El presente pronunciamiento fue emitido por el Colectivo Antonio Saldaña, integrado por personas del pueblo indígena bribri, como respuesta a una publicación difundida por la página Exilio Costa Rica, la cual —según señala el colectivo— utiliza la figura histórica de Pablu Presbere de una manera que tergiversa su significado dentro de la memoria, espiritualidad y cosmovisión bribri.
A través de esta denuncia, el colectivo no solo cuestiona el uso simbólico de uno de los principales referentes de la resistencia indígena en Costa Rica, sino que plantea una reflexión más amplia sobre las formas en que los pueblos originarios continúan enfrentando prácticas de apropiación, simplificación y reinterpretación externa de sus saberes, historias y valores culturales.
Meleruk, 12 de julio del 2026
Colectivo Antonio Saldaña
Ante la publicación realizada por la página Exilio Costa Rica, manifestamos lo siguiente:
Como miembros de una comunidad indígena bribri y del Colectivo Antonio Saldaña, condenamos y repudiamos con la más alta indignación el uso de la “figura” del caudillo de la resistencia e identidad indígena, Pablu Presbere, al considerarlo una forma de denigrar su gesta histórica en defensa del Pueblo Indígena.
El mensaje publicado adultera nuestra filosofía, cosmovisión y espiritualidad como pueblo originario. Constituye una profanación de nuestros valores y una falta de respeto hacia nuestra identidad colectiva.
Es un agravio a nuestra dignidad indígena que se nos presente como seres irracionales, sin voluntad o sin capacidad intelectual para comprender, analizar y decidir sobre nuestra propia realidad.
A la naturaleza le debemos reverencia y respeto; no la divinizamos.
A nuestros líderes y mártires les debemos memoria, admiración y profundo respeto, pero no son ídolos ni seres divinos. Fueron personas inspiradas por los mandatos del Gran Sibö, pero no son del mismo nivel.
Ellos defendieron la naturaleza, la dignidad y la identidad de nuestros pueblos, principios que hoy continúan siendo amenazados por el mundo dominante. Para nosotros resulta indiferente la ideología desde la cual se ejerza esa dominación, ya sea de Occidente, Oriente, colorado, verde, derecha o izquierda; sencillamente reconocemos prácticas capitalistas que han sido históricamente ruines y explotadoras. Sus narrativas suelen estar orientadas al aprovechamiento de los recursos, mientras los pueblos originarios continúan siendo atropellados y vulnerados.
Exigimos, de la manera más enérgica, respeto hacia nuestra espiritualidad, nuestra cosmovisión y nuestra identidad cultural.
Defienda su ideología mediante una argumentación política de altura, honesta y responsable, sin recurrir a formas solapadas de adoctrinamiento.
Han sido suficientes más de 500 años de imposiciones y adoctrinamientos.
Los pueblos indígenas somos racionales, tenemos pensamiento propio y sabemos discernir.
Firmamos desde el territorio Bribri de Talamanca.
Sobre la violencia epistémica y la imposición de narrativas externas
Consideramos necesario señalar que este tipo de expresiones no constituyen únicamente una falta de respeto simbólico o una interpretación equivocada de nuestra historia. Forman parte de prácticas más profundas de violencia epistémica, mediante las cuales se intenta imponer una forma externa de comprender, representar y definir quiénes somos los pueblos indígenas.
La violencia epistémica ocurre cuando se niega la validez de nuestros propios conocimientos, nuestra memoria histórica, nuestra espiritualidad y nuestras formas de interpretar el mundo. Se manifiesta cuando otras personas pretenden explicar nuestra identidad desde categorías ajenas, reduciendo nuestras luchas, nuestros símbolos y nuestros referentes históricos a ideas que no corresponden con nuestra cosmovisión.
Durante más de 500 años hemos enfrentado intentos de despojo no solo de nuestros territorios, sino también de nuestras formas de pensar, nombrar y comprender la vida. La imposición de narrativas externas ha buscado presentar nuestras culturas como inferiores, atrasadas o incapaces de producir conocimiento propio.
Por ello, reivindicamos que los pueblos indígenas no somos objetos de estudio, símbolos decorativos ni herramientas para justificar discursos políticos ajenos. Somos pueblos con memoria, pensamiento crítico, capacidad de análisis y derecho a interpretar nuestra propia historia desde nuestros propios saberes.
El respeto hacia nuestros pueblos implica reconocer que existen otras formas legítimas de comprender la relación entre humanidad, naturaleza, espiritualidad, territorio y comunidad. No aceptamos que nuestra cosmovisión sea utilizada, tergiversada o instrumentalizada para fines políticos o ideológicos que contradicen nuestros valores.
Defender a Pablu Presbere, nuestra memoria colectiva y nuestros principios culturales no significa convertirlos en figuras ajenas a nuestra espiritualidad, sino reconocer el profundo significado que tienen dentro de nuestra historia y nuestra identidad como pueblo bribri.
¿Quién fue Antonio Saldaña?













