En la comunidad de Calle Álvarez, en San Rafael de Guatuso, las personas no hablan únicamente de inundaciones. Hablan de miedo, de limitaciones cotidianas y de una amenaza constante que ha terminado por marcar la forma en que viven, se movilizan y proyectan su futuro.
Los testimonios recogidos recientemente permiten entender algo fundamental: lo que enfrenta la comunidad no es solo un problema natural. Es una situación de vulnerabilidad que se ha ido construyendo con el tiempo, a partir de decisiones institucionales, falta de inversión pública y ausencia de planificación territorial.
Como expresan testimonios de personas vecinas de Calle Álvarez, el problema no se vive únicamente cuando el río crece, sino todos los días:
“Uno vive con la preocupación de que en cualquier momento vuelve a pasar lo mismo.”
Pedro Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Una comunidad que quiere quedarse
Las personas que viven en Calle Álvarez no están pensando en irse. Al contrario, muchos vecinos y vecinas nacieron allí, crecieron allí o tienen más de 20 y 30 años de vivir en el barrio. Hablan de un lugar tranquilo, solidario, donde las personas se conocen y se ayudan.
Sin embargo, esa vida comunitaria convive con una preocupación constante: cada vez que el río crece, el barrio puede quedar aislado.
“El problema serio que tenemos ahorita es que tenemos, cuando el río llena, cuando el río se inunda, no tenemos salida para ningún lado.”
Pedro Martínez Alexander Romero (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Esta contradicción marca la vida cotidiana: una comunidad con arraigo, pero sin condiciones mínimas para vivir con tranquilidad.
Las limitaciones que se vuelven parte de la vida diaria
Los testimonios no se quedan en una descripción general del problema. Muestran cómo la situación termina afectando directamente las condiciones de vida:
-dificultad para salir del barrio cuando llueve fuerte,
-miedo a quedar incomunicados en una emergencia médica,
-personas adultas mayores que prácticamente no pueden movilizarse,
-viviendas expuestas a cada temporada de lluvias,
-incertidumbre permanente sobre el futuro del barrio.
“Si alguien se enferma cuando el río crece, ¿cómo sale? Eso es lo que más miedo da.”
(Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
“Pero por esto de las inundaciones, que es una situación que nos ha afectado…es una incertidumbre, un miedo que tenemos siempre cada vez que llueve.”
Rosa Duarte (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Esto no es solo un problema de infraestructura. Es una limitación real al derecho a vivir con seguridad, movilidad y tranquilidad.
La amenaza no es solo el río
Con frecuencia, las inundaciones se explican únicamente por la cercanía con el río. Sin embargo, los testimonios muestran que la amenaza se vuelve más grave cuando las instituciones no actúan.
Las personas señalan que cuando llegaron al barrio no sabían que el problema era tan serio. Con los años han visto cómo la situación no mejora, cómo se siguen tomando decisiones sin considerar a la comunidad y cómo la respuesta institucional se reduce a excusas o silencios.
“Todo está abandonado, no se ha hecho nada y lo que se hace es como más bien tratar de tapar la luna con un dedo.” Rosa Duarte (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
La amenaza, entonces, deja de ser solo natural y se convierte en una amenaza social: la sensación de que el problema existe, pero nadie lo asume como una prioridad.
Leer Calle Álvarez desde la gestión del riesgo
La situación que vive la comunidad también puede entenderse desde los enfoques actuales de gestión del riesgo, que plantean algo clave: los desastres no se explican solo por fenómenos naturales, sino por las condiciones de vulnerabilidad que se van acumulando en el tiempo.
Desde esta perspectiva, lo que ocurre en Calle Álvarez no es únicamente el efecto de las crecidas del río, sino el resultado de varios factores:
-falta de inversión en infraestructura básica,
-ausencia de planificación territorial coherente,
-decisiones que permiten construir en zonas vulnerables,
-y falta de estudios técnicos claros que orienten las decisiones públicas.
Esto significa que el riesgo no nace solo del territorio; también se produce en la forma en que se toman —o se evitan— ciertas decisiones institucionales.
La comunidad no es solo víctima
Otro elemento fundamental de los enfoques contemporáneos de gestión del riesgo es reconocer que las comunidades no son únicamente “víctimas”, sino actores con conocimiento y capacidad para comprender su territorio y proponer soluciones.
Los testimonios recogidos en Calle Álvarez muestran precisamente eso. Las personas no solo describen los problemas; también plantean preguntas clave: dónde están los estudios técnicos, por qué se aplican criterios distintos en barrios cercanos y por qué una comunidad ubicada a pocos metros del centro del cantón sigue enfrentando condiciones de vulnerabilidad.
Pero además, los testimonios muestran algo todavía más importante: la comunidad no enfrenta la situación sola. Las personas se apoyan entre sí, se avisan cuando el río empieza a crecer, ayudan a quienes tienen más dificultades para movilizarse y se organizan para enfrentar las situaciones más difíciles.
“Aquí cuando pasa algo, los vecinos son los primeros que ayudan.”
Alexander Romero (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
“Uno no está solo. Siempre hay alguien que avisa, alguien que ayuda, alguien que está pendiente.”
Yadir Cruz (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Este apoyo mutuo no aparece en los discursos institucionales, pero es lo que permite que muchas personas puedan enfrentar la situación cada vez que el río crece.
“Si no fuera por los vecinos, esto sería todavía más difícil.”
Pedro Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Esto cambia completamente la forma de entender lo que ocurre en Calle Álvarez. Las personas no solo se reconocen como afectadas; también han construido formas de organización cotidiana para protegerse y cuidarse mutuamente.
“Necesitamos que nos arreglen las condiciones, y lo único que nosotros pedimos es que nos arreglen la calle, que nos hagan bien el zanjo, ojalá con cunetas, y que se acuerden de nosotros que existimos acá.”
Anayanci Jirón (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
Estas preguntas y estas formas de colaboración muestran algo fundamental: la comunidad no está esperando pasivamente una solución. Está defendiendo su territorio y sosteniendo, desde la práctica, la posibilidad de una vida digna.
Cuando la vulnerabilidad se siente en el cuerpo
En Calle Álvarez, la desigualdad no es un concepto abstracto. Se siente en la vida cotidiana.
-Se siente en la preocupación cuando empieza a llover.
-Se siente en la incertidumbre sobre el futuro del barrio.
-Se siente en la frustración de ver que pasan los años sin soluciones reales.
“Uno solo quiere vivir tranquilo.”
Jessica Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)
La vulnerabilidad no es solo un riesgo físico. Es una forma de vivir marcada por la inseguridad y la sensación de que la comunidad no está siendo escuchada.
El derecho a la vida digna no puede depender de la lluvia
Lo que ocurre en Calle Álvarez no debería ser normal. No debería ser normal que una comunidad quede aislada cada vez que llueve. No debería ser normal que una emergencia médica dependa de si el río crece o no. No debería ser normal que las personas vivan con miedo cada temporada de lluvias.
El derecho a una vida digna no se limita al acceso a vivienda. También implica condiciones básicas de seguridad, movilidad, acceso a servicios y reconocimiento por parte de las instituciones públicas.
Cuando una comunidad vive bajo amenaza permanente, cuando las decisiones públicas aumentan la vulnerabilidad en lugar de reducirla, cuando el abandono institucional se vuelve parte del paisaje, lo que está en juego no es solo una calle ni un barrio: es el derecho de las personas a vivir con dignidad.
Por eso este caso importa. Porque no habla solo de Calle Álvarez. Habla de cómo se toman las decisiones sobre el territorio, de quién es escuchado y de quién queda esperando respuestas que nunca llegan.
Y también recuerda algo fundamental: la vida digna no debería ser una aspiración; debería ser un derecho garantizado para todas las comunidades.
Referencias:
Observatorio de Bienes Comunes UCR (2026), Vivir entre inundaciones y excusas: testimonios desde Calle Álvarez, video publicado en YouTube.
Paradigmas ante situaciones de emergencia. Material de divulgación elaborado a partir de la sistematización de experiencias de atención a la emergencia y reconstrucción después del huracán Mitch en Centroamérica (Lent, García, Gómez-Hermosillo y Jara, Red de Educación Popular Alforja, 1999; actualización de Oscar Jara, 2010).











