Cada vez que Estados Unidos presenta una nueva estrategia de seguridad para el hemisferio, el debate suele concentrarse en identificar qué cambió: nuevas amenazas, nuevos adversarios, nuevas prioridades o nuevos conceptos que orientarán su política exterior. Sin embargo, esa atención a la coyuntura suele dejar en un segundo plano una pregunta más profunda: ¿qué elementos permanecen a lo largo del tiempo en la forma en que Estados Unidos piensa y actúa sobre América Latina y el Caribe?
En las últimas semanas hemos analizado cómo la seguridad hemisférica vuelve a ocupar un lugar central en la política estadounidense. La migración, el crimen organizado transnacional, la competencia estratégica con China, la protección de cadenas de suministro críticas, los minerales estratégicos y la infraestructura considerada esencial aparecen como ejes prioritarios de una agenda que trasciende lo estrictamente militar para abarcar dimensiones económicas, tecnológicas y ambientales.
Pero quizás el mejor punto de partida para comprender este escenario no sea un documento reciente del Pentágono o del Departamento de Estado. Tal vez convenga volver a un libro escrito hace varias décadas por un intelectual y dirigente político caribeño: Juan Bosch.
No porque ese libro haya «predicho» el presente, sino porque ofrece categorías de análisis que siguen siendo sorprendentemente útiles para comprender cómo se construyen las relaciones de poder entre Estados Unidos y América Latina.
Leer a Bosch no es un ejercicio de nostalgia
Juan Bosch escribió desde una experiencia singular. Intelectual, historiador, presidente democráticamente electo en República Dominicana y posteriormente derrocado, conoció de primera mano las formas en que la política exterior estadounidense incidía sobre los procesos políticos latinoamericanos.
Su reflexión nunca fue únicamente dominicana. Intentó comprender una lógica más amplia: la forma en que América Latina era incorporada dentro de los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Esa mirada resulta especialmente valiosa hoy porque evita reducir cada decisión estadounidense a un acontecimiento aislado. En cambio, invita a observar procesos de larga duración, continuidades y transformaciones en la manera en que se justifican determinadas políticas hacia la región.
El contexto internacional ha cambiado profundamente desde que Bosch escribió su obra. La Guerra Fría terminó, aparecieron nuevos actores globales, las tecnologías digitales transformaron las formas de ejercer poder y la crisis climática adquirió una dimensión geopolítica inédita. Sin embargo, algunas preguntas siguen siendo extraordinariamente actuales.
No se trata de encontrar respuestas listas para aplicar, sino de recuperar herramientas para formular mejores preguntas.
Las amenazas cambian; la lógica merece ser examinada
Una de las enseñanzas más sugerentes de Bosch consiste en observar que las justificaciones de la intervención internacional nunca permanecen estáticas.
Durante distintos momentos históricos, América Latina fue presentada como un espacio donde era necesario contener amenazas consideradas prioritarias para Estados Unidos. En diferentes épocas esas amenazas recibieron nombres distintos: la expansión del comunismo, la insurgencia, el narcotráfico, el terrorismo internacional, el crimen organizado o la migración irregular.
Hoy la narrativa incorpora además la competencia con China, la protección de minerales críticos, la resiliencia de las cadenas de suministro, la seguridad energética y el control de tecnologías estratégicas.
Cada uno de estos problemas posee una existencia real y merece atención. Sin embargo, Bosch invita a realizar una pregunta adicional: ¿cómo determinadas situaciones llegan a convertirse en asuntos de seguridad nacional y qué consecuencias políticas produce esa clasificación?
La cuestión no consiste en negar la existencia de amenazas, sino en comprender que la forma en que estas son definidas nunca es políticamente neutral.
Una caja de herramientas para leer la política hemisférica
Más que buscar respuestas cerradas en un clásico latinoamericano, podemos convertir su lectura en una pequeña caja de herramientas para analizar el presente.
1. Preguntarse quién define la amenaza
Toda estrategia de seguridad comienza identificando un problema. Bosch recuerda que vale la pena preguntarse quién realiza esa definición, desde qué intereses y con qué objetivos.
Cuando un asunto pasa a ser considerado una amenaza estratégica, cambian las prioridades institucionales, los recursos disponibles y las formas de intervención política.
2. Diferenciar el discurso de los intereses
Los documentos oficiales suelen presentar objetivos vinculados con la estabilidad, la democracia o la seguridad. Bosch propone mirar también qué intereses económicos, comerciales, energéticos o geopolíticos acompañan esos discursos.
Las narrativas importan, pero también las relaciones materiales que ayudan a explicar determinadas decisiones.
3. Pensar el Caribe y Centroamérica como espacios estratégicos
Con frecuencia se analiza a países como Costa Rica, Panamá o República Dominicana de manera aislada.
Bosch propone una perspectiva distinta: comprender el Caribe y Centroamérica como regiones estratégicas donde convergen rutas marítimas, comercio internacional, movilidad humana, recursos naturales y disputas entre grandes potencias.
En el contexto actual esa observación adquiere nueva relevancia.
4. Analizar las políticas desde una escala regional
Muchas decisiones que parecen nacionales responden en realidad a estrategias regionales.
Los acuerdos de seguridad, la cooperación policial, la vigilancia fronteriza, los programas de asistencia o las inversiones en infraestructura suelen formar parte de arquitecturas que trascienden las fronteras de cada país.
Comprender esas conexiones permite leer de otra manera los procesos locales.
5. Observar a los actores internos
Bosch nunca explicó la política hemisférica únicamente desde Washington.
También llamó la atención sobre el papel de gobiernos, élites económicas, fuerzas políticas, instituciones y grupos empresariales latinoamericanos.
Las estrategias internacionales siempre encuentran aliados, resistencias, negociaciones y disputas dentro de cada sociedad.
Mirar únicamente hacia Estados Unidos deja incompleta la explicación.
Lo que Bosch no pudo anticipar
Volver a leer un clásico no significa convertirlo en una autoridad incuestionable.
El mundo actual incorpora desafíos que Bosch no conoció.
La inteligencia artificial, las plataformas digitales, el control de datos, la vigilancia algorítmica, las infraestructuras tecnológicas, los minerales necesarios para la transición energética y la crisis climática modifican profundamente las formas contemporáneas del poder.
Por ello, leer a Bosch hoy implica tanto recuperar sus preguntas como reconocer los límites históricos de su obra.
Precisamente allí reside su mayor utilidad: no ofrece un manual terminado, sino una forma de pensar críticamente los procesos políticos.
Recuperar el pensamiento latinoamericano y caribeño para comprender el presente
Con frecuencia buscamos interpretar la política internacional recurriendo exclusivamente a centros académicos o instituciones del Norte Global. Sin embargo, América Latina también ha producido una rica tradición de pensamiento político que sigue ofreciendo herramientas valiosas para comprender los desafíos contemporáneos.
Recuperar a Juan Bosch no responde a un ejercicio de nostalgia intelectual. Es una invitación a fortalecer nuestra propia capacidad de análisis, dialogando con autores que reflexionaron desde las experiencias históricas de la región.
Si la nueva estrategia de seguridad estadounidense nos obliga a preguntarnos por el futuro de América Latina y el Caribe, quizá también sea momento de volver a quienes, desde hace décadas, intentaron comprender las relaciones de poder que siguen moldeando nuestro continente.
Porque algunas categorías cambian con el tiempo. Otras, en cambio, siguen ayudándonos a formular las preguntas que todavía necesitamos responder.
Siete preguntas para leer cualquier estrategia de seguridad
Antes de aceptar como evidente cualquier nueva estrategia de seguridad, vale la pena preguntarse:
- ¿Qué problema está siendo definido como una amenaza?
- ¿Quién construye esa definición y quién queda fuera de ella?
- ¿Qué intereses económicos, geopolíticos o tecnológicos acompañan el discurso de seguridad?
- ¿Qué lugar ocupa América Latina dentro de esa estrategia?
- ¿Qué actores nacionales participan en su implementación o cuestionamiento?
- ¿Qué dimensiones del problema quedan invisibilizadas cuando todo se interpreta desde la seguridad?
- ¿Qué continuidades existen entre esta estrategia y las formuladas décadas atrás?
Para leer la estrategia de seguridad de Estados Unidos desde Juan Bosch
| Categoría de análisis | ¿Qué propone observar Juan Bosch? | ¿Cómo aparece en la estrategia actual de EE. UU.? | Preguntas para el análisis crítico |
|---|---|---|---|
| Construcción de la amenaza | Las amenazas no son únicamente hechos objetivos; también son construcciones políticas que orientan prioridades e intervenciones. | Migración irregular, crimen organizado, influencia de China, minerales críticos, infraestructura estratégica y ciberseguridad aparecen como amenazas prioritarias. | ¿Quién define qué constituye una amenaza? ¿Qué problemas reciben atención y cuáles permanecen invisibles? |
| Justificación de la intervención | Toda política hacia la región necesita un relato legitimador. | Cooperación en seguridad, fortalecimiento institucional, estabilidad democrática, protección de cadenas de suministro y defensa de intereses estratégicos. | ¿Qué objetivos explícitos se presentan? ¿Qué otros intereses pueden coexistir detrás del discurso oficial? |
| Intereses geopolíticos | La política exterior responde a objetivos de largo plazo relacionados con el poder y la posición internacional. | Competencia con China, protección de rutas marítimas, control tecnológico, acceso a recursos estratégicos y fortalecimiento de alianzas regionales. | ¿Qué papel ocupa América Latina dentro de la competencia global entre potencias? |
| Importancia del Caribe y Centroamérica | El Caribe no es una periferia sino un espacio geoestratégico central. | Canal de Panamá, movilidad humana, rutas comerciales, puertos, interconexión energética y corredores logísticos recuperan importancia estratégica. | ¿Por qué ciertos territorios adquieren mayor relevancia en determinados momentos históricos? |
| Actores locales | Las estrategias internacionales requieren alianzas internas para concretarse. | Gobiernos, fuerzas policiales, organismos multilaterales, empresas tecnológicas y sectores empresariales participan en la implementación de políticas de seguridad. | ¿Quiénes impulsan estas políticas dentro de cada país? ¿Quiénes las cuestionan? |
| Economía y seguridad | La dimensión económica forma parte de la política internacional, aunque muchas veces permanezca oculta tras el lenguaje de la seguridad. | Nearshoring, resiliencia económica, minerales estratégicos, transición energética e infraestructura crítica aparecen vinculados con la seguridad nacional. | ¿Qué intereses económicos acompañan las decisiones en materia de seguridad? |
| Escala regional | Los procesos nacionales deben entenderse dentro de dinámicas continentales. | Programas regionales de cooperación, interoperabilidad militar, inteligencia compartida y coordinación fronteriza. | ¿Qué decisiones parecen nacionales pero responden a estrategias regionales? |
| Continuidades históricas | Cambian los discursos, pero ciertas lógicas de poder permanecen. | La narrativa pasa del comunismo al terrorismo, luego al narcotráfico y hoy incorpora migración, crimen transnacional y competencia geopolítica. | ¿Qué ha cambiado realmente y qué elementos muestran continuidad histórica? |
| Soberanía y autonomía | Analizar cómo las decisiones internacionales condicionan la capacidad de decisión de los Estados latinoamericanos. | Cooperación en seguridad, financiamiento, asistencia técnica y alineamientos estratégicos generan nuevas formas de dependencia e interdependencia. | ¿Qué margen de decisión conservan los países latinoamericanos? ¿Qué alternativas pueden construir? |
| Lo que Bosch no alcanzó a ver | Todo clásico tiene límites históricos y debe dialogar con nuevos fenómenos. | Inteligencia artificial, vigilancia digital, plataformas tecnológicas, datos, cambio climático y transición energética transforman la geopolítica contemporánea. | ¿Qué nuevas categorías necesita desarrollar hoy el pensamiento crítico latinoamericano? |
Referencia:
Bosch, Juan (2024). El pentagonismo: Sustituto del imperialismo. Ediciones Fundación Juan Bosch.









