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Escuchar el río: aprendizajes desde la acción comunitaria entrevista con Rocío Chamorro

En este audio conversamos con Rocío Chamorro, docente de la Universidad de Costa Rica en el área de Gestión Integral del Recurso Hídrico y participante en el Observatorio Ciudadano del Agua del Río Agualote, nos sentamos a conversar en el marco de las jornadas de limpieza de ríos en Sarchí.

A partir de su experiencia, construimos un balance claro: las comunidades han logrado organizarse para recoger residuos y recuperar espacios, pero el desafío va mucho más allá de la limpieza. La presencia de agroquímicos, residuos domésticos y posibles vertidos de aguas residuales evidencia problemas estructurales que requieren mayor monitoreo institucional, cambios en las prácticas productivas y políticas públicas más cercanas a las realidades locales .

También, destaca la importancia de la articulación entre comunidad, universidad, voluntariado e instituciones, así como la necesidad de pasar de acciones puntuales a procesos sostenidos de educación, organización e incidencia.

Puntos clave para leer la realidad de los ríos:

• La limpieza permite ver problemas más profundos en los ríos, no solo la basura visible
• Persisten vertidos de aguas residuales y uso de agroquímicos que afectan la calidad del agua
• Las comunidades están organizándose, pero no pueden asumir solas esta responsabilidad
• Se requiere mayor monitoreo e involucramiento institucional
• Las soluciones no pasan solo por sancionar, sino por transformar prácticas productivas
• Es clave incluir a pequeños y medianos productores y una perspectiva de género en las políticas
• La articulación entre actores fortalece la participación y el impacto de las acciones
• El desafío es pasar de la limpieza a la prevención y la incidencia

Este audio es una invitación a escuchar no solo la experiencia de quienes participan, sino también lo que los ríos están diciendo sobre los desafíos que enfrentan nuestros territorios.

Próximas jornadas de acción por los ríos

Como parte de este esfuerzo colectivo, las organizaciones y comunidades participantes han planteado dar continuidad a estas iniciativas a través de nuevas jornadas de acción en distintos puntos de la región de Occidente. Estas actividades buscan seguir fortaleciendo la conciencia ambiental, promover la participación comunitaria y avanzar en el cuidado de las cuencas.

Las próximas fechas programadas son:

  • Sábado 11 de abril – Jornada en Los Chorros, en Grecia.

  • Sábado 25 de abril – Jornada en el Río Agualote.

Desde las organizaciones impulsoras se hace un llamado a las comunidades, instituciones y personas interesadas a sumarse a estas actividades y continuar construyendo espacios de acción colectiva para la defensa y recuperación de los ríos. Estas jornadas recuerdan que el cuidado del agua es una tarea compartida y fundamental para la vida en los territorios.

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Cuando limpiar el río revela el problema: desafíos y aprendizajes de la jornada del 28 de marzo en Sarchí

El pasado sábado 28 de marzo, en el marco de la jornada anual de Acción por los Ríos, diversas organizaciones comunitarias, instituciones, estudiantes y personas voluntarias se reunieron en los potreros de Puax para una nueva jornada de limpieza y recuperación del río. Más que una actividad puntual, la jornada se convirtió nuevamente en un espacio de aprendizaje colectivo sobre el estado de los ríos y sobre la importancia de la organización comunitaria para defenderlos.

Desde tempranas horas de la mañana, más de 50 personas se sumaron al recorrido por el río, en una actividad que combinó trabajo colectivo, observación del territorio y diálogo entre comunidad, universidad e instituciones . En la jornada participaron el Observatorio Ciudadano del Agua del Río Agualote, el Observatorio Ciudadano del Agua del Río Trojas, el Observatorio Ciudadano del Agua del Río Colorado, la Municipalidad de Sarchí, la Universidad de Costa Rica a través del programa de Gestión Integral del Recurso Hídrico (GIRH UCR), la Cruz Roja, FUNDEMA-PP, la empresa Panduit, así como personas voluntarias y organizaciones comunitarias que se sumaron a la actividad. La limpieza permitió retirar una importante cantidad de residuos, pero también dejó en evidencia una realidad que va mucho más allá de la basura visible.

Lo que el río nos está diciendo

Durante la jornada se recolectaron alrededor de 635 kilogramos de residuos acumulados en el río y sus alrededores. Sin embargo, el dato más importante no es solo la cantidad recolectada, sino lo que esa cantidad permite comprender.

A lo largo del recorrido se identificaron residuos domésticos, envases asociados a agroquímicos y zonas donde el olor evidenciaba posibles vertidos de aguas negras y grises directamente al río. Esto confirma que el problema no se limita a la basura visible, sino que responde a una forma de uso del territorio que sigue deteriorando los ecosistemas y afectando la calidad del agua. A esto se suma la presión urbanística que están sufriendo los ríos en la zona. En el caso del río Trojas, en los sectores donde se realizó el trabajo, el recorrido mostró cómo en muchos tramos el río colinda directamente con residencias a lo largo de prácticamente todo el trayecto intervenido, lo que evidencia un crecimiento urbano que se acerca cada vez más a las riberas.

Las jornadas de limpieza permiten retirar residuos, pero también permiten leer el río. Permiten entender qué tipo de actividades están impactando el territorio, qué problemas se están acumulando y qué aspectos siguen sin resolverse desde las políticas públicas. En ese sentido, el río deja de ser solamente un espacio físico y se convierte en una señal de alerta sobre el estado ambiental de los cantones de Occidente.

Limpiar el río no resuelve el problema estructural, pero sí lo vuelve visible. Y hacer visible el problema es hoy una de las formas más importantes de educación ambiental y de acción comunitaria.

Un río que vuelve a unir a las personas

Uno de los elementos más valiosos de la jornada fue la participación de personas provenientes de distintos cantones y organizaciones. La actividad reunió a comunidad organizada, estudiantes, docentes universitarios, voluntariado y representantes institucionales, lo que demuestra que la defensa de los ríos no puede ser una tarea aislada.

Estos espacios permiten algo que muchas veces se pierde: volver a encontrarse. Después de años en los que muchas dinámicas comunitarias se debilitaron, las jornadas de limpieza se están convirtiendo en espacios donde las personas se reconocen, dialogan y construyen vínculos a partir del cuidado del territorio .

En ese sentido, el río no solo conecta territorios, también conecta personas. Y ese vínculo es clave para cualquier proceso de defensa ambiental.

Más que limpiar: fortalecer la articulación

La jornada del 28 de marzo también confirmó algo que se ha venido construyendo en los últimos años: la defensa de los ríos solo es posible cuando se articulan comunidad, organizaciones sociales, voluntariado, universidad e instituciones públicas.

La participación de más de 50 personas demuestra que estas jornadas no son únicamente actividades ambientales, sino espacios de aprendizaje colectivo y de organización comunitaria . En el recorrido no solo se recogieron residuos, también se compartieron experiencias, se intercambiaron preocupaciones y se fortalecieron vínculos entre quienes están trabajando en distintos territorios por la defensa del agua.

La presencia de la Universidad de Costa Rica, junto con organizaciones comunitarias, observatorios ciudadanos del agua, la Municipalidad de Sarchí, la Cruz Roja, FUNDEMA-PP, GIRH UCR y la empresa Panduit demuestra que estos procesos no dependen únicamente del voluntariado, sino de una articulación más amplia que combina conocimiento académico, organización comunitaria y acción territorial. Cada jornada fortalece esa red, y esa red es precisamente lo que permite que estas acciones tengan continuidad.

Por eso, limpiar el río también es organizarse. También es aprender juntos. También es construir una forma distinta de relacionarnos con el territorio.

Desafíos que van más allá de la limpieza

La jornada del 28 de marzo también permite comprender que el trabajo de las organizaciones no termina cuando finaliza la limpieza del río. Al contrario, ahí empieza una parte aún más compleja: la incidencia y el seguimiento.

Uno de los principales desafíos es lograr un mayor monitoreo por parte de las instituciones responsables. Las jornadas permiten visibilizar el problema, pero es necesario que exista seguimiento en temas como vertidos de aguas residuales, uso de agroquímicos, protección de las riberas y control de actividades que siguen afectando los ríos. Sin ese acompañamiento institucional, el esfuerzo comunitario corre el riesgo de repetirse sin lograr cambios estructurales.

Otro desafío central es la educación ambiental. Muchas de las situaciones que se encuentran durante las limpiezas no responden únicamente a decisiones individuales, sino a prácticas que se han normalizado durante años. Por eso, recuperar los ríos también implica generar procesos educativos sostenidos en escuelas, colegios, comunidades y organizaciones, que permitan comprender por qué los ríos son fundamentales para la vida y por qué su cuidado no puede depender únicamente del voluntariado.

A esto se suma la necesidad de fortalecer la organización comunitaria. Las jornadas de limpieza muestran que existe voluntad de participar, pero también evidencian que el trabajo necesita continuidad, articulación y espacios donde las personas puedan seguir involucrándose más allá de una actividad puntual.

Finalmente, el desafío más grande es pasar de la reacción a la prevención. Limpiar es necesario, pero evitar que los ríos sigan contaminándose es todavía más urgente. Eso implica políticas públicas más efectivas, mayor responsabilidad institucional y una participación comunitaria que no se limite únicamente a las jornadas de limpieza, sino que también se exprese en procesos de organización, incidencia y defensa del territorio.

La próxima jornada será en Los Chorros

El proceso continúa. La próxima jornada de limpieza y acción comunitaria se realizará el sábado 11 de abril en el sector de Los Chorros. La invitación es abierta a todas las personas, organizaciones e instituciones que quieran sumarse a la defensa de los ríos y al fortalecimiento del trabajo comunitario.

Cuando los ríos dejan de ser espacios para disfrutar

La jornada del 28 de marzo deja también una reflexión necesaria. Durante muchos años, los ríos fueron espacios de encuentro para jugar, bañarse, caminar y compartir en comunidad. Eran parte de la vida cotidiana de los barrios y de las familias.

Hoy, en muchos cantones, esa realidad está cambiando. Los ríos están dejando de ser espacios para el disfrute y están pasando a ser lugares donde las personas se reúnen para limpiar, denunciar y tratar de recuperar lo que poco a poco se ha ido perdiendo.

Que las comunidades se organicen para defenderlos es una señal de esperanza. Pero que tengamos que hacerlo cada vez con más frecuencia también es una señal de alerta.

Cada jornada de limpieza muestra que el problema no es puntual ni reciente. Es el resultado de muchos años de abandono, de decisiones que priorizaron otros intereses sobre el cuidado del agua y de políticas que no lograron proteger los ríos como espacios de vida.

Por eso, estas jornadas no pueden verse solo como actividades ambientales. Son también espacios de educación, de organización y de defensa del territorio. Son una forma de decir que los ríos todavía pueden recuperarse, pero que eso solo será posible si las comunidades siguen organizándose para cuidarlos.

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Como parte de este esfuerzo colectivo, las organizaciones y comunidades participantes han planteado dar continuidad a estas iniciativas a través de nuevas jornadas de acción en distintos puntos de la región de Occidente. Estas actividades buscan seguir fortaleciendo la conciencia ambiental, promover la participación comunitaria y avanzar en el cuidado de las cuencas.

Las próximas fechas programadas son:

  • Sábado 11 de abril – Jornada en Los Chorros, en Grecia.

  • Sábado 25 de abril – Jornada en el Río Agualote.

Desde las organizaciones impulsoras se hace un llamado a las comunidades, instituciones y personas interesadas a sumarse a estas actividades y continuar construyendo espacios de acción colectiva para la defensa y recuperación de los ríos. Estas jornadas recuerdan que el cuidado del agua es una tarea compartida y fundamental para la vida en los territorios.

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Acción por los ríos: limpieza del Río Tacares impulsa articulación comunitaria en Grecia

El 14 de marzo de 2026, en el marco del Día Internacional de Acción por los Ríos, se realizó una jornada de limpieza en el Río Tacares, afluente de la cuenca del Río Grande de Tárcoles, uno de los sistemas hídricos más afectados por la contaminación en la región centroamericana. La actividad también abarcó sectores cercanos como Los Chorros y Calle Quesada, donde se identifican problemáticas similares asociadas a la acumulación de residuos. La jornada se desarrolló en el sector conocido como Potreros del Puax, en el cantón de Grecia, y reunió a organizaciones comunitarias, instituciones públicas, universidades, empresas y personas voluntarias comprometidas con el cuidado del agua y los territorios.

La jornada fue impulsada por el OCA Río Agualote GIRH–UCR, en coordinación con la Fundación para el Desarrollo Ecológico y del Medio Ambiente y Primates de Grecia, como parte de la propuesta de promover la Primera Jornada Anual de Acción por los Ríos en los Potreros del Puax. Este nombre recupera la memoria local, y busca fortalecer la articulación de esfuerzos en la región de Occidente para la protección de los ríos y las cuencas.

Durante la actividad se realizaron labores de recolección de residuos sólidos en las riberas y alrededores del río, así como espacios de sensibilización sobre la importancia de la gestión adecuada de los residuos y el impacto que tienen nuestras prácticas cotidianas sobre los ecosistemas acuáticos. Estas acciones permiten no solo retirar desechos del entorno, sino también promover una reflexión colectiva sobre la relación que las comunidades mantienen con sus ríos.

La jornada contó con el acompañamiento del Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica y del Observatorio de Bienes Comunes UCR, así como con la participación de la docente Zuiri Méndez y estudiantes del Taller Integrado de Gestión y Práctica Sociológica I. También se sumaron iniciativas académicas y estudiantiles como el TCU-UTN Cambio Climático, que desarrolló charlas de sensibilización sobre gestión de residuos, y el TCU-UCR Recuperación de la microcuenca del Estero, que brindó apoyo en la logística de la actividad.

Asimismo, se contó con el apoyo del sector privado, entre ellos Adrian’s Coffee Tour, que colaboró con sacos reutilizables para la recolección de residuos, y Panduit, que aportó pinchos recolectores de basura y facilitó la participación de personas trabajadoras en la jornada.

El éxito de la actividad también fue posible gracias a la participación activa de organizaciones comunitarias e instituciones locales, entre ellas la Cruz Roja Costarricense en Grecia, la Asociación de Guías y Scouts de Costa Rica – Tropa 190, la ASADA Tacares, el Acueducto Bodegas y Pilas, la Fuerza Pública de Grecia y el Club LEO de Grecia, además de estudiantes de la Universidad de Costa Rica – Recinto de Grecia y numerosas personas voluntarias que se sumaron al esfuerzo colectivo.

Estas acciones evidencian la importancia de la articulación entre comunidades, instituciones y organizaciones sociales para impulsar procesos de cuidado y recuperación de los ríos. Más allá de la limpieza puntual, la jornada se plantea como un paso dentro de un proceso más amplio de sensibilización y acción territorial en defensa del agua como bien común.

Los basureros informales: una problemática que afecta a las comunidades y a los ríos

Durante el recorrido y las labores de limpieza se identificó también una problemática que preocupa a las comunidades de la zona: la presencia de basureros informales o clandestinos en distintos puntos cercanos al río y a caminos vecinales. Estos espacios, donde se depositan residuos de forma ilegal, se han convertido en focos de contaminación que impactan tanto a los ecosistemas como a la calidad de vida de las personas.

La acumulación de residuos en estos sitios puede generar múltiples consecuencias. Entre ellas, la contaminación del suelo y del agua, la proliferación de insectos y roedores, la generación de malos olores y la degradación del paisaje. Además, muchos de estos residuos terminan siendo arrastrados por la lluvia hacia quebradas y ríos, lo que agrava la contaminación de las cuencas y afecta a la flora y fauna que depende de estos ecosistemas.

En el caso de los ríos, los desechos sólidos pueden alterar el flujo del agua, afectar la calidad del hábitat de diversas especies y generar riesgos para la salud de las comunidades que dependen de estas fuentes de agua. Por esta razón, uno de los llamados que surgió de la jornada fue fortalecer la conciencia colectiva sobre la gestión adecuada de los residuos, así como promover la corresponsabilidad entre ciudadanía, instituciones y gobiernos locales para prevenir la aparición de estos depósitos ilegales de basura.

Las personas participantes destacaron que el cuidado de los ríos no se limita a realizar jornadas de limpieza, sino que requiere cambios sostenidos en las prácticas cotidianas, educación ambiental, vigilancia comunitaria y políticas públicas que promuevan una gestión responsable de los residuos.

La participación comunitaria y la colaboración como motor de encuentro

Uno de los aspectos más valiosos de la jornada fue la diversidad de personas, organizaciones sociales, culturales, comunitarias e institucionales que se sumaron a la actividad. Más allá de la recolección de residuos, estos espacios se convierten en oportunidades para encontrarse, dialogar y reconocer que el cuidado de los ríos y de los territorios es una tarea que solo puede sostenerse desde la colaboración.

Cuando distintos actores del territorio —comunidades, asociaciones, instituciones públicas, colectivos ambientales, estudiantes y empresas— participan en acciones concretas en los espacios públicos, se fortalece el sentido de corresponsabilidad y se construyen vínculos que permiten enfrentar de manera colectiva los problemas ambientales. Estas experiencias también contribuyen a revalorizar los ríos como espacios de vida, memoria y encuentro comunitario, y no únicamente como lugares de paso o como sitios donde terminan los residuos.

En este sentido, las jornadas de acción por los ríos muestran que la colaboración y la participación activa de la ciudadanía pueden convertirse en motores de transformación territorial, generando conciencia, fortaleciendo redes locales y promoviendo nuevas iniciativas para el cuidado de las cuencas. Recuperar y proteger los ríos implica también recuperar la relación de las comunidades con estos espacios, reconociéndolos como bienes comunes fundamentales para la vida.

Próximas jornadas de acción por los ríos

Como parte de este esfuerzo colectivo, las organizaciones y comunidades participantes han planteado dar continuidad a estas iniciativas a través de nuevas jornadas de acción en distintos puntos de la región de Occidente. Estas actividades buscan seguir fortaleciendo la conciencia ambiental, promover la participación comunitaria y avanzar en el cuidado de las cuencas.

Las próximas fechas programadas son:

  • Sábado 28 de marzo – Jornada en el Río Trojas, en Sarchí.

  • Sábado 11 de abril – Jornada en Los Chorros, en Grecia.

  • Sábado 25 de abril – Jornada en el Río Agualote.

Desde las organizaciones impulsoras se hace un llamado a las comunidades, instituciones y personas interesadas a sumarse a estas actividades y continuar construyendo espacios de acción colectiva para la defensa y recuperación de los ríos. Estas jornadas recuerdan que el cuidado del agua es una tarea compartida y fundamental para la vida en los territorios.

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Tacares nos llama: una jornada de acción y conciencia ambiental

Con entusiasmo, compromiso y sentido de responsabilidad, el pasado fin de semana (10 de mayo 2025) se llevó a cabo una jornada de limpieza en el río Tacares, organizada por la Fundación para el Desarrollo Ecológico y del Medio Ambiente junto a Zona Franca Evolution. La actividad convocó a estudiantes y docentes de la carrera de Gestión Integral Del Recurso Hídrico de la UCR, organizaciones comunitarias y representantes institucionales como la Municipalidad de Grecia, el Club LEO, la Cruz Roja Costarricense y el Observatorio Ciudadano del Agua Río Agualote, entre otros actores del cantón.

La recolección de residuos arrojó un panorama preocupante: llantas, muebles, lozas sanitarias, materiales de construcción liviana, botellas, vidrio, loza para piso y aluminio, fueron algunos de los objetos extraídos del cauce. Esta realidad evidenció la urgente necesidad de un cambio de actitud colectiva frente al manejo de desechos.

Durante el encuentro, se subrayó la importancia de asumir una responsabilidad compartida con el ambiente. “Este tipo de acciones tienen un doble mensaje: que la contaminación tiene solución si cada persona asume su parte, y que es posible dedicar tiempo, aunque sea un poco, para retribuirle algo a la naturaleza”, expresó uno de los organizadores en un emotivo discurso.

La jornada también sirvió como espacio de conexión con la historia local, destacando el valor ancestral del territorio y la riqueza de los bienes comunes. Los grupos de voluntariado fueron distribuidos en tres sectores estratégicos para maximizar el impacto de la limpieza, y la actividad cerró con un mensaje claro: el cuidado del ambiente comienza con actos concretos y cotidianos.

Más que una simple limpieza, la experiencia fue un ejercicio de ciudadanía activa y amor por el entorno, recordándonos que proteger nuestros ríos es proteger la vida misma.

Desafíos persistentes en la gestión de residuos en Costa Rica: el caso del río Tacares

La jornada de limpieza del río Tacares no solo dejó al descubierto una gran cantidad de desechos, sino también los retos estructurales que enfrenta Costa Rica en la gestión adecuada de residuos sólidos. La presencia de objetos como llantas, lozas sanitarias, muebles, restos de construcción liviana, botellas y materiales como vidrio o aluminio evidencia prácticas comunes de disposición inadecuada, tanto en zonas urbanas como rurales.

Aunque el país ha avanzado en políticas de reciclaje y separación de residuos, aún persisten brechas significativas: falta de infraestructura para la recolección diferenciada, escasa fiscalización del vertido ilegal y débil educación ambiental en algunas comunidades. A esto se suma una cultura de consumo que genera grandes volúmenes de desechos y no siempre considera su impacto ambiental.

Lo encontrado en el río Tacares muestra cómo los cuerpos de agua terminan siendo vertederos informales, afectando la biodiversidad, la calidad del agua y el bienestar humano. Frente a esto, es urgente reforzar acciones interinstitucionales, fortalecer la participación ciudadana y promover cambios en los hábitos de consumo y disposición final de residuos.

El río habla, y en sus aguas contaminadas hay un mensaje claro: la gestión de residuos no puede seguir siendo una tarea postergada.

Los ríos como espacio socioeducativo: sembrando conciencia desde la acción

Más allá de la recolección de residuos, la limpieza del río Tacares se convirtió en un escenario vivo de aprendizaje colectivo. Este tipo de actividades funcionan como espacios socioeducativos donde se vinculan el conocimiento, la experiencia directa con la naturaleza y la construcción de una ética ambiental compartida.

Al participar en la limpieza, personas de distintas edades y sectores reflexionaron sobre el impacto cotidiano de nuestras decisiones de consumo y disposición de residuos. La vivencia concreta —meter las manos al agua, descubrir desechos ocultos entre piedras o raíces— genera una conexión emocional difícil de lograr solo en el aula. Esa sensibilidad es clave para formar ciudadanía comprometida con el ambiente.

Además, iniciativas como esta fomentan el trabajo colaborativo, el reconocimiento del territorio como un bien común y el fortalecimiento de valores como la solidaridad, el respeto y la corresponsabilidad. Los ríos, más que cuerpos de agua, son espacios donde se puede aprender a cuidar la vida.

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