Durante los últimos años, el hidrógeno verde ha comenzado a ocupar un lugar privilegiado en los discursos sobre la transición energética. Gobiernos, organismos internacionales y empresas lo presentan como una de las principales soluciones para enfrentar la crisis climática y avanzar hacia economías descarbonizadas.
Pero ¿qué ocurre cuando una promesa tecnológica se convierte en una estrategia geopolítica? ¿Quiénes se benefician de esta nueva economía energética? ¿Qué territorios deberán asumir sus costos ambientales y sociales?
Estas son algunas de las preguntas que plantea el dossier «Hidrógeno verde: ¿transición o colonialismo? Apuntes para el debate en Argentina, Uruguay y Chile», una publicación coordinada por Florencia Puente y editada por la Fundación Rosa Luxemburgo, que reúne investigaciones de especialistas de América Latina y el Caribe para analizar críticamente el auge del hidrógeno verde en la región.
Lejos de ofrecer respuestas definitivas, el documento invita a revisar críticamente la narrativa dominante que presenta al hidrógeno verde como una solución incuestionable frente al cambio climático. Sus autores proponen analizar la transición energética desde una perspectiva política, preguntándose quién define sus prioridades, quién controla la infraestructura, quién financia los proyectos y quién asume los impactos territoriales.
La transición también puede reproducir desigualdades
Uno de los principales aportes del dossier consiste en mostrar que la discusión no gira únicamente alrededor de una nueva fuente energética. El problema central es el modelo de transición que se está construyendo.
Mientras los países del Norte Global incrementan su demanda de minerales, agua y energía para sostener sus procesos de descarbonización, numerosos países latinoamericanos y caribeños reforman sus políticas públicas para atraer inversiones destinadas a producir hidrógeno verde de exportación. El riesgo, advierten los autores, es que la transición energética reproduzca viejas relaciones de dependencia, donde el Sur Global continúa aportando territorios, bienes comunes y recursos estratégicos para sostener el consumo de las economías industrializadas.
Desde esta perspectiva, el hidrógeno verde deja de ser únicamente una innovación tecnológica para convertirse en una discusión sobre soberanía energética, justicia ambiental y democracia.
Más preguntas que certezas
El documento también cuestiona algunos de los supuestos que acompañan el entusiasmo alrededor del hidrógeno verde.
Recuerda que el hidrógeno no es una fuente de energía, sino un vector energético: producirlo requiere grandes cantidades de electricidad, agua e infraestructura especializada. Además, buena parte de los escenarios internacionales proyectan que el crecimiento del hidrógeno no sustituirá completamente a los combustibles fósiles, sino que podría sumarse a ellos, ampliando la demanda energética global.
Los autores también advierten sobre la creciente utilización del concepto de «hidrógeno de bajas emisiones», una categoría que puede facilitar la continuidad del uso de gas fósil mediante tecnologías de captura de carbono, ampliando el margen para el greenwashing y retrasando transformaciones más profundas del modelo energético.
Un debate necesario para Costa Rica
Aunque el dossier se concentra en Argentina, Uruguay y Chile, muchas de las preguntas que plantea resultan especialmente pertinentes para Costa Rica.
El país también impulsa estrategias para desarrollar una economía del hidrógeno verde y promover inversiones vinculadas a este sector. En ese contexto, resulta indispensable ampliar el debate público más allá del optimismo tecnológico.
-¿Cómo se distribuirán los beneficios y los impactos?
-¿Qué implicaciones tendrá sobre el uso del agua, el territorio y la infraestructura energética?
-¿Responderá esta estrategia a las necesidades del país o principalmente a la demanda energética internacional?
Abrir estas discusiones no significa rechazar la innovación, sino fortalecer una transición energética verdaderamente democrática, donde la justicia social, la protección de los bienes comunes y la participación de las comunidades ocupen un lugar central.
Descargar el dossier
Desde el Observatorio de Bienes Comunes consideramos que este documento constituye un valioso insumo para comprender los debates que atraviesan la transición energética en América Latina.
Más que ofrecer respuestas cerradas, invita a formular las preguntas que muchas veces quedan fuera del discurso oficial y a pensar si la descarbonización puede construirse sin reproducir nuevas formas de extractivismo y dependencia.
Puede descargar el dossier completo al final de esta publicación y contribuir al debate sobre el futuro energético de nuestra región.









