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Las mujeres indígenas hablan: cultura, semillas y defensa del territorio

Un encuentro en Boca Coen del territorio indígena Tjai, puso en el centro las voces de mujeres indígenas, la defensa de la cultura, el idioma, las semillas ancestrales y el cuidado de la tierra y los bienes naturales.

Conmemorar el Día Internacional de la Mujer Indígena también puede ser una oportunidad para detenerse, conversar y escuchar. No solamente para hablar sobre las mujeres indígenas, sino para encontrarse con quienes, desde sus comunidades, sostienen conocimientos, prácticas y formas de relacionarse con el territorio.

Así ocurrió en la comunidad de Boca Coen, del territorio indígena Tjai este 12 de septiembre, donde mujeres lideresas se reunieron en el Rancho Cultural Däyë para compartir, dialogar y reflexionar sobre aquello que consideran fundamental para la continuidad de su pueblo.

En este espacio también participaron personas mayores de la comunidad de Boca Coen, cuya presencia permitió sumar otras voces y experiencias a un encuentro atravesado por la memoria, los conocimientos y las prácticas que se transmiten dentro de la comunidad.

Para Hugo Céspedes Morales, líder y habitante de Boca Coen, el encuentro permitió compartir con las lideresas de la comunidad Boca Coen y conversar sobre asuntos que atraviesan la vida cotidiana y el futuro del territorio.

Entre ellos estuvieron la importancia de preservar el idioma y la cultura, recuperar y proteger las semillas ancestrales, así como cuidar la tierra y los recursos naturales que, desde su cosmovisión, Sibö les dejó.

Más que una actividad protocolaria, las personas participantes describen el espacio como un encuentro para compartir, dialogar e interactuar. Y quizá ahí está una de las claves: la cultura no solamente se conserva, también se conversa, se practica y se comparte entre generaciones y comunidades.

«Me siento muy feliz de ser una mujer indígena»

Una de las voces que compartió durante el encuentro fue la de Johana Morales Morales, lideresa de la comunidad de Boca Coen.

Su testimonio parte de algo profundamente sencillo y, al mismo tiempo, profundamente político: el orgullo de ser mujer indígena.

Johana se reconoce como cuidadora de los bosques, de la tierra y de las semillas ancestrales. Desde ese lugar, señala la necesidad de no olvidar aquello que sostiene la identidad comunitaria: el idioma cabécar, la cultura y los conocimientos asociados al territorio.

La conversación también puso sobre la mesa la importancia de rescatar las semillas ancestrales y de fortalecer el trabajo colectivo entre las mujeres.

Porque las mujeres indígenas no solamente participan de la vida comunitaria: han desempeñado y continúan desempeñando un papel fundamental en la construcción y sostenimiento de sus territorios.

Pero el encuentro también permitió nombrar una preocupación: el poco apoyo que muchas veces reciben de las instituciones públicas.

Johana hace un llamado para que ese apoyo no se reduzca a reuniones, actividades o espacios donde las mujeres son escuchadas momentáneamente. Lo que se demanda es algo más concreto: proyectos y acciones que contribuyan realmente a fortalecer a las mujeres indígenas y sus procesos de conservación de la cultura, el idioma y los conocimientos propios.

No se trata solamente de ser invitadas a conversar. Se trata también de que sus voces tengan consecuencias.

Conocer los derechos también es una forma de defenderse

Durante la actividad también se compartieron elementos relacionados con la Ley Indígena N.° 6172, como parte de una conversación sobre los derechos que deben conocer y ejercer las mujeres indígenas.

Para Seidy Estela Morales López, presidenta de la Asociación de Mujeres Jolpé Kjané, la conmemoración fue un motivo de orgullo y, sobre todo, una oportunidad para encontrarse como mujeres.

Su intervención puso énfasis en una preocupación que atraviesa los testimonios: la necesidad de que las mujeres indígenas no sean invisibilizadas en la sociedad y que sus voces sean escuchadas.

La legislación, sin embargo, no aparece aquí como un punto de llegada. Conocer los derechos puede ser también una herramienta para reconocer las desigualdades existentes y exigir que las instituciones cumplan con sus responsabilidades.

Porque entre el reconocimiento formal y la vida cotidiana existe todavía una distancia que las propias mujeres están señalando.

Semillas, idioma, tierra y memoria

Los distintos testimonios coinciden en algo: hablar de las mujeres indígenas implica hablar también del territorio.

El idioma no aparece separado de la cultura. Las semillas no aparecen separadas de la tierra. El cuidado de los bosques no aparece separado de la memoria. Y la organización de las mujeres tampoco aparece separada de la defensa de aquello que permite sostener la vida comunitaria.

Por eso, cuando las mujeres hablan de semillas ancestrales, no están hablando únicamente de variedades que deben conservarse. Hablan también de conocimientos, prácticas, relaciones y memorias que han sido transmitidas y que necesitan continuar viviendo.

Cuando hablan del idioma, hablan de una manera de nombrar y comprender el mundo.

Cuando hablan de la tierra y los bosques, hablan de espacios que no pueden reducirse simplemente a recursos disponibles.

Y cuando hablan de organizarse, están hablando de una práctica colectiva que permite enfrentar el presente y construir posibilidades para el futuro.

La participación de las personas mayores de la comunidad recuerda además que esta transmisión no ocurre solamente a través de discursos o documentos. También ocurre en la palabra compartida, en la memoria de quienes han vivido el territorio y en los encuentros entre distintas generaciones.

Que escuchar no sea suficiente

La conmemoración dejó también una pregunta abierta para las instituciones. ¿Qué significa realmente apoyar a las mujeres indígenas?

Los testimonios son claros al respecto: no basta con convocar, reunirse o escuchar. El acompañamiento debe traducirse en acciones, proyectos y condiciones que fortalezcan los procesos que las propias mujeres y comunidades ya vienen construyendo.

La demanda no parte de una ausencia de organización. Al contrario.

En Boca Coen existen mujeres organizándose, cuidando, transmitiendo conocimientos, defendiendo su cultura y pensando colectivamente el futuro.

Tal vez el desafío institucional sea aprender a acompañar sin sustituir esos procesos; reconocer sin apropiarse de sus voces; y apoyar sin convertir la participación en una simple actividad de calendario.

Porque una conmemoración puede terminar cuando termina la actividad.

Pero el trabajo de las mujeres que cuidan la cultura, las semillas, el idioma, los bosques y la tierra continúa al día siguiente. Y es ahí donde la conversación realmente comienza.

Voces del encuentro

La actividad contó con la participación de mujeres de espacios como el Grupo de Mujeres Kjueko Boca Coen y el Grupo de Mujeres Jirorwá, entre otras participantes y lideresas comunitarias, así como con la presencia de personas mayores de la comunidad de Boca Coen.

Sus voces recuerdan que defender la cultura también es defender las condiciones que permiten reproducirla; que cuidar las semillas es cuidar memoria y futuro; y que escuchar a las mujeres indígenas implica reconocerlas como protagonistas de sus territorios y de las decisiones que afectan sus vidas.

En un contexto donde muchas veces se habla de los territorios indígenas desde afuera, este encuentro propone otra ruta: escuchar lo que las propias mujeres tienen que decir, compartir y construir.

Porque también ahí, en la conversación entre mujeres, en el encuentro entre generaciones, en la transmisión de una palabra, en una semilla que se conserva y en una lengua que continúa hablándose, se está cuidando lo común.

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Ecosistemas y colapso ¿es suficiente compensar?

A provechamos la publicación del artículo «Earlier collapse of Anthropocene ecosystems driven by multiple faster and noisier drivers» en la revista Nature Sustainability (2023) para reflexionar sobre los escenarios de colapso de nuestros ecosistemas. Lejos de pensar en visiones alarmistas, este artículo nos ayuda problematizar las visiones dominantes de la «sostenibilidad ambiental» y la estrella de la «compensación» como soluciones, ya que ayuda a repensar los límites de estos enfoques, en escenarios donde la agudización de los sucesos meteorológicos extremos influyen sobre las capacidades de los ecosistemas.

Las actuales acciones de compensación y mitigación, están centradas en la captación de los gases de efecto invernadero, y en los mejores casos mecanismos financieros para «compensar» daños ambientales, sin embargo, estos enfoques son altamente limitados, no representan visiones integrales de los ecosistemas, no problematizan las relaciones de producción, sino, más bien promueven las actividades económicas extractivas.

Ante este escenario, sumado al acumulado de eventos que representa la actual crisis ecológica, son mecanismos insuficientes y hasta distractores de las medidas que debemos tomar ante este escenario de agudización que enfrentamos. El desafío es reconocernos como parte de un tejido que sostiene las capacidades de conservación, pero también de reproducción de la vida.

A través de esta reflexión, es una invitación a pensar en nuestros bienes comunes naturales, no cómo cosas o partes de algo, sino como ese sistema de tejidos que sostienen la vida en nuestros territorios, en dónde, si seguimos por la misma senda dominada por la visión extractivista, maquillada con «mitigación y compensación», nos encontraremos en ruta por un camino vía libre  al punto del no retorno.

Problematizar las relaciones dominantes de producción, sus formas y modos de explotación es un primer paso para fortalecer la construcción de alternativas que están presentes en nuestros territorios, pero también es una reivindicación a todas  esas luchas por la defensa de nuestros bienes naturales, en donde las comunidades vienen señalando precisamente esto, la economía extractiva actual viene «matando», es decir agotando y destruyendo nuestros tejidos de vida, esos que nos unen a los bosques, ríos y aire.

También, pueden consultar el artículo «Por qué el colapso de ecosistemas puede producirse mucho antes de lo previsto: nuevo estudio» de los mismos autores.

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¿Qué estamos haciendo? Comunicación Social y Defensa de los territorios comunitarios

Conversamos sobre los desafíos que representa la comunicación social en nuestros procesos organizativos para la defensa de nuestros territorios. Estas entrevistas se llevaron a cabo durante el Encuentro de Comunicación Social para la defensa de los territorios comunitarios entre el 23 al 24 de junio del 2023. Paticiparon personas representantes de distintas organizaciones sociales del país y de Nicaragua. Gracias a la Coordinadora de Lucha Sur-Sur, a Voces Nuestras, al Departamento Ecuménico de Investigaciones y la Escuela de Comunicación Colectiva de la UCR.

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¿Qué sucede en Ostional? – Breve recuento

El pasado 4 de junio del 2021, vecinas y vecinos del Refugio Nacional De Vida Silvestre Ostional salieron en defensa del “Reglamento para el otorgamiento de permisos de construcción en la zona de amortiguamiento del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional” ante la medida cautelar que aceptó el  Tribunal Contencioso Administrativo para suspender el Reglamento.

¿Qué situación esta amenazando al Refugio Nacional De Vida Silvestre Ostional? ¿Qué pretende el Reglamento? ¿Cuál ha sido el proceso que impulsó el Reglamento?  Estas son algunas de las cuestiones que aborda la siguiente infografía para comprender el contexto actual que viven los y las vecinas del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional.

Pueden descargar la infografía en PDF o Imagen.