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El espejo roto: La crisis de desigualdad que viene de Europa y se refleja en Costa Rica

En un mundo que avanza hacia una concentración de riqueza sin precedentes, un nuevo informe de Oxfam Intermón enciende todas las alarmas. Personas, Poder, Beneficios, Planeta: cómo las grandes empresas europeas alimentan la crisis mundial de desigualdad (Oxfam Intermón, 2026) no es solo un diagnóstico sobre el Viejo Continente; es una llamada de atención para países como Costa Rica, que observan cómo el poder corporativo global moldea sus economías y sociedades, a menudo en detrimento de los derechos laborales y la equidad.

El Modelo Europeo: Una Maquinaria de Desigualdad

El informe analiza las 100 mayores empresas europeas y revela un patrón sistémico que prioriza a los accionistas y a la cúpula directiva sobre el bienestar de los trabajadores y el planeta (Oxfam Intermón, 2026). Los datos son contundentes:

  • Remuneración de la cúpula: Entre 2022 y 2024, los CEO de estas empresas ganaron, de media, 78 veces más que el trabajador promedio de su compañía (Oxfam Intermón, 2026, p. 30). En casos extremos como Carrefour o Inditex, esta proporción supera las 300 veces (p. 30).

  • Prioridad a los accionistas: Durante el mismo periodo, las empresas destinaron un promedio del 70% de sus beneficios a la retribución de accionistas en forma de dividendos y recompra de acciones (Oxfam Intermón, 2026, p. 32). En 2024, el reparto de dividendos en Europa alcanzó la asombrosa cifra de 387.600 millones de euros (p. 3), el doble del presupuesto de la UE.

  • Brechas de género persistentes: El poder sigue siendo un club mayoritariamente masculino: las mujeres ocupan solo el 10% de los puestos de alta dirección (Oxfam Intermón, 2026, p. 5). La brecha salarial de género se amplía en la cúspide, donde los CEO hombres ganan un 22,9% más que sus homólogas (p. 30).

  • Planeta en segundo plano: La presión por la rentabilidad a corto plazo frena la inversión necesaria para la transición ecológica. Los accionistas recibieron 32 veces más de lo que las empresas invirtieron en su transición verde (Oxfam Intermón, 2026, p. 41).

Este modelo, que Oxfam denomina «extractivo», no es un accidente, sino el resultado de decisiones políticas y empresariales que se pueden y se deben cambiar (Oxfam Intermón, 2026, p. 5).

Costa Rica: La Sede de una Economía Dual y Frágil

El espejo de esta crisis se refleja en Costa Rica. El país ha construido su modelo de desarrollo en torno a la atracción de inversión extranjera directa, a través de regímenes de incentivos fiscales que han sido motor de crecimiento durante décadas. Sin embargo, este éxito conlleva un costo estructural y reproduce dinámicas de desigualdad muy similares a las que Oxfam documenta en Europa.

1. Economía dual y fuga de riqueza. El modelo costarricense profundiza la dualización productiva: el sector exportador acogido a regímenes especiales crece aceleradamente, mientras el tejido empresarial local (que concentra la mayor parte del empleo) enfrenta condiciones desfavorables, con menos incentivos y mayor carga relativa. El valor agregado generado por las multinacionales tiende a fugarse vía repatriación de utilidades, regalías y pagos intragrupo. La riqueza que realmente permanece en el país es significativamente menor que el producto interno bruto, lo que limita la reinversión local y profundiza la dependencia del capital extranjero.

2. Presión estructural sobre los derechos laborales. El modelo de competitividad basado en atraer inversiones ejerce presión constante sobre el marco regulatorio laboral. Periódicamente surgen propuestas para flexibilizar jornadas, reducir costes patronales o limitar derechos adquiridos, presentadas como «modernización» o «competitividad». Estas iniciativas responden a intereses de sectores empresariales poderosos, especialmente vinculados a cadenas globales, que buscan maximizar productividad a bajo costo. El riesgo: precarización del empleo, aumento de la temporalidad y subcontratación, y profundización de brechas de género, ya que las mujeres se concentran en los segmentos más flexibles y peor remunerados.

3. Cadenas globales y poder corporativo asimétrico. Costa Rica se ha insertado exitosamente en cadenas globales de tecnología, servicios y agroindustria. Pero esta inserción coloca al país en vulnerabilidad: las decisiones sobre inversión, precios de transferencia y condiciones laborales se toman en las matrices, con escasa incidencia local. Las políticas de «abastecimiento responsable» de algunas multinacionales son voluntarias, inconsistentes y no siempre revierten en mejores condiciones para la fuerza laboral. Esta asimetría de poder (documentada por Oxfam en Europa) se reproduce con particular intensidad en economías periféricas como la costarricense.

4. Opacidad fiscal, debilidad regulatoria y captura de la política pública. En Costa Rica persiste una opacidad significativa en torno a las prácticas fiscales de las grandes empresas, especialmente las acogidas a incentivos. Falta de informes país por país, ausencia de divulgación sobre beneficios fiscales y debilidad en el control de precios de transferencia generan un entorno propicio para la elusión fiscal. Menor recaudación significa menos inversión en servicios públicos universales (educación, salud, infraestructura), trasladando la carga tributaria a las clases medias y a las pymes. A esto se suma una intensa actividad de lobby de los sectores empresariales más concentrados, que opera a través de cámaras con alta incidencia legislativa, participación en comisiones técnicas que diseñan reformas, y el fenómeno de las puertas giratorias: excargos públicos que pasan a puestos directivos en grandes corporaciones, una dinámica que Oxfam también documenta en Europa (Oxfam Intermón, 2026, p. 22).

5. Brechas de género y techo de cristal. El informe de Oxfam evidencia que el poder empresarial sigue siendo un club mayoritariamente masculino en Europa. Esta tendencia no es ajena a Costa Rica. En los niveles de alta dirección, la presencia femenina sigue siendo marginal, y las brechas salariales persisten, especialmente en sectores de alta productividad. Aunque existen marcos normativos que promueven la igualdad, su implementación efectiva es limitada, y la conciliación entre vida laboral y familiar sigue siendo un desafío estructural que recae desproporcionadamente sobre las mujeres.

¿Qué nos dice este modelo?

1. Es un modelo sistémico y autorreforzante: Los mecanismos no operan de forma aislada. La concentración de poder permite influir en las normas y debilitar la regulación, lo que a su vez facilita la distribución desproporcionada de beneficios hacia la cúpula y los accionistas, alimentando una mayor concentración de poder. Este círculo vicioso se reproduce tanto en Europa como en Costa Rica.

2. Se basa en relaciones de poder asimétricas: La ausencia de contrapesos efectivos (sindicatos fuertes, consejos diversificados, regulaciones fiscales estrictas)permite que las élites empresariales dicten las reglas del juego. En Costa Rica, la debilidad de la institucionalidad laboral y la presión del sector empresarial organizado reflejan esta misma dinámica.

3. Produce externalidades negativas que pagan los más vulnerables

  • -Personas: salarios estancados, brechas de género y precarización.

  • -Planeta: degradación ambiental que afecta desproporcionadamente a comunidades rurales e indígenas.

  • -Estado: menor recaudación fiscal, que limita la inversión en educación, salud e infraestructura.

4. No es inevitable, es una decisión política: El informe de Oxfam (2026, p. 5) es enfático: «La desigualdad no es inevitable, es una decisión». La matriz muestra que cada mecanismo tiene alternativas viables:

  • -Remuneración limitada a 20:1.

  • -Divulgación pública de brechas y prácticas fiscales.

  • -Transición justa con inversión verde real.

  • -Cuotas de género y representación sindical en juntas directivas.

Dimensiones Estructurales y Mecanismos Empresariales del Modelo Extractivo
Dimensión EstructuralMecanismo Empresarial (¿Cómo opera?)
Remuneración y Distribución del Valor• La cúpula directiva fija sus propias remuneraciones vinculadas al valor bursátil, no al desempeño social o ambiental.
• Los beneficios se destinan prioritariamente a dividendos y recompras de acciones (70% promedio), incluso cuando hay pérdidas.
• Los salarios del conjunto de la plantilla crecen muy por debajo de la inflación y de la productividad.
Gobernanza y Toma de Decisiones• Consejos de administración y equipos directivos homogéneos (mayoritariamente hombres, sin representación laboral).
• Escasa o nula participación de trabajadores en órganos de decisión.
• Los criterios de «independencia» en consejos son débiles y permiten puertas giratorias y redes de intereses cruzados.
Influencia Política y Captura Regulatoria• Uso de recursos económicos para cabildeo, donaciones a partidos y acceso privilegiado a responsables políticos.
• Contratación de excargos públicos que diseñan normativas favorables a sus antiguos empleadores.
• Participación activa en procesos de «simplificación» normativa que diluyen derechos laborales y ambientales.
Relaciones Laborales y Derechos en la Cadena de Valor• Promoción de modalidades atípicas de empleo (subcontratación, temporalidad, tiempo parcial involuntario).
• Debilitamiento activo o pasivo de la negociación colectiva y la libertad sindical.
• Externalización de funciones para eludir responsabilidades laborales y reducir costes.
Transparencia y Rendición de Cuentas• Opacidad en información clave: brechas salariales, prácticas fiscales, emisiones y gastos políticos.
• Informes de sostenibilidad genéricos, sin datos desagregados ni verificables.
• Resistencia a estándares obligatorios de divulgación (como informes país por país).
Huella Ambiental y Transición Justa• Inversión en transición ecológica muy inferior al reparto a accionistas.
• Planes climáticos sin metas de reducción absoluta ni hoja de ruta verificable.
• Ausencia de planes de transición justa que contemplen recapacitación y protección de empleos vulnerables.
Relaciones con el Estado y Régimen Fiscal• Utilización de guaridas fiscales y estructuras de precios de transferencia para minimizar la carga tributaria.
• Negociación de beneficios fiscales y subvenciones sin contraprestaciones vinculantes.
• Presión para que el Estado asuma costes de formación, infraestructura y externalidades ambientales.
Recomendaciones del informe
EjeRecomendación
LegislativoAprobar una ley de transparencia salarial que obligue a empresas a publicar brechas por género, cuartil y país (en línea con la Directiva UE 2023/970).
FiscalExigir informes país por país a todas las multinacionales que operan en zona franca, como condición para mantener los incentivos.
LaboralFortalecer la negociación colectiva y establecer representación de trabajadores en juntas directivas de empresas.
GéneroImpulsar una ley de cuotas en consejos de administración (40% del sexo menos representado) para empresas que reciben incentivos estatales.
AmbientalCondicionar los beneficios fiscales a la presentación de un plan de transición justa y a la inversión verde mínima (25% del capex).
TransparenciaCrear un registro público de actividades de lobby y gastos de influencia política de las empresas.

Un Futuro en Juego

El informe de Oxfam es una hoja de ruta. Señala que la desigualdad no es inevitable, sino el resultado de elecciones concretas. Propone medidas como establecer una proporción máxima de 20 a 1 entre el salario del CEO y el salario mediano de la empresa, limitar el reparto de dividendos hasta garantizar salarios dignos e inversión verde, y aplicar cuotas para garantizar la representación femenina en puestos de liderazgo (Oxfam Intermón, 2026, p. 5).

Para Costa Rica, la reflexión es clara: el modelo de desarrollo basado en una doble economía, que privilegia al capital extranjero y debilita los derechos laborales en nombre de la competitividad, está profundizando las desigualdades que el informe de Oxfam denuncia a escala global (Oxfam Intermón, 2026, p. 8). La gran pregunta que debemos hacernos como sociedad es si queremos seguir siendo un eslabón en una cadena global que concentra riqueza en pocas manos, o si aspiramos a construir un desarrollo más inclusivo y sostenible que ponga a las personas y al planeta en el centro.

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COP29: Negociando el cambio climático ¿Quiénes participan?

Cumplimos una semana de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2024, una vez más ha sido organizada por un país dependiente de las energías fósiles y que se caracteriza por ejercer una política represiva ante las opiniones críticas. ¿Qué implica todo esto?

A partir de la cobertura que ha realizado el medio digital Climática que es una «revista especializada en informar y formar sobre el calentamiento global, sus causas y sus consecuencias». Reflexionamos sobre quienes son los sectores que han tenido acceso a participar en este espacio de negociaciones y su contexto.

Reflexionamos sobre las implicaciones que tiene el país anfitrión, sobre las ausencias en torno a la representación de los sectores y sobre quienes han logrado colocar su agenda en discusión.

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Desigualdad en América Latina y el Caribe ¿Cómo estamos?

Aprovechamos la publicación del informe «EconoNuestra Es tiempo de una economia para todas y todos» publicado por OXFAM para poner en común las tendencias socioeconómicas que están caracterizando a nuestra región.

Según el informe, América Latina y el Caribe siguen siendo la región del mundo con mayor polarización entre la riqueza concentrada y la pobreza. Sólo un dato, el 1% de la población concentra 43.5 de cada 100 dólares, en cambio, el 50% más pobre concentró apenas 0.8 de cada 100 dólares.

Esta tendencia, se ve apoya por la existencia de un sistema tributario injusto, que permite al 1% más rico de la región, pagar proporcionalmente menos impuestos que el 50% más pobre. Es decir, «estamos ante sistemas que no reducen la brecha de desigualdad, sino que por el contrario las incrementa» concluye el informe.

Este informe nos recuerda condiciones estructurales de la región que siguen marcando esta tendencia (Oxfam, 2024):

  • Desarrollo económico basado en materias primas: dependientes y vulnerable a ciclos internacionales, ha provocado la erosión de la calidad de vida de las comunidades y los beneficios han sido concentrados por élites económicas.
  • Reconcentración del poder en una reducida élite.
  • La reforma del Estado impulsada desde la década de 1980, ha «legitimado» la acumulación y riqueza de sectores minoritarios.

La tarea pendiente para enfrentar este contexto pasa por el compromiso por porfundas transformaciones para responder por un lado a los impactos de la crisis que ya están presentes y por otro lado, transitar hacia otro modelo orientado a (Oxfam, 2024):

  • Políticas públicas orientadas a la reducción de las desigualdades interseccionales.
  • Promoción de la justicia climática.
  • Políticas que promuevan la corresponsabilidad del trabajo de cuidados.

Como parte de los insumos para reflexionar este contexto, les compartimos esta infografía con los principales datos de este escenario de desigualdad que atraviesa nuestras sociedades.

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Poder empresarial y concentración de la riqueza o Desigualdad S.A ¿cómo se relacionan?

Aprovechamos la publicación del Informe de Oxfam titulado «Desigualdad S.A. El poder empresarial y la fractura global» para reflexionar sobre las implicaciones que tiene la actual aceleración de la concentración de riqueza en el mundo, especialmente en torno a eso que llamamos los milmilloarios, y principalmente, cómo esto afecta a nuestras vidas.

Un sólo dato nos contextualiza, para inicios del 2024, 4 800 millones de personas son más pobres que en 2019, con este escenario, problematizamos la relación que existe entre la precarización de las condiciones de vida de la mayoría de las personas, con la contrastente época dorada de altas ganancias de las megaempresas ¿Cómo esto se relaciona?

A partir de esta infografía, colocamos algunas dinámcias que debemos tener en mente cuando observamos estos fenómenos, el poder de decisión que tienen las elites en las políticas públicas, pero tambien, en el mundo privado y  los negocios, que evidencian su capacidad de influencia y control, mismo mediante el cual, procuran garantizar sus condiciones de riqueza ¿Qué consecuencias tiene esto?

Pueden ver el Informe completo de OXFAM aquí.

Les invitamos a debatir sobre las implicaciones de estos fenómenos sobre nuestras vidas.

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Bienes Comunes y criminalización de la protesta social

Como región centroamericana atravesamos importantes desafíos, no sólo en materia socioeconómica que erosiona la calidad de vida de millones de personas en nuestros países, sino también aquellas desigualdades socioambientales que provocan daños en nuestra salud, trabajos y nos obligan a plantearnos el abandono de nuestros territorios.

Sin embargo, estas desigualdades socioambientales vienen acompañadas de diversas actividades económicas que en muchos casos son las responsables directas de los procesos de despojo y sobrexplotación que viven nuestros territorios.

Muchas de nuestras comunidades deciden realizar procesos de denuncia a través de movilizaciones para evidenciar las afectaciones, pero también procesos para exigir que la institucionalidad responsable responda ante las afectaciones que vivimos.

La respuesta a esto ha sido la estigmatización y criminalización de nuestras acciones. Actores con mucho poder han generado mecanismos mediante los cuales nuestros líderes y lideresas resultan ser los culpables, provocando no sólo daño moral, sino peligrando sus vidas.

Ante esto, se hace necesario que reflexionemos sobre estos mecanismos y las implicaciones que tienen para nuestras organizaciones. Por esta razón les compartirnos este documento que procura aportarnos algunos elementos para problematizar esta realidad que nos atañe a todas y todos.

Pueden descargar el documento aquí.

elecciones

Boletín del Observatorio de Bienes Comunes: Desigualdades socioambientales y elecciones

Nos acercamos a un nuevo proceso electoral en Costa Rica, marcado por la continuidad de la Pandemia de la Covid-19 y la imperante necesidad de la reactivación económica.
Esta situación ha empujado a muchos sectores a utilizar su influencia para posicionar sus intereses en las diversas agendas: mediáticas, políticas, económicas y cómo no, electorales.

Este boletín les invita a reflexionar estos procesos en clave de desigualdades socioambientales, es decir ¿Cuáles son aquellas relaciones predominantes entre los diversos sectores y su estructuración al respecto de los bienes naturales presentes en el territorio? Jerarquías, influencias, despojos, explotación o marginalidad son temas que se visibilizan cuando pensamos desde la desigualdad.

Leer y reflexionar desde esta perspectiva enriquece nuestra interpretación individual, pero también colectiva al respecto de este ciclo electoral que está por iniciar. Nos ayuda a descifrar lo “no dicho” en los discursos, es decir los intereses encubiertos. A partir de esta reflexión y el descubrimiento de las diversas relaciones desiguales que estamos padeciendo, debe ser punto focal para posicionar nuestro descontento , pero también en la construcción de propuestas que partan desde nuestros territorios.

Esperamos que este boletín favorezca esa lectura crítica, y contribuya en sus procesos individuales y colectivos a repensar la política electoral desde nuestros territorios.

Pueden descargar el boletín aquí

Les ofrecemos esta infografía al respecto:

Para descargar PDF o Imagen

cultivo

Explorando las venas abiertas de los bienes comunes: La tierra y la soberanía alimentaria – Artículo e infografía Semanario Universidad

 

¿Es lícito confundir la profundidad de una clase con el bienestar de un país?
Eduardo Galeano

Parece curioso hablar sobre la tierra en tiempos de la exacerbación tecnológica y la economía del conocimiento; sin embargo, reflexionar sobre la situación de la tierra en Costa Rica no es un asunto menor. La tierra es un bien común no renovable, que nos alberga y garantiza muchos otros (agua, bosques, biodiversidad, alimentos), que tiene un lazo intrínseco para el sostén de la vida. Por ello, resulta relevante cuestionarnos: ¿En qué situación se encuentra el uso y tenencia de la tierra?

Una de las principales dimensiones que nos ayudan a caracterizar la “salud” de la tierra en nuestras sociedades es la forma y modo en que se encuentra distribuida. Por esta razón, nos gustaría dar algunas pistas al respecto. Si miramos el Censo Agropecuario del 2014, nos enteramos de que el país cuenta con una extensión de 2,4 millones de hectáreas con fincas agropecuarias. Esto es casi el 47% de la superficie total del territorio nacional.

Según el Plan Nacional de Agricultura Familiar de Costa Rica 2020-2030, solamente el 26% de todas las fincas forma parte de la agricultura familiar. Estas se destinan a todos los usos (pasto, bosque, siembra) y su extensión promedia las 12.6 hectáreas. Otro 56% del total de la superficie con producción agropecuaria, corresponde a fincas de 100 o más hectáreas. Es significativo el número de fincas con tales dimensiones, en comparación con las de agricultura familiar, por lo que nos cuestionamos: ¿qué se está sembrando en esas grandes fincas?

Según el Censo del 2014, el 32% de la producción total corresponde tanto a cultivos agroindustriales (palma aceitera y caña azúcar) como a frutas frescas (piña, banano, melón, naranja). Ambas son actividades orientadas a la agroexportación y dependientes de grandes extensiones de tierra para su productividad y rentabilidad. En cambio, si sumamos arroz, maíz, frijol, papa y cebolla, a lo sumo se llega al 5% de la tierra sembrada, sin importar la extensión de la finca, lo cual nos permite afirmar que hay una presencia minoritaria de cultivos para el consumo local.

Si afinamos nuestra observación, nos damos cuenta de que la producción de alimentos en realidad es bastante reducida, ya que si sumamos la extensión de ganado vacuno y café, ambos representan el 50% de la producción total de estas fincas. Es así que la producción de alimentos se encuentra en una tendencia de disminución por la imposición del modelo de la agroindustria, colocando a la soberanía alimentaria en una alta vulnerabilidad.

Recordemos que con esta pandemia, la condición de las pequeñas producciones ha sido golpeada y se ha disminuido la demanda de su producción. Sus canales de distribución y comercialización se han visto perjudicados, agudizando esta tendencia a disminuir su presencia en la economía nacional, lo cual es preocupante.

Aquí encontramos dos tendencias: por un lado tenemos una mayor concentración de la tierra en pocas manos bajo producción agroindustrial, y por otro lado un modelo de agricultura familiar que se ha visto obligado a competir con la producción agroindustrial, desplazando otros cultivos y profundizando las desigualdades socioeconómicas.

Esta tendencia histórica hacia la agroindustria profundiza el uso de agroquímicos para el sostenimiento de la producción, haciendo caso omiso al impacto ambiental y las externalidades negativas. Finalmente, han sido las comunidades que viven alrededor de estas grandes plantaciones, las que se han visto directamente afectadas por la contaminación de sus fuentes de agua, o enfermedades en la piel, respiratorias y digestivas.

¿Qué nos dice todo esto? Hay una creciente desigualdad en el acceso y el tipo de actividades agropecuarias. La situación se vincula estrechamente con los extractivismos, ya que es un modelo productivo basado en la agroindustria y la ganadería de grandes extensiones, que impregnan y redefinen el sentido de las prácticas sobre la tierra, sin importar de qué tipo de extensión hablemos.

Cuando veamos las estadísticas del comercio exterior alegrándose de las grandes exportaciones de la agroindustria, recuerden que la salud de la democracia pasa también por la tierra, y como dice el dicho “quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro”. La agricultura familiar campesina representa una forma de propiedad y gestión más equitativa y democrática de la tierra, si continúa esta posiciòn minoritaria y al margen de sistemas agroecológicos, seguiremos vulnerando nuestros bienes comunes naturales, y con esto el sostén de nuestra vida.

Observatorio de Bienes Comunes Agua y Tierra

Luis Andrés Sanabria Zaniboni

Puede descargar el artículo aquí.

 

Tomado de: https://semanariouniversidad.com/opinion/explorando-las-venas-abiertas-de-los-bienes-comunes-la-tierra-y-la-soberania-alimentaria/