas al poder) y enseñar al estudiantado a analizarlas con criterio.
«Abstenerse de imponer la opinión personal como verdad institucional»Impide que el docente guíe el análisis, incluso cuando su formación lo habilita.La opinión personal puede ser un insumo para el análisis, siempre que se presente como tal.Nombrar la propia posición como una más, y abrir el espacio para que el estudiantado construya la suya.
«Promover la deliberación y la argumentación razonada»Reduce la deliberación a un «debate» superficial, sin consecuencias políticas.La deliberación auténtica implica confrontar ideas, analizar intereses y asumir posiciones.Diseñar actividades donde el estudiantado deba argumentar, contrastar y defender sus posiciones con evidencia.
«Las actividades formativas pueden ser interpretadas como político-electorales»Amplía la sospecha a cualquier actividad comunitaria o de incidencia ciudadana.La participación ciudadana es un derecho y un aprendizaje legítimo.Planificar con anticipación y vincular cada actividad a un objetivo curricular explícito.
«Remitir al Departamento de Asuntos Disciplinarios»Instala el miedo a la denuncia como mecanismo de control preventivo.La denuncia infundada no debería prosperar si la práctica está documentada y fundamentada.Construir un portafolio pedagógico que evidencie el rigor, la pluralidad y el vínculo con el currículo.
Posdata para futuras circulares

Mientras esta nota llegaba a su punto final, reapareció un curioso material didáctico. No provenía de un sindicato, de una universidad ni de un docente de Estudios Sociales. Provenía del acto oficial de apertura del curso lectivo 2025.

En aquella actividad, el hoy expresidente Rodrigo Chaves expresó públicamente su aspiración de que el país eligiera una Asamblea Legislativa con 40 diputados que respaldaran un proyecto político de cambio.

Y entonces surgió una duda que ningún manual de mediación pedagógica parece resolver.

Si ese video fuera proyectado en una clase de Educación Cívica para analizar el discurso político, la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, las estrategias de persuasión o el funcionamiento de la democracia costarricense… ¿estaríamos frente a una excelente actividad curricular o frente a una posible infracción de la Circular DM-CIR-0047-2026?

Quizá haga falta un anexo aclaratorio.

Artículo 1. La política no debe entrar al aula.

Artículo 2. Salvo cuando ya entró desde el acto oficial de inauguración del curso lectivo.

Porque la neutralidad, como concepto pedagógico, tiene una curiosa habilidad: parece volverse mucho más sencilla cuando las palabras vienen desde el poder y mucho más compleja cuando alguien propone analizarlas críticamente.

Después de todo, la mejor prueba de una democracia no consiste en que el profesorado aprenda a guardar silencio frente a los discursos políticos, sino en que pueda convertir esos mismos discursos —vengan de quien vengan— en objeto de análisis, deliberación y pensamiento crítico. De lo contrario, el problema ya no sería el supuesto adoctrinamiento del aula, sino la extraña idea de que algunos discursos políticos pueden pronunciarse libremente, pero no discutirse libremente.

Rerencias:

Acín Izquierdo, Bárbara (2023). El pin parental: ¿al servicio de la educación o de la disputa política? Trabajo de Fin de Grado. Universidad de Zaragoza

 Aguirre, Elías (2025). Los espectros de Milei: el pensamiento político-educativo de la constelación liberal/libertaria en la cuestión del Estado docente en Argentina. Espacios en Blanco. Serie Indagaciones, 36 (2).

Deutsche Welle. (2024, 5 de abril). Argentina castigará el «adoctrinamiento en las escuelas».

Frigotto, Gaudêncio (Org.). (2017). Escola «sem» partido: esfinge que ameaça a educação e a sociedade brasileira. Laboratório de Políticas Públicas da Universidade do Estado do Rio de Janeiro.

Hess, Frederick (2020). The next conservative education agenda. National Affairs, (42), 1-18.

La Boétie, Étienne. de. (2016). Discurso sobre la servidumbre voluntaria.

Ministerio de Educación Pública de Costa Rica. (2026). Lineamientos sobre neutralidad político-electoral, prohibición de proselitismo y mediación pedagógica objetiva en centros educativos públicos (Circular DM-CIR-0047-2026).

Moilanen, Antti, y Huttunen, Rauno (2025). Indoctrination and the aims of democratic political education: Challenges and answers. Educational Theory, 75 (5), 823-848.

United States, Executive Office of the President. (2025, January 29). Executive Order 14190: Ending radical indoctrination in K-12 schooling. Federal Register.

Crédito imágenes: Marvel Comics

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¿Molesta el FEES? Pregunten a las comunidades: la universidad pública más allá del aula.

En medio del debate nacional sobre el financiamiento de las universidades públicas, muchas veces la discusión sobre el FEES queda reducida a cifras, presupuestos o indicadores de matrícula. Sin embargo, en los territorios rurales y comunidades organizadas existen otras dimensiones de la universidad pública que suelen quedar invisibilizadas: el acompañamiento comunitario, la educación a lo largo de la vida, la producción colectiva de conocimiento y la defensa de los bienes comunes.

Las entrevistas que integran este video fueron realizadas junto al grupo de Defensa de la Cuenca del Río Frío–Caño Negro, en Guatuso, y representan parte del diálogo, acompañamiento y trabajo conjunto que se ha venido construyendo entre comunidades organizadas y la Universidad de Costa Rica en torno a la defensa del territorio, el ambiente y los bienes comunes.

El siguiente video recoge testimonios de personas vinculadas a estos procesos comunitarios, quienes reflexionan sobre el papel que ha tenido la Universidad de Costa Rica en sus procesos organizativos y de defensa territorial. Sus palabras permiten comprender que la universidad pública no termina en el aula ni se limita a la formación profesional tradicional.

Para muchas comunidades, especialmente en contextos donde las instituciones estatales han respondido tarde o de manera insuficiente frente a conflictos socioambientales, la universidad pública se convierte en un espacio de escucha, investigación crítica y fortalecimiento organizativo.

Uno de los elementos más significativos que aparece en los testimonios es el reconocimiento del conocimiento comunitario como parte legítima de los procesos educativos. Las personas participantes señalan que, aunque muchas no tuvieron acceso a estudios universitarios formales, también tienen derecho a aprender, comprender y participar en la defensa de sus territorios. En ese sentido, la universidad pública cumple una función democratizadora que va más allá de otorgar títulos.

Las experiencias compartidas muestran cómo el acompañamiento universitario ha permitido comprender técnicamente las afectaciones ambientales sobre el Río Frío, fortalecer denuncias comunitarias y generar procesos de concientización ambiental en la zona. Pero además, evidencian algo más profundo: la construcción de relaciones de confianza y trabajo conjunto entre comunidades y universidad.

En un contexto donde frecuentemente se cuestiona el presupuesto universitario desde una lógica utilitarista o exclusivamente económica, resulta fundamental recordar que el FEES también sostiene programas, proyectos y procesos de acción social que acompañan comunidades rurales, territorios indígenas, organizaciones ambientales y múltiples iniciativas de participación social.

Reducir la universidad pública únicamente a la formación dentro del campus invisibiliza décadas de trabajo territorial y de construcción colectiva de conocimiento junto a sectores históricamente excluidos.

Algunas dimensiones del FEES que muchas veces se invisibilizan
  • -Acompañamiento a comunidades en conflictos socioambientales.
  • -Producción colectiva de conocimiento junto a organizaciones comunitarias.
  • -Educación de personas adultas y aprendizaje a lo largo de la vida.
  • -Fortalecimiento organizativo y participación comunitaria.
  • -Democratización del acceso al conocimiento científico y técnico.
  • -Defensa de bienes comunes como el agua, los ríos y los territorios.
  • -Presencia universitaria en zonas rurales históricamente excluidas.
  • -Espacios de diálogo entre saberes académicos y saberes comunitarios.
  • -Formación crítica y compromiso social más allá del mercado laboral.
  • -Construcción de esperanza y tejido social en comunidades organizadas.

Defender el FEES también implica defender la posibilidad de que las universidades públicas sigan presentes en los territorios, dialogando con las comunidades, fortaleciendo capacidades locales y contribuyendo a la defensa de la vida y los bienes comunes.

Porque la universidad pública no solo se construye en las aulas. También se construye en los ríos, las comunidades y las luchas de los pueblos.

¿Y si la universidad no empezara con un examen de admisión?

Comprender la educación de personas adultas y el aprendizaje a lo largo de la vida como parte del quehacer universitario implica reconocer que la universidad pública no puede reducirse únicamente a quienes logran ingresar formalmente a una carrera. También existe universidad cuando hay diálogo, intercambio de saberes, construcción colectiva de conocimiento y acompañamiento a las comunidades en sus luchas y procesos organizativos.

En muchos territorios rurales y espacios comunitarios existen personas con enormes conocimientos sobre el agua, la agricultura, los ecosistemas, la organización comunitaria y la defensa del territorio, aunque nunca hayan pasado por un aula universitaria. Cuando la universidad se vincula con estas experiencias, no llega simplemente a “enseñar”: también llega a escuchar, aprender y construir junto a las comunidades.

Por eso, pensar la educación a lo largo de la vida implica cuestionar la idea de que el conocimiento válido solo existe dentro del campus o únicamente entre quienes poseen un título académico. La universidad pública también se fortalece cuando dialoga con saberes campesinos, comunitarios, indígenas y territoriales que históricamente han sido invisibilizados.

Defender esta dimensión universitaria significa defender la posibilidad de que existan espacios permanentes de encuentro, reflexión y aprendizaje colectivo más allá de la lógica del mercado, la competencia o los filtros de ingreso.

Porque una universidad verdaderamente pública no solo abre carreras. También abre diálogos, construye vínculos y reconoce que el conocimiento se produce junto a los pueblos.

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La memoria viva de La Guaria: 60 años de educación y comunidad en el Valle la Estrella

En el Valle la Estrella, Limón, la historia de la Escuela La Guaria es también la historia de una comunidad que ha sabido cuidar uno de sus bienes comunes más valiosos: la educación.
El texto “Escuela La Guaria: 60 aniversario (1965–2025)”, escrito por Luis Alberto Soto Ramírez, trabajador social del MEP, recupera con sensibilidad y rigor la memoria de esta institución educativa que nació del esfuerzo solidario de familias campesinas, lideradas por figuras como Santos Zeledón.

Más que una conmemoración, el documento es una invitación a pensar el presente desde las huellas del pasado: a reconocer que la escuela no solo enseña, sino que teje comunidad, identidad y esperanza colectiva.
Soto plantea un desafío profundo: actualizar la misión educativa en un contexto marcado por la desigualdad y la exclusión, y reactivar la participación comunal como eje del bienestar educativo.

A través de testimonios, relatos inéditos y reflexiones sobre la educación pública, este texto nos recuerda que la memoria no es nostalgia: es una forma de resistencia y de construcción de futuro. En un país donde los bienes comunes sociales —como la escuela, el agua o la salud— enfrentan riesgos crecientes, recuperar la historia de La Guaria es reafirmar que el derecho a aprender y a convivir dignamente sigue siendo una tarea colectiva.

Desafíos para el futuro: una escuela que piense su comunidad

En su texto, Luis Alberto Soto no se limita a conmemorar; propone una agenda de transformación. Señala que, tras seis décadas de historia, la Escuela La Guaria enfrenta retos que van más allá de la infraestructura o los recursos materiales. El desafío principal consiste en reconstruir la comunidad educativa como sujeto colectivo, capaz de imaginar y construir la educación que necesita el Valle la Estrella en las próximas décadas.

Entre los puntos que destaca el autor están:

  • Modernizar la oferta educativa con un enfoque integral, que incluya arte, deporte y pedagogías lúdicas que fortalezcan el aprendizaje significativo.

  • Combatir la exclusión y la marginación social, especialmente en contextos rurales y costeros que han sido históricamente relegados.

  • Reactivar el protagonismo comunal, recuperando experiencias organizativas que ya han contribuido al bienestar, como la lucha por el agua potable.

  • Promover el bienestar integral —físico, mental, social y económico— como condición indispensable para el éxito educativo.

Estos desafíos, más que un diagnóstico, son un llamado a la acción: a recuperar la memoria como herramienta para repensar el presente y fortalecer la educación pública como bien común, enraizada en la vida, la dignidad y el desarrollo de las comunidades.

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Convocatoria: Proceso de reflexión ¿Aún sigue vigente la transformación? Crisis Educativa y Educación Popular

¿Qué educación queremos para qué tipo de sociedad?

La versión mercantilizada de la educación se ha convertido en la respuesta dominante en múltiples espacios educativos. Ante esta realidad, enfrentamos un desafío crucial: construir propuestas educativas que busquen la transformación y la profundización de nuestros derechos sociales y culturales.

Estamos en medio de una disputa por los sentidos de la educación, que no es otra cosa que el debate sobre el proyecto de sociedad que queremos construir. Esta disputa se materializa en leyes, reglamentos, programas de estudio y otros dispositivos que dan forma al sistema educativo.

Se nos presenta una falsa dicotomía entre educación básica y universitaria, técnica y humanista, como si una representara una visión privilegiada a expensas de la otra. Sin embargo, abordar estos argumentos de manera superficial nos aleja de una reflexión esencial:

¿Qué tipo de educación queremos para construir la sociedad que soñamos?

En este espacio de diálogo, reflexionaremos sobre preguntas clave:

  • ¿Qué se cuestiona realmente en un sistema educativo?
  • ¿Qué elementos se utilizan para desacreditarlo?

Te invitamos a participar y reflexionar sobre la coyuntura educativa actual.

Duración:
5 sesiones: 19 y 26 de febrero, 5, 12 y 19 de marzo.

Horario:
6:00 p.m. a 8:30 p.m.

Lugar:
Kioscos Socioambientales, San Pedro.

Formulario de inscripción: https://forms.gle/JiAD9jyKQPpUqu4d9

Para más información, descarga la convocatoria o escribe a:
📧 observatoriobienescomunes@gmail.com

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Otro ladrillo en el muro: Negociaciones del FEES y política educativa

Decían los más mayores que no todo lo que brilla es oro, y está máxima la podemos aplicar en el contexto actual del Fondo para la Educación Superior Estatal, que a pesar de las contradicciones expresadas entre el Poder Ejecutivo y CONARE, que produjo el traslado de las negociaciones a la Asamblea Legislativa, decenas de actores emergen como defensores de la educación pública y no guardan palabras para expresar su convencimiento sobre la importancia de esta, sin embargo, ¿estaremos entendiendo la misma educación?

En la práctica de la formulación de la política educativa, y en particular de la educación superior, continua dominando una concepción de una «Universidad Corporativa» caracterizada por varias tendencias que configuran la gestión actual: a) La mercantilización mediante mecanismos de evaluación, b) La estructura de la privatización mediante las patentes, los derechos de autor, “la innovación” y el emprendimiento, c) La gerencialización, d) Flexibilización laboral (Caamaño, 2020).

Es así, que cuando hablamos de política educativa y financiamiento, no estamos siendo ajenos a la configuración de una determinada universidad, en este caso, una pensada para el mercado y la búsqueda del lucro, desplazando los valores democráticos para la construcción de procesos comunes y colaborativos.

Por esta razón, a pesar del interés de varios sectores por la «defensa» de la educación, debemos cuestionar siempre, educación ¿para qué? ¿para quienes? ¿a favor de qué? o ¿en contra de qué? La política educativo no es ingenua, responde a intereses, es así que, debemos tener una lectura crítica del momento actual que atravesamos como sociedad. Por esta razón les compartimos esta infografía para reflexionar las tensiones que rodean la actual política educativa dominante presente en los despachos de las diputaciones, autoridades universitarias y como no, el ministerio de educación.

Aprovechamos para compartir también dos textos de la profesora Carmen Caamaño Morúa que ha venido reflexionado sobre estos procesos.

Artículo: La universidad-empresa en América Central: el caso de la UCR

Libro: ¿La U en venta? Disputas, actores y negociaciones en la transformación de la universidad-empresa

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