Conversamos con Edwin Aguirre de la Asada de Judas de Chomes sobre la situación que enfrentan las ASADAS del Pacífico Central con la intensificación de la Minería No Metálica. ¿Qué implicaciones tiene para sus territorios? ¿Cómo puede afectar el agua de consumo humano? ¿Qué desafíos representa para las comunidades? Con estas preguntas y otras más compartimos con Edwin en el marco del Encuentro Contra los Quebrebadores celebrado el 30 de junio y 1 de julio en Judas de Chomes.
A provechamos la publicación del artículo «Earlier collapse of Anthropocene ecosystems driven by multiple faster and noisier drivers» en la revista Nature Sustainability (2023) para reflexionar sobre los escenarios de colapso de nuestros ecosistemas. Lejos de pensar en visiones alarmistas, este artículo nos ayuda problematizar las visiones dominantes de la «sostenibilidad ambiental» y la estrella de la «compensación» como soluciones, ya que ayuda a repensar los límites de estos enfoques, en escenarios donde la agudización de los sucesos meteorológicos extremos influyen sobre las capacidades de los ecosistemas.
Las actuales acciones de compensación y mitigación, están centradas en la captación de los gases de efecto invernadero, y en los mejores casos mecanismos financieros para «compensar» daños ambientales, sin embargo, estos enfoques son altamente limitados, no representan visiones integrales de los ecosistemas, no problematizan las relaciones de producción, sino, más bien promueven las actividades económicas extractivas.
Ante este escenario, sumado al acumulado de eventos que representa la actual crisis ecológica, son mecanismos insuficientes y hasta distractores de las medidas que debemos tomar ante este escenario de agudización que enfrentamos. El desafío es reconocernos como parte de un tejido que sostiene las capacidades de conservación, pero también de reproducción de la vida.
A través de esta reflexión, es una invitación a pensar en nuestros bienes comunes naturales, no cómo cosas o partes de algo, sino como ese sistema de tejidos que sostienen la vida en nuestros territorios, en dónde, si seguimos por la misma senda dominada por la visión extractivista, maquillada con «mitigación y compensación», nos encontraremos en ruta por un camino vía libre al punto del no retorno.
Problematizar las relaciones dominantes de producción, sus formas y modos de explotación es un primer paso para fortalecer la construcción de alternativas que están presentes en nuestros territorios, pero también es una reivindicación a todas esas luchas por la defensa de nuestros bienes naturales, en donde las comunidades vienen señalando precisamente esto, la economía extractiva actual viene «matando», es decir agotando y destruyendo nuestros tejidos de vida, esos que nos unen a los bosques, ríos y aire.
A partir del voto de la Sala Constitucional en la resolución número 2023006154, mismo que da luz verde al Protocolo de Nagoya para que siga su curso en segunda votación en la Asamblea Legislativa sin consulta a pueblos Indígenas, nos preguntamos ¿Cuáles son los vínculos de estas acciones que violan los derechos de los pueblos originarios?
Repasamos algunas de nuestras lecturas, y retomamos una discusión que sigue vigente en los esfuerzos institucionales por desconocer los derechos y participación de los Pueblos Indígenas, y nos referimos al Colonialismo Interno. Es el modo y forma mediante el cual las dinámicas de dominación y explotación encuentran los mecanismos para garantizar su reproducción y expansión en las diversas dimensiones de nuestras sociedades.
Parten de integrarse a los sistemas sociales, políticos y jurídicos del país, para favorecer así las desigualdades estructurales, justificando su existencia en las normas y «normalizando» las conductas racistas como muestras de la necesidad del «desarrollo».
En definitiva, lo podemos encontrar como la prolongación de las formas-modos coloniales de gestión, la defensa de privilegios y justificación de las formas de saqueo y explotación de los territorios donde habitan los pueblos originarios.
Visitamos la Asada de Quebrada Honda (Patarrá, Desamparados) en compañia de Jorge Abarca (fontanero) y conversamos sobre sus origienes y situación actual ¿qué implica una Asada? ¿qué amenazas están cercando las nacientes? ¿por qué sigue siendo importante defender la montaña? Son algunas de las preguntas que motivaron nuestras conversaciones ese día.
Conversamos la importancia que tiene el cuido de la montaña para la protección de las nacientes y los ecosistemas que hacen posible su existencia. Dentro de las situaciones que están amenazando la Asada, es la posible expansión de las actividades relacionadas a la minería no metálica de arenas sílicas y cal. Por estar razón, la Asada nos alerta sobre la importancia que tiene la sensbilización comunitaria y la vigilancia constante de la montaña.
El mismo día que esto sucedía, el Ministerio Público del país, reseñaba que el 33% de las hectáreas donde se siembra piña en el país se ubican en Áreas Silvestres Protegidas o en humedales, pero que no cuentan con los recursos para atender este tipo de delitos ambientales.
No profundizamos en las afectaciones que produce este monocultivo en las personas trabajadoras y las violencias laborales que atraviesan, o los efectos negativos en las comundiades que viven en las cercanías, ni mucho menos aquellas poblaciones que se enfrentan a la intensificación de este cultivo, llegando a rodear sus hogares y espacios públicos. Ante estos eventos, la institucionalidad se comparta ajena, y hasta se podría decir que toma posición como supuestos promotores de la actividad económica, sacrificando el derecho al ambiente sano.
A partir de estos hechos, nos preguntamos ¿justicia para quién? Reflexionamos como este tipo de hechos evidencian cuales son los sectores privilegiados por parte de la institucionalidad estatal.
El pasado 17 de mayo del 2022 se celebró la reunión con SETENA solicitada por la comunidad de las Brisas, para «Discutir sobre proyecto piñero D1-0263-2023 “Plantación de Piña y Drenajes Agrícolas, Compañía Agropecuaria Las Brisas S.A., Finca 3”, a solicitud de los representantes de la comunidad de Las Brisas, Canalete, Upala.»
En esta reunión, la comunidad de las Brisas expuso que «Les preocupa las posibles afectaciones a los pobladores, especialmente adultos mayores y niños (afectaciones a la salud por agroquímicos y contaminación del agua, tala de árboles, moscas, etc). Señalan que las afectaciones con las piñeras existentes ya son muy graves, impidiéndoles desarrollar otras actividades productivas como siembra de otros productos agrícolas, ganadería, etc, debido a la contaminación del aire y agua».
Y solicitaron a » SETENA la evaluación de impactos acumulativos, por la gran cantidad de cultivos de piña que ya existen en la zona».
Ante esto, SETENA indicó qué:
el viernes 12 de mayo funcionarios técnicos de la SETENA realizaron una visita preliminar en el área del proyecto piñero.
el proyecto se encuentra en etapa de Evaluación de Impacto Ambiental.
SETENA invitó a la Asociación a apersonarse al expediente y aportar la documentación que considere pertinente.
En este marco, la Asociación de las Brisas tomó la decisión de apersonarse al expediente D1-0263-2023, para recibir notificaciones de los documentos e información.
Para la Asociación de las Brisas, esta sesión resultó decepcionante, dado que en sus palabras fueron a escuchar lo mismo, las instituciones no están asumiendo las responsabilidades en torno a la gestión socioambiental de los territorios. Muestran poca o nula empatía ante las situaciones que están viviendo.
Entrevista a Hector Morales Gallo presidente de la Asociación al respecto de la reunión en SETENA.
Semanas atrás, visitamos la comunidad de la Quebrada Honda de Patarrá para conocer con las personas vecinas sobre las afectaciones socioambientales que están viviendo, especialmente con la presencia de dos actividades que no están siendo abordadas de manera correcta por la institucionalidad ambiental responsable.
Entre las afectaciones más relevantes podemos destacar:
-Presencia de humo en toda la comunidad por las actividades de las carboneras que provocan afectaciones a la salud humana.
-Contaminación de las fuentes de agua por las actividades de la minería no metálica.
-La comunidad de Quebrada Honda colinda la Zona Protectora La Carpintera, es decir todo lo que pase aquí, tiene implicaciones en esta zona de protección.
Por este motivo les compartimos la siguiente infografía que reúne una primera caracterización de las afectaciones que producen la minería no metálica y las carboneras.
Seguimos compartiendo con la comunidad de Quebrada Honda y en esta ocasión conversamos con Arturo Monge presidente de la ASADA para conocer con más detalle sobre las implicaciones que está teniendo el paso de las actividades artesanales relacionadas con la piedra calisa a la industrialización que está representando la extracción arena sílica, especialmente su impacto a las fuentes de agua de la comunidad.
Salimos a la calle y visitamos a la comunidad de Quebrada Honda de Patarrá, donde conversamos con Julio Rojas sobre el impacto de las actividades relacionadas a las carboneras en la vida comunitaria, nos ayuda a comprender las implicaciones ambientales y en la salud de las personas.
Recibimos el pasado 16 de mayo del 2023 la no agradable noticia que se formalizaba la explotación de minería no metálica del Río Frío por 30 años más, y como creemos en la participación ambiental, decidimos preguntarles a la comunidad de Maquengal y Caño Negro que opinaban de esta decisión.
Conversamos con Yadira Campos, Emilio Barrantes, Deula Atencio, Juan Castrillo, Karen Santamaría, Renato Paniagua, Anabeys Elizondo y Priscilla Campos sobre ¿Cómo recibieron la noticia? ¿Qué implicaciones tiene para sus comundiades estos 30 años a futuro? y reflexionamos sobre la importancia de seguir defendiendo el Río Frío.
Les compartimos algunas fotografías de la situación crítica que atraviesan los humedales de Caño Negro, sitio Ramsar. ¿Podrá sobrevivir estos 30 años más?