El pasado viernes 20 de febrero, estudiantes del curso Política Ambiental en Costa Rica y Centroamérica de la Universidad de Costa Rica sostuvieron un conversatorio vía Zoom con Philippe Vangoidsenhoven, defensor ambiental con más de dos décadas de trabajo de monitoreo y denuncia en el Caribe Sur costarricense.
Durante el intercambio, Philippe compartió su experiencia como defensor ambiental, documentando la destrucción de humedales, playas y zonas boscosas asociadas a proyectos inmobiliarios y turísticos, así como los costos personales y riesgos que implica esta labor: hostigamiento legal, agresiones físicas, daños materiales y desgaste emocional. La conversación permitió problematizar la distancia entre la imagen internacional de Costa Rica como país “verde” y las debilidades reales en la aplicación efectiva de la legislación ambiental.
Uno de los ejes centrales fue el funcionamiento del sistema judicial y administrativo. Philippe relató obstáculos recurrentes en fiscalías, municipalidades y dependencias ambientales, incluyendo denuncias archivadas sin análisis riguroso y resistencias institucionales, aunque también reconoció avances recientes en la respuesta de la Fiscalía Ambiental, especialmente en la reducción de los tiempos de inspección. Desde esta experiencia, se subrayó la urgente necesidad de protocolos de protección para personas defensoras ambientales y de mayor coherencia entre normativa, instituciones y territorio.
El conversatorio también abordó los desafíos cotidianos de la defensa ambiental: la dificultad de sostener procesos legales a largo plazo, la limitada participación comunitaria cuando los impactos no son inmediatos y la frustración que genera la impunidad ambiental. En este contexto, se destacó la importancia del monitoreo ciudadano, la documentación sistemática (fotografías, videos y registros) y la articulación con comunidades, estudiantes y actores institucionales comprometidos.
En este marco, la experiencia compartida permitió identificar de manera concreta algunas de las principales limitaciones estructurales y personales que enfrenta la defensa ambiental en el Caribe Sur, y que atraviesan de forma permanente el trabajo de monitoreo y denuncia:
Limitaciones y obstáculos en la labor de defensa ambiental
- -Riesgos personales y de seguridad: exposición constante a agresiones físicas, hostigamiento y daños materiales como consecuencia directa de las denuncias realizadas.
- -Hostigamiento legal y desgaste emocional: uso del sistema judicial como mecanismo de presión, con múltiples procesos que demandan tiempo, recursos económicos y afectan la salud mental.
- -Debilidades institucionales: denuncias archivadas sin análisis adecuado, falta de seguimiento sostenido y respuestas desiguales por parte de fiscalías, municipalidades y autoridades ambientales.
- -Falta de protección a personas defensoras: ausencia de protocolos claros y efectivos que garanticen seguridad personal y acompañamiento institucional frente a amenazas y represalias.
- -Burocracia y lentitud procesal: procedimientos extensos que dificultan la aplicación oportuna de medidas cautelares y permiten la continuidad del daño ambiental.
- -Limitada participación comunitaria: bajo involucramiento social cuando los impactos no afectan directamente intereses individuales o propiedades privadas, asociado también al miedo a represalias, conflictos locales o consecuencias legales derivadas de denunciar.
- -Asimetría de poder: desventaja frente a actores económicos y políticos con mayores recursos para influir en decisiones administrativas y judiciales.
- -Costos económicos personales: inversión de recursos propios en monitoreo, documentación y traslados, sin respaldo financiero institucional estable.
Estas limitaciones no solo evidencian las tensiones que atraviesan la defensa del territorio, sino que permiten comprender por qué la protección ambiental depende, en muchos casos, del compromiso sostenido de personas y comunidades frente a un Estado que responde de manera fragmentada.
La importancia de estos espacios de intercambio
Este tipo de encuentros permiten vincular la formación académica con los conflictos socioambientales reales, poniendo en diálogo el conocimiento técnico, la experiencia territorial y la reflexión crítica. Para el estudiantado, escuchar directamente a personas defensoras ambientales contribuye a comprender las tensiones entre desarrollo, legalidad y justicia ambiental, así como los riesgos que enfrentan quienes protegen los bienes comunes.
Al mismo tiempo, estos espacios fortalecen el papel de la universidad pública como actor social, capaz de visibilizar problemáticas silenciadas, cuestionar discursos oficiales y acompañar procesos de defensa del territorio. El conversatorio reafirmó la necesidad de construir puentes entre academia, comunidades y personas defensoras, colocando en el centro la vida, el cuidado de la naturaleza y la democracia ambiental.
La voz del territorio: valoración de Philippe sobre estos espacios
Como cierre del conversatorio, Philippe compartió una reflexión en audio sobre la importancia de estos espacios de intercambio entre la universidad y quienes defienden el territorio desde la práctica cotidiana. En su apreciación, destacó el valor de poder hablar con franqueza, compartir experiencias que muchas veces quedan fuera del discurso oficial y encontrar en el estudiantado un interés genuino por comprender lo que ocurre más allá de los marcos normativos.
El audio refuerza la necesidad de que estos encuentros no sean excepcionales, sino parte de un diálogo sostenido que permita romper el aislamiento de las personas defensoras ambientales, fortalecer la conciencia crítica y construir redes de apoyo desde el conocimiento, la escucha y la solidaridad.
🎧 A continuación, compartimos el audio con la reflexión de Philippe sobre el sentido y la relevancia de estos espacios de encuentro.









