Este video recoge las voces de personas que participaron en la jornada de limpieza del río Trojas, en Sarchí, como parte de las acciones comunitarias por la defensa de los ríos en la región de Occidente. A través de sus testimonios, se comparte no solo la experiencia de la limpieza, sino también las percepciones y aprendizajes que surgen al recorrer el río y observar directamente su estado.
Las intervenciones evidencian una realidad que va más allá de los residuos visibles: la presencia de agroquímicos, posibles vertidos de aguas residuales y la creciente presión sobre las riberas muestran que los ríos están siendo impactados por múltiples factores. En ese sentido, la limpieza se convierte en una herramienta para hacer visible un problema más profundo y para comprender que el deterioro de los ríos responde a dinámicas estructurales del territorio.
Al mismo tiempo, el video refleja la importancia de la organización comunitaria y la articulación entre distintos actores. Las personas participantes coinciden en que estas jornadas no solo permiten recuperar espacios, sino también fortalecer vínculos, generar conciencia y abrir preguntas sobre los desafíos que vienen: mayor monitoreo, educación ambiental y la necesidad de avanzar hacia acciones sostenidas que permitan proteger los ríos más allá de las jornadas de limpieza.
Al final, queda una pregunta abierta: ¿quién cuida el planeta?
Las voces que aparecen en este video muestran que el cuidado no recae en una sola persona ni en un solo actor. Es una responsabilidad compartida, donde las comunidades organizadas están en la primera línea, pero no pueden ni deben asumirla solas. El Estado, las instituciones, las empresas y la academia tienen un rol fundamental que no puede seguir postergándose.
También nos recuerda que el cuidado no se limita a acciones individuales o puntuales. Limpiar el río es importante, pero no suficiente. Los desafíos son más profundos: requieren transformar prácticas productivas, fortalecer la educación ambiental, mejorar el monitoreo y, sobre todo, cuestionar las formas en que estamos usando y entendiendo nuestros territorios.
Cuidar el planeta, entonces, no es solo una tarea ambiental. Es también una tarea colectiva, política y comunitaria, que implica decidir qué tipo de relación queremos construir con la naturaleza y con la vida en común.









