Durante el fin de semana del 16 y 17 de mayo, Finca 5 vivió un proceso profundamente significativo de encuentro comunitario, memoria ferroviaria y construcción colectiva de futuros posibles alrededor del puente ferroviario, el vagón y los espacios públicos de la comunidad.
Las actividades realizadas permitieron abrir conversaciones sobre el presente de Finca 5, sus desafíos organizativos, sus posibilidades y los vínculos comunitarios que todavía sostienen la vida colectiva del territorio. Más que una jornada aislada, el encuentro se convirtió en un espacio para reconocerse, compartir preocupaciones, recuperar memorias y volver a imaginar colectivamente aquello que la comunidad todavía puede llegar a construir.
Pensar Finca 5 desde sus posibilidades
Uno de los principales ejes de trabajo del sábado fue preguntarnos colectivamente qué puede llegar a ser Finca 5 y cuáles sueños siguen abiertos para la comunidad. Las personas participantes identificaron múltiples potencialidades: fortalecer el desarrollo comunal, apoyar emprendimientos locales, promover cooperativas, generar turismo comunitario vinculado a la historia ferroviaria, crear espacios como un café-museo y seguir impulsando actividades recreativas, culturales y familiares.
Las conversaciones también permitieron reconocer el enorme valor simbólico y comunitario que tienen el puente ferroviario y el vagón como espacios capaces de articular memoria, organización y posibilidades económicas para la comunidad. Más allá de cada propuesta concreta, apareció una idea común: existe un deseo real de seguir construyendo comunidad y transformar espacios que durante mucho tiempo fueron vistos únicamente como infraestructura abandonada.
El puente y el vagón comienzan así a resignificarse no solo como huellas del pasado ferroviario, sino también como lugares vivos desde donde la comunidad puede encontrarse, dialogar y construir nuevas formas de apropiación colectiva del territorio.
Organización comunitaria: reconocer lo que ya existe
Las reflexiones compartidas también permitieron reconocer que en Finca 5 ya existe una base organizativa y afectiva sobre la cual continuar construyendo. Muchas veces los procesos comunitarios se piensan únicamente desde las carencias o dificultades, invisibilizando capacidades organizativas que siguen activas en el territorio.
Sin embargo, el propio proceso desarrollado durante el fin de semana mostró la existencia de una trama comunitaria viva, sostenida por personas, organizaciones y espacios que continúan apostando por el encuentro colectivo.
Fortalezas organizativas identificadas
- -Personas que continúan convocando y sosteniendo procesos comunitarios.
- -Participación activa de organizaciones locales.
- -Presencia y articulación de la Escuela de Finca 5.
- -Disposición comunitaria para dialogar y construir colectivamente.
- -Voluntariado que sigue impulsando actividades.
- -Recuperación y cuidado de espacios públicos.
- -Interés por fortalecer emprendimientos comunitarios.
- -Existencia de memorias compartidas que todavía generan sentido de pertenencia.
- -Capacidad de articular generaciones distintas alrededor de la memoria ferroviaria.
- -Potencial del puente y el vagón como espacios de encuentro comunitario.
Frases compartidas durante la jornada como “Yo quiero a mi Finca 5” o “Esta es una de las mejores plazas de aquí” reflejan un fuerte sentido de pertenencia que persiste incluso en medio de las dificultades y muestran que el vínculo afectivo con la comunidad continúa siendo una fuerza importante para sostener los procesos organizativos.
Los desafíos que atraviesan la organización comunitaria
Al mismo tiempo, las conversaciones también permitieron hablar honestamente sobre tensiones y dificultades que afectan la participación y el sostenimiento de los procesos colectivos.
Nombrar estos desafíos colectivamente resultó importante porque permitió reconocer cansancios, frustraciones y preocupaciones compartidas que muchas veces permanecen dispersas o invisibilizadas.
Desafíos identificados
- -Poca participación comunitaria.
- -Desgaste organizativo y sobrecarga de pocas personas.
- -Disminución del voluntariado.
- -Falta de oportunidades laborales.
- -Necesidad de generar sostenibilidad económica.
- -Falta de recursos para las organizaciones comunitarias.
- -Sensación de indiferencia y conformismo.
- -Desprestigio o desconfianza hacia procesos organizativos.
- -Necesidad de fortalecer la comunicación comunitaria.
- -Dificultades para construir confianza colectiva.
Frases como “Uno se agueva” o “Dan ganas de salir corriendo” expresaron emocionalmente parte del desgaste que enfrentan muchas personas que sostienen trabajo comunitario.
Sin embargo, las conversaciones también dejaron claro que la transformación de Finca 5 no depende únicamente de infraestructura o proyectos externos. También requiere fortalecer vínculos comunitarios, ampliar la participación, valorar los aportes existentes y construir mecanismos colectivos que permitan sostener los procesos en el tiempo.
El puente y el vagón como espacios vivos
Uno de los aprendizajes más importantes del encuentro es que el puente ferroviario y el vagón ya vienen funcionando como espacios vivos para la comunidad. Los talleres, recorridos, intercambios y actividades realizadas muestran que estos lugares continúan convocando encuentros, memorias y nuevas formas de participación colectiva.
Embellecer espacios, organizar actividades culturales, activar el vagón o recuperar el puente no son únicamente acciones estéticas o patrimoniales. También representan formas de fortalecer vínculos comunitarios y reconstruir sentidos de pertenencia alrededor del espacio público.
Más que ruinas del pasado, el puente y el vagón siguen siendo puntos desde donde Finca 5 conversa consigo misma, recuerda colectivamente e imagina posibilidades hacia adelante.
El encuentro con los exferrocarrileros
El domingo 17 de mayo se realizó además un encuentro con Ferrocarrileros de Costa Rica y la Amantes del tren Costa Rica con Javier Poveda y Roy Fonseca, generando un intercambio profundamente significativo entre memorias ferroviarias, comunidad y nuevas generaciones.
Escuchar a exmaquinistas y trabajadores ferroviarios hablar sobre el cuidado de la línea, el mantenimiento de los trenes y la vida cotidiana alrededor del ferrocarril permitió devolver humanidad a una historia que muchas veces se cuenta únicamente desde la nostalgia o la infraestructura.
La visita permitió reconocer que el patrimonio ferroviario no pertenece únicamente al pasado nacional, sino también a las memorias vivas de quienes trabajaron, cuidaron y construyeron esas rutas.
También permitió recordar algo fundamental: los puentes no solo conectaban trenes. Conectaban comunidades, encuentros y formas de vida compartida.
La perspectiva de la niñez: imaginar el tren sin haberlo visto
Uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando los exferrocarrileros conocieron los dibujos y cuentos realizados por los niños y niñas de la Escuela de Finca 5. Allí se produjo un encuentro entre generaciones que nunca coincidieron en el tiempo ferroviario, pero que continúan conectadas por la memoria del lugar.
Aunque gran parte de esta niñez nunca vio pasar el tren, el puente y el vagón siguen presentes en sus juegos, historias e imaginarios. Esto demuestra que la memoria no solo se transmite por experiencia directa, sino también a través de relatos comunitarios, espacios compartidos y vínculos afectivos con el territorio.
Los dibujos de la niñez permitieron además que los exferrocarrileros reconocieran cómo su trabajo y legado siguen vivos en la imaginación de nuevas generaciones.
Al mismo tiempo, mostraron cómo las nuevas generaciones se acercan al puente y al vagón desde otros lenguajes: el juego, el arte, la creatividad y la convivencia comunitaria.
Memoria y futuro: cuando recordar también ayuda a imaginar
El proceso vivido en Finca 5 también deja una reflexión importante: las memorias no solo sirven para mirar el pasado, sino también para imaginar futuros posibles.
Recordar el tren, el puente o las historias ferroviarias no significa querer regresar exactamente a otro tiempo. Más bien permite recuperar valores que siguen siendo importantes hoy: el encuentro entre comunidades, el sentido de pertenencia, la vida colectiva y la construcción compartida de territorio.
En ese sentido, las memorias funcionan como puentes entre generaciones. Los relatos de exferrocarrileros dialogan con los dibujos de la niñez; las historias del pasado se encuentran con los sueños comunitarios del presente.
La memoria aparece entonces no únicamente como recuerdo, sino también como una herramienta para fortalecer identidad comunitaria, organización colectiva y esperanza territorial.
Lo que sigue
Este proceso continúa avanzando como un tren comunitario construido entre muchas manos. Cada conversación, dibujo, recuerdo, propuesta y encuentro ayuda a mover nuevamente la memoria de Finca 5, pero también a abrir preguntas sobre el futuro que la comunidad quiere construir.
Como parte de este proceso, próximamente se realizará la pintada comunitaria de Finca 5, una intervención colectiva del vagón, la plaza y los espacios alrededor del puente ferroviario. Más que un ejercicio de embellecimiento, será una forma de seguir fortaleciendo vínculos, dejar huellas colectivas y traducir en colores muchas de las conversaciones, memorias y sueños compartidos durante estos encuentros.
Porque cuando una comunidad pinta junta, también imagina junta los paisajes que quiere construir hacia adelante.
Agradecemos profundamente a la Asociación de Desarrollo de Finca 5, el Comité de Seguridad Comunitaria de Finca 5, la Escuela de Finca 5, Amantes del tren Costa Rica y la Ferrocarrileros de Costa Rica por hacer posible este encuentro y seguir ayudando a que la memoria ferroviaria continúe recorriendo los rieles de la comunidad.
Galería
Nota aclaratoria
Como parte de este proceso comunitario, los dibujos y cuentos realizados por los niños y niñas de la Escuela de Finca 5 no quedarán únicamente como un momento aislado del encuentro. Actualmente nos encontramos trabajando en la construcción de un producto colectivo que permitirá compartir y visibilizar el trabajo, la creatividad y las miradas de esta niñez sobre el puente ferroviario, el vagón y la memoria de la comunidad.
La idea es que este material pueda convertirse también en una forma de resguardar las memorias, los imaginarios y las formas en que las nuevas generaciones siguen vinculándose con estos espacios, incluso sin haber visto pasar el tren.
Próximamente estaremos compartiendo más noticias sobre este proceso y las distintas maneras en que estas historias, dibujos y recuerdos continuarán recorriendo los rieles de Finca 5.









