Encuentro del maíz. Con el objetivo de intercambiar saberes entre agricultores, técnicos y académicos, se realizó el Encuentro sobre Maíz Criollo en Nicoya, los días 22 y 23 de noviembre. Allí se presentaron los resultados de las investigaciones desarrolladas por la UCR, la UNA y el TEC. Además, se impartieron charlas para reflexionar sobre la situación actual que enfrenta este cultivo y se expusieron alternativas para fomentar su comercialización y rescatar su consumo.
La actividad fue organizada en el marco del proyecto FEES-Conare “Diversidad, valor nutricional y conservación del maíz criollo costarricense” y el proyecto del CITA-UCR “Fomento del consumo del maíz pujagua cultivado en Guanacaste, un alimento ancestral de alto valor nutricional, y estudio de sus usos tradicionales” y contó con el apoyo del Doctorado de Estudios de la Sociedad y la Cultura de la UCR.
A través de estos proyectos, los científicos de las universidades estatales han asumido el compromiso de contribuir con la conservación de las diferentes variedades de maíz criollo: el maíz amarillo (yema de huevo), el maíz blanco (maicena) y los maíces morados (pujagua y pujagua Congo), mediante la investigación de la diversidad genética y la conservación de semillas, así como el estudio de su valor nutritivo y usos tradicionales.Los campesinos llevaron al encuentro sus mazorcas más vistosas. Esta variedad la conocen como "arcoíris".

Artículo publicado por la UCR: La naturaleza es más que un recurso, es el territorio y el tejido que construye la identidad de los pueblos

Artículo de: Katzy O`neal Coto Periodista, Oficina de Divulgación e Información Áreas de cobertura: ciencias agroalimentarias y medio ambiente katzy.oneal@ucr.ac.cr

Foto de portada: Laura Rodríguez Rodríguez.

 Las semillas, los ríos y la tierra son parte de los bienes comunes más preciados por los pueblos indígenas y comunidades campesinas que aún hoy continúan preservándolos para el futuro de la humanidad gracias al conocimiento heredado de sus antepasados. 

El Observatorio de los Bienes Comunes: Agua y Tierra de la UCR apuesta por reivindicar las prácticas y saberes de los pueblos originarios para cuidar de la Madre Tierra.

El Día Internacional de la Madre Tierra reconoce al planeta y sus ecosistemas como el hogar común de la humanidad y plantea la necesidad de protegerla para mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener la pérdida de la biodiversidad y degradación de los ecosistemas.
Para lograr esta meta, la academia está volviendo la mirada hacia el conocimiento ancestral, recuperando las tradiciones y saberes de pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades campesinas para defender, cuidar y preservar la naturaleza bajo un marco conceptual alternativo, que va más allá de la conservación y la sostenibilidad ambiental.

Como señala el informe Estado de la Nación 2019 citando el Vigésimo Informe (2014) ¨la apuesta por la conservación es una condición necesaria, pero insuficiente, para la sostenibilidad del desarrollo humano. La apuesta por la conservación no evita la persistencia de un uso insostenible de recursos naturales estratégicos, con altos impactos ambientales”.

Por eso, en la Universidad de Costa Rica se crea el Observatorio de los Bienes Comunes: Agua y Tierra, un proyecto que nace apartir del Programa Kioscos Socioambientales, y apuesta por reinvindicar el valor de los saberes y formas de relacionamiento de nuestros pueblos originarios con la naturaleza para contribuir a la defensa de los bienes comunes que permiten tejer las redes de vida que nos sustentan.

El Observatorio alerta sobre los procesos de privatización y extractivismo, que amezan costantemente los recursos naturales como el agua, la tierra, el aire, los bosques, las reservas de peces, es decir, aquellos recursos biológicos de los cuales depende la vida de la humanidad, y los convierten en simples mercancías trasladando los altos costos de la explotación a los ecosistemas y a las comunidades rurales.

Este proyecto de Investigación- Acción Social que surgió en el 2020, adscrito al Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), tiene como propósito estudiar, analizar y visibilizar los procesos de privatización y extractivismo de bienes comunes, principalmente aquellos relacionados con el agua (concesiones sobre ríos, proyectos de riego, presas, minería no metálica, Proyectos Hidroeléctricos, etc ) y la tierra (agronegocio, despojo, tomas de tierra, usos del suelo, etc).

 

Las comunidades de Santa Juana y de Orocú en Punta Morales de Chomes mantienen una lucha constante para proteger el Río Lagartos donde la asada tiene la bomba que abastece de agua potable a ambas comunidades. Gracias a la organización comunal han logrado eliminar los botaderos clandestinos, detener actividades como el lavado de carros y motos que contaminan el agua y la construcción de tanques ilegales para riego de cultivos y ganado para beneficio de particulares.

“Los indígenas de Térraba me enseñaron de la espiritualidad de la Madre Tierra, ellos están luchando por hacer que se respete la vida del río porque el río es un ser vivo, un ser independiente, que nace, crece, reproduce la vida y no muere porque continúa su ciclo y nos vuelve a bendecir en forma de lluvia”.

Roxana Flores Martínez. Secretada de la Asada de Orocú y activista en la defensa de los ríos, miembro de la Liga de Asadas.

El tejido que sostiene la vida

El Observatorio de Bienes Comunes: Agua y Tierra centra su propuesta en el concepto de bienes comunes que nace en Europa pero que en América Latina toma connotaciones muy diferentes al encontrarse con las cosmovisiones de pueblos afrodescendientes y pueblos indígenas que tienen su construcción propia de la naturaleza, según explica el coordinador del Observatorio, Luis Andres Sanabria Zaniboni.

“Para muchos de estos pueblos y comunidades la naturaleza es más que un recurso, es su territorio y es el tejido que construye su identidad. Por eso, muchas de las defensas de los bienes comunes en Costa Rica están atados a los ríos, para muchas de las comunidades el rio es parte de su identidad y es hasta la razón de su identidad, eso trasciende por mucho la visión cosificada de la naturaleza”, acota el investigador.

Los bienes comunes, que incluyen los bienes naturales, los bienes sociales y bienes culturales o saberes, cuando se nutren con todas estas cosmovisiones, adquieren otra forma y se entienden como un tejido que sostiene la vida. Entonces ahí se incluye no solamente las prácticas de uso compartido, también la forma en que se concibe el entorno.

Además, recalca que sin esas prácticas que los pueblos indígenas han mantenido por cientos de años los bosques donde ellos viven no existirían, sin el manejo de las semillas criollas que hacen las poblaciones campesinas mucho de muestro paisaje alimentario no existiría, muchos de nuestros alimentos no existirían porque nacen precisamente del manejo de las semillas y los cultivos que ellos han hecho por mucho tiempo.

Más allá de la conservación

Esta propuesta conceptual surge como una alternativa para superar las limitaciones del concepto de conservación que sigue concibiendo a la naturaleza como un recurso e incluso como capital natural. Una de las limitaciones de dicha concepción es que no incluye a la gente, resultando que las comunidades indígenas o campesinas terminan privadas de acceder y disfrutar de los bienes comunes que se procura conservar.

Sanabria asegura que el modelo de conservación que ha primado dio lo que tenía que dar, por ejemplo en Costa Rica la creación de áreas protegidas en los años 70’s logró detener la pérdida de los bosques, pero este modelo es necesario repensarlo para empezar a entendernos con la naturaleza en una dimensión donde todos y todas somos sujetos y sujetas de ese contexto.

El Estado de la Nación (2019) también señala que Costa Rica afronta una importante disyuntiva ya que ¨la gestión ambiental ha tenido dos caras: fortalezas en el ámbito de la conservación, especialmente en las áreas protegidas, que conviven con patrones insostenibles en el uso de los recursos y el territorio fuera de estas¨ (p 56)

Frente a esta disyuntiva, Sanabria recalca que es vital cuestionar la intensidad y la extensión de las actividades que estamos realizando, problematizar el extractivismo como una forma de satisfacer necesidades y sin duda, volver a mirar esas pequeñas prácticas y saberes ancestrales que han logrado mantener los tejidos de vida por cientos y miles de años.

La comunidad de Guacimal se involucró en una defensa del río Veracruz desde el 2011 al 2016, y ganó dos recursos de amparo. El proyecto buscaba llevarse casi todo el agua del río para el proyecto de riego más grande de su tipo en el país. Kioscos socioambientales, Fecon, Rios Vivos y muchas otras entidades y comunidadesse unieron al movimiento y nació la Alianza por la Defensa del Agua.

«Los ríos son las venas que corren por la Madre Tierra, cualquier intento de indiscriminadamente desviarlos, secarlos, represarlos, contaminarlos o de cualquier otra manera dañarlos, es un atentado contra la vida nuestra también».

Verónica Sheehan, vecina de Guacimal. Directora y cofundadora del Centro Demostrativo de Sostenibilidad.

Equilibro amenazado


Desde el Observatorio de los Bienes Comunes: Agua y Tierra se procura abordar las principales problemáticas que afrontan las comunidades en Costa Rica: la expansión del agronegocio a través de la producción de monocultivos (uso de agroquímicos) y despojo de territorios campesinos e indígenas (recuperaciones de tierra) y el agua (PH´s, riego, presas, deforestación, megaturismo) y la extracción a través de quebradores-minería no metálica que pone presión sobre los ríos.

Preocupa la expansión de territorios e implicaciones del cultivo de la piña, relacionado con la invasión a riberas de ríos, zonas protegidas, ecosistemas sensibles y afectaciones a la salud de poblaciones rurales. Pero también llama la atención el manejo de los recursos hídricos, debilidades en la administración pública, así como las desigualdades de acceso y consumo, y los riesgos futuros a la disponibilidad y la calidad.

A estas problemáticas de larga data en Costa Rica se suma la preocupación sobre el modelo de desarrollo agroindustrial que impulse el país postpandemia, que podría profundizar las problemáticas sociales y ambientales asociadas a las grandes agroindustrias de los monocultivos y la intensificación de los conflictos con los pueblos indígenas.

Con este proyecto de investigación- acción social se espera poder ampliar paulatinamente a las demás dimensiones, para generar así insumos relevantes para las comunidades para su trabajo organizativo y de incidencia en torno a la defensa y gestión de los bienes comunes. Para obtener más información visite su sitio web: https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/.

“Esta concepción de los bienes comunes viene a visibilizar que sin estos saberes, estas prácticas ancestrales, sin esas formas de defensa, los bienes naturales que tanto apreciamos no existirían”, apunta Luis Sanabria.

Tomado de: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2021/04/22/la-naturaleza-es-mas-que-un-recurso-es-el-territorio-y-el-tejido-que-construye-la-identidad-de-los-pueblos.html#

puerto rico

Cuido y vigilancia de los Bienes Comunes: Experiencia Estuario de la Bahía San Juan de Puerto Rico – Video

En esta ocasión nos acompaña la docente Rosaluz Molina Carrasquillo de la Universidad de Puerto Rico que nos invita a reflexionar sobre la importancia, pero también los desafíos que representa la participación comunitaria en el cuido de los bienes comunes en sus territorios, a partir de la experiencia en la que participó en la restauración del Estuario de Bahía San Juan de Puerto Rico.

Sentires y Saberes es un espacio del Observatorio de Bienes Comunes del Programa Kioscos Socioambientales y del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica con el fin de profundizar la reflexión en torno a los Bienes Comunes, sobre su origen, propiedad y gestión.

porque

¿Otro observatorio?….¡pero de bienes comunes!

Nuestro contexto está siendo remodelado por una de las mayores crisis de las que podamos tener memoria, tanto por sus afectaciones inmediatas, como por las consecuencias que llegará a extender en nuestras formas de relacionarnos. Sin embargo, algo desafía las condiciones actuales, lo común se muestra como un pilar que está defendiendo la vida, por esta razón es importante pensar cómo lo común está presente en nuestras relaciones y espacios.

Podemos empezar visitando nuestras memorias socioecológicas, ahí recordamos escuchar historias sobre los bosques, los ríos, los parques y cómo a partir del vínculo con esos entornos surgieron saberes y prácticas que enriquecieron nuestras experiencias. También en nuestro contexto ante la incertidumbre que nos envuelve o las amenazas que aparecen ante la escasez, lo común se presenta como fundamental para garantizar la vida. Una de sus dimensiones son los bienes comunes, que se evidencian como indispensables para la reproducción de la vida misma.

Los bienes comunes son lugares y relaciones que procuran medios que nos permiten vivir, alimentarnos, comunicarnos, educarnos o transportarnos entre muchas otras cosas, pero es importante tomar en cuenta que no están dados, por lo tanto están en disputa; es decir, están presentes nuestras relaciones sociales.

Esto que planteamos es parte de una discusión mayor que viene trabajando la academia y los movimientos sociales en América Latina y el mundo, la intención de construir una mirada de la naturaleza no como recurso, sino como bienes naturales, para profundizar un paradigma menos utilitario y más integral donde contemple dimensiones ecológicas, culturales y sociales.

Tal vez nos preguntemos dónde podemos encontrarlos. La respuesta es que son todas aquellas relaciones en donde nos vinculamos con la tierra, el agua, los bosques, las playas, el mar o la biodiversidad, que hoy se ven amenazadas ante la voracidad de la mercantilización centrada en su privatización, deterioro y agotamiento.

Esta erosión de los bienes comunes provoca afectaciones directas en la vida, donde sensiblemente se ve trastornado el entorno ecológico, algunos sectores interesados en el lucro tratan de aminorar esto bajos el eufemismo de “externalidades” (ecológicas, sociales y culturales), otros a su conveniencia invisibilizan estas “externalidades”, o en el peor de los casos se unen y se lo atribuyen al cambio climático para escapar de su responsabilidad.

No es menor apuntar lo anterior, es la muestra de formas y modos de despojo que permiten a sectores dominantes garantizar la concentración y reproducción de su riqueza mediante la explotación y la privatización de lo común, ya sea porque se apropian de ello o porque utilizan los espacios comunes para resolver de manera “gratuita” sus externalidades.

Por esta razón el Programa Kioscos Socioambientales y el CIEP nos invitan a conocer y ser parte del Observatorio de Bienes Comunes: Agua y Tierra para problematizar este contexto que nos interpela a todos y todas, a través de la generación de información y espacios de diálogo sobre las dimensiones y relaciones presentes en los conflictos socioambientales relacionados con el origen, propiedad y gestión de los bienes comunes.

Este proyecto que comienza pretende —a través de monitoreos, talleres en comunidades, articulación con proyectos similares de acción social e investigación— generar información oportuna y vínculos de articulación para evidenciar el estado de los bienes comunes en Costa Rica, y favorecer una mayor conciencia sobre los desafíos que representa la gestión democrática de estos bienes para nuestra sociedad.

A manera de resumen, los bienes comunes nos plantean desafíos en distintas dimensiones; políticas, sociales, culturales y económicas, por esta razón es necesario cuestionar y replantear nuestros conceptos y prácticas. La universidad nos ofrece una posibilidad de abordarlo desde una ecología de saberes, que involucre la universidad y la sociedad, ante esto queda una cuestión a responder… ¿qué desafíos nos plantean los bienes comunes a nuestros procesos organizativos?

Por Luis Sanabria / 27 mayo, 2020

Fuente: Semanario Universidad.

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Por la defensa de los bienes comunes: conversatorio “Por el agua de Cipreses”

El pasado 17 de noviembre en el salón Parroquial de la comunidad de Cipreses de Oreamuno, Cartago, se llevó a cabo el conversatorio “Por el agua de Cipreses” que contó con la participación del Frente EcoCipreses, representantes de la presidencia ejecutiva y la Subgerencia de Sistemas Comunales del AyA, y con la muy denotada ausencia de las personas representantes de la ASADA de Cipreses. Además, en esta actividad asistió el Observatorio de Bienes Comunes del Programa Kioscos Socioambientales y Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica como observador, invitado por el Frente EcoCipreses, que durante estos meses han trabajado en conjunto para la sistematización de la experiencia organizativa en torno a la defensa del agua en la comunidad de Cipreses de Oreamuno. Este foro se planteó como una instancia de diálogo entre el Frente EcoCipreses y la Junta directiva de la ASADA, en el contexto de abordar la situación actual que atraviesa las nacientes de agua que abastecen a esta comunidad de cerca de 2500 usuarios, destacan irregularidades en torno al manejo administrativo, pero también una compleja situación ambiental caracterizada por la sobreexplotación de la naciente que ha llevado a constantes suspensiones del servicio en lapsos de 6 horas o más al día, la invasión de una agricultura intensiva con agroquímicos violentando la zona de protección establecida por la ley de Aguas, por citar algunas afectaciones concretas que el Frente EcoCirpreses ha venido poniendo en debate público (http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/ecocipreses/comunicado1.pdf). El conversatorio dio inicio con un breve recuento de las afectaciones que ha sufrido la Comunidad de Cipreses en los últimos 6 años, donde la gestión de la ASADA se ha caracterizado por presencia de irregularidades administrativas, pero destacando también una situación preocupante, que de tener a disposición 4 nacientes de agua, ante situaciones aún poco claras de permisos de construcción de tanques sépticos, se tuvieron que clausurar dos de las nacientes por contaminación. Además las presiones existentes por el desarrollo urbanístico ha dado una situación de aumento de entrega de tomas de agua, teniendo conocimiento que la disponibilidad hídrica está en índices críticos desde 2014. Las intervenciones del frente Eco Cipreses se caracterizaron por posiciones bien informadas y documentadas por varios informes del AyA (http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/ecocipreses/AYA2.pdf) y el IRET-UNA (http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/ecocipreses/IRET3.pdf), que han permitido ir caracterizando de manera más sistemática las afectaciones en la gestión del recurso hídrico tanto en su dimensión administrativa, pero principalmente la gestión ambiental del mismo. La constante desmejora en el servicio de agua, se puede contextualizar a través de algunas de las situaciones denunciadas:
  • Manejo de fondos públicos sin los controles correspondientes y los procesos de rendición de cuentas adecuados.
  • Deterioro de la capacidad hídrica ante la mala gestión de la concesión de nuevas tomas de agua.
Estas afectaciones se intensifican ante la presencia de procesos de desarrollo desiguales y desordenados: construcciones urbanísticas y la presión ante la extensión de las áreas cultivables entorno a la naciente (http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/ecocipreses/MINAE4.pdf). Ante las autoridades del AyA en Frente EcoCipreses fue muy claro, no buscan el conflicto en sí, sino este como un potenciador de espacios de participación inclusiva de la comunidad para la búsqueda de soluciones dignas para las personas habitantes de Cipreses, partiendo del cuido de las nacientes de agua, para el bienestar público presente y futuro. Dentro de las propuestas mencionadas ante la amenaza ecológica que podría significar la profundización de la situación actual, se planteó:
  • Desarrollo de un estudio hidrogeológico
  • Incluir a los y las productores en procesos de manejo sostenible de la producción agrícola.
  • Mayor participación ciudadana en el monitoreo y protección de la naciente.
Ante los argumentos y a pesar de la ausencia de las autoridades de la ASADA (principales responsables ante el AyA de las irregularidades expuestas), señalaron que tenían conocimiento de las diversas denuncias expuestas, y que agradecían y reconocían el papel protagónico de la ciudadanía en la defensa de la transparencia y el cuido del recurso hídrico, y que sin estos esfuerzos, difícilmente el AyA pueda dar abasto. Adicionalmente confirmaron que ante las evidencias del mal funcionamiento y de gestión del recurso hídrico, se estaba procediendo en los últimos meses a la formalización ante la Junta Directiva del AyA del retiro de la delegación a la ASADA de Cipreses, y que esta misma sea asumida por la vecina comunidad de Santa Rosa. También confirmaron el interés siempre presente en el AyA de apoyar los procesos de participación comunitaria, por este motivo instaban al Frente EcoCipreses a seguir impulsando actividades que permitan estos debates y la puesta común en la comunidad de los temas de gestión del recurso hídrico. De parte del público asistente cuestionaban la decisión de retirar la ASADA de Cipreses sin los debidos procesos de consulta y participación de la comunidad, sin embargo ante el escenario ecológico crítico y la falta de participación más activa de la comunidad en los últimos años, se comprendía que existía poco margen, ya que el riesgo de postergar es muy alto.  ¿Capacidad de gestión? ¿Modos de participación? Si algo aprendimos los que asistimos al conversatorio “Por el agua de Cipreses” es que las acciones en defensa del agua y el involucramiento de la comunidad, no pasan necesariamente por las instancias formales, sino por el interés real y solidario de las personas de las comunidades que toman para sí el compromiso por denunciar y proponer alternativas cuando los modos de participación de las instancias responsables muestran señales de debilitamiento. La defensa de los bienes comunes como el agua es atravesada por nuestras relaciones de manera integral, es así que aún cuando la institucionalidad muestre incapacidades para abordar las situaciones de riesgo, es nuestro deber actuar en la denuncia, pero como nos enseña el Frente EcoCipreses también la labor de exigir la rendición de cuentas de estas mismas instituciones es un elemento central para construir mejores formas de gestión y participación.

Si desean ver el conversatorio completo pueden acceder al siguiente enlace: https://cutt.ly/2hsxq9p

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Primer Cuaderno de Estudio: Bienes Comunes de que hablamos

Los cuadernos tienen como objetivo problematizar el concepto de bienes comunes desde tres dimensiones: origen, propiedad y gestión. Asimismo, propone una reflexión crítica para generar aportes relevantes en la construcción del concepto desde la práctica de las personas interesadas en la democratización de sus espacios de reflexión y comprometidas con la transformación de sus realidades (por ejemplo, pueblos indígenas, comunidades campesinas y comunidades defensoras del agua).

El primer cuaderno titulado “Bienes comunes… de qué hablamos” expone el concepto, las características, una línea histórica con las discusiones sobre los bienes comunes y los tipos (naturales, sociales y culturales).

En dicha publicación se enfatiza en los bienes comunes naturales, es decir, aquellos relacionados con nuestro entorno y la biodiversidad, tales como los bosques, el agua, la tierra, las semillas. El cuaderno de estudio introduce preguntas para la reflexión como: bienes comunes naturales, ¿qué los amenaza?, ¿cuáles otros procesos de agotamiento están afectandolos?, ¿qué actores son responsables?, ¿qué rol tienen nuestras comunidades en la defensa de estos bienes comunes?

Pueden descargar aquí el documento.

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Observatorio Bienes Comunes: Segundo Boletín Sentires y Saberes Defensoras y defensores ambientales ¿Quién les cuida?

El Acuerdo de Escazú se conocerá esta semana en el congreso (octubre 2020), durante dos años no ha sido mucha su difusión en el país, ¿A qué se puede deber esto? El Observatorio de Bienes Comunes Agua y Tierra del Programa Kioscos Socioambientales y del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica les queremos compartir a través de este Boletín algunas claves de lectura para esta situación, ¿De qué habla este acuerdo? ¿A quiénes defiende?

El pasado 28 de septiembre del 2018, 23 países firmaron el Acuerdo Regional Sobre El Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, inaugurando así el camino de ratificaciones por parte de los Estados.

Cumplido el período de dos años, el pasado 28 de septiembre del 2020, el Acuerdo entró en vigor, con una “sorpresa”: Costa Rica aún no lo había ratificado.

Es un Acuerdo regional vinculante sobre derechos humanos y medio ambiente, que tiene como centro el cumplimiento del principio 10 de la declaración de Río, para garantizar en América Latina y el Caribe los derechos de acceso a la información ambiental, la participación pública en la toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

Resulta inquietante al menos que un país como Costa Rica, que ha tratado de caracterizarse como un país defensor de los derechos humanos y el ambiente, tuviera como pendiente la ratificación de un Acuerdo que lleva en su conformación la defensa de ambos pilares de la política exterior costarricense.

Algunas implicaciones de este acuerdo podrían explicar la demora, ya que viene a garantizar derechos que han sido obviados durante décadas, acceso oportuno a la información en temas ambientales, mecanismos de participación y protección jurídica a esas personas defienden el ambiente y han sido expuestas a presiones de intereses económicos muy fuertes que terminan desgastando sus vidas personales y familiares.

Esta oposición procura justificar esta negativa al acuerdo argumentando que Impide el acceso a nuevas tecnologías, a la inversión en infraestructura, también señalan que es una amenaza a la confidencialidad de la información empresarial, que provoca altos costos al Estado relacionados a la protección de los y las defensores ambientales o por último que nos expondría como sociedad a interminables procesos de consulta. En definitiva, argumentos que no explican la no idoneidad del acuerdo, sino que invitan a pensar ¿Qué tipo de democracia aspiran estos sectores?

¿Qué nos dice esto sobre la posición interna de Costa Rica con respecto a las y los defensores ambientales? ¿Qué relación tiene este lento camino y los procesos de criminalización de la protesta social vividos en los últimos años? ¿Cuáles intereses están en juego a partir de las dimensiones del Acuerdo? ¿Qué visión de participación política se está imponiendo? ¿Cuáles deudas socioambientales Costa Rica sigue teniendo abiertas?

Estas preguntas y más son parte de la información que procura problematizar este boletín, para que sea una herramienta que enriquezca el análisis de todas las personas interesadas y permita comprender el contexto que atraviesa nuestro país en torno a la temática socioambiental; ¿de dónde partimos?, los intereses en conflicto, las ausencias y los desafíos que encaramos como sociedad.

Pueden descargar el boletín aquí.

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Desigualdad e injusticia climática: Escenarios de agotamiento de los Bienes Comunes Naturales

¿Estoy loco, para ver lo que otros no ven, o están locos los responsables de todo lo que estoy viendo?
León Tostoi

 

El pasado mes de septiembre 2020, OXAFAM presentó el informe “Combatir la desigualdad de las emisiones de carbono Por qué la justicia climática debe estar en el centro de la recuperación tras la pandemia de COVID-19” donde expuso las profundas brechas en torno a las emisiones de carbono y el nivel de ingreso.
En este marco es importante señalar que la crisis climática es provocada por el accionar humano sobre los bienes comunes naturales, pero las diferencias de impacto saltan a la vista, cómo por ejemplo nuestra atmósfera, que a lo largo del tiempo ha acumulado las emisiones de carbono, en detalle la deuda ecológica entre 1800-1988, se refleja de una forma desigual; 83.7% producido en el hemisferio norte contra apenas un 16.3% del hemisferio sur.

Este informe que nos presenta OXFAM nos alerta que a pesar de las bajas emisiones que se reportan motivo de las medidas COVID 19, la crisis climática sigue, y que, ante los compromisos del Acuerdo Climático de París, estamos muy cerca de superar el límite de mantener el calentamiento global del 1,5 C, agudizando así el deterioro de los bienes comunes naturales.

Sin embargo, la gran contribución de este informe reside en que nos ayuda a problematizar una pregunta incómoda para algunos sectores de nuestras sociedades, ¿Quiénes son responsables del incremento de estas emisiones (1990-2015)?

Al respecto esto, el informe nos trae algunos datos importantes de reseñar, por ejemplo; el 10% más rico generó el 52% de emisiones totales de carbono, de estas el 1% de la población mundial más rica generó 15% de las emisiones, sin embargo, apenas el 50% más pobre de la población mundial generó el 7%.

Un ejemplo que nos aporta es respecto de las emisiones totales relacionadas a la dimensión del transporte; solamente el 10% de los hogares más ricos consume de esto el 45% del transporte terrestre y el 75% aviación.

Con estos y otros datos más, el informe logra concluir que por lo menos el 5% más rico es responsable del 37% del incremento total de las emisiones del período de estudio.

También es importante señalar, que unos de los sectores que hoy atenta más contra los Bienes Comunes Naturales como lo es la Agroindustria, llega a representar el 30% total de las emisiones de carbono, esto resultado de la suma de sus dimensiones de agrocadena: agricultura, industria, energía y transporte (Ecologistas en Acción, 2010).

Con estos datos que les presentamos, podemos llegar a una primera idea, el actual crecimiento económico garantiza la satisfacción del consumo más rico, no está centrado en la mejora de las condiciones de vida. Por ejemplo, la mitad de la población mundial vive con menos de $5,50 al día.

Pero ¿qué nos dice esto?

Algunas ideas que nos permiten partir de este informe:

Hay un consumo desproporcionado de los sectores más ricos
Las personas en pobreza y exclusión hacen frente a los efectos de cambio climático de manera directa
Las generaciones futuras verán perjudicada su calidad de vida, ya que encontrarán un agotamiento acelerado de los Bienes Comunes Naturales
La coyuntura del COVID 19 demostró que se pueden tomar medidas radicales ante una amenaza
Es por esta razón que, a partir de la lectura de este informe, podemos proponer algunas medidas que se pueden explorar para abordar la crisis climática:

Impuestos a la riqueza
Apoyos a sectores que desarrollan modos de producción alternativos
Prohibiciones y restricciones sobre actividades contaminantes
Ante este escenario que atravesamos de agotamiento generalizado de los Bienes Comunes Naturales, es importante profundizar en las experiencias de gestión de los bienes comunes como un aporte más para enfrentar las repercusiones de la actual injusticia climática, estos procesos nos enseñan a construir relaciones a partir de la horizontalidad de los sujetos y protegiendo con sus acciones la reproducción de la vida.

Fuentes:

Gore, T. (2020). Combatir la desigualdad de las emisiones de carbono Por qué la justicia climática debe estar en el centro de la recuperación tras la pandemia de COVID-19. OXFAM. Tomado de: https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/621052/mb-confronting-carbon-inequality-210920-es.pdf

Ecologistas en Acción (2010) Agricultura y cambio climático N 67. Recuperado de: https://www.ecologistasenaccion.org/19945/agricultura-y-cambio-climatico/

Equipo de trabajo del Observatorio de Bienes Comunes: agua y tierra
Programa Kioscos Socioambientales
Centro de Investigación y Estudios Políticos

Pueden descargar la infografía aquí