Desde Talamanca, las familias productoras indígenas conocemos las dificultades de sostener nuestro trabajo y vivir dignamente de lo que producimos. Durante años hemos cultivado la tierra, diversificado nuestros productos y mantenido una relación con la naturaleza que forma parte de nuestra vida y nuestra identidad. Sin embargo, hoy enfrentamos precios injustos, intermediarios que condicionan nuestra comercialización y la falta de respuestas concretas de las instituciones públicas. Nuestra experiencia nos ha enseñado que producir no siempre significa poder vivir dignamente de nuestro trabajo.
Ante esta realidad, rechazamos la incorporación de Costa Rica al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y exigimos que no sea aprobado. Nos preocupa que se profundice un modelo económico que presenta la apertura comercial como una oportunidad para todos, mientras nuestras comunidades siguen enfrentando condiciones desiguales para producir, comercializar y sostener sus economías. ¿De qué sirve abrir nuevos mercados si quienes trabajamos la tierra continuamos recibiendo precios que no reconocen nuestro esfuerzo? ¿Quiénes se benefician realmente de estas reglas comerciales y quiénes terminan pagando sus consecuencias?
No queremos que el futuro de nuestros pueblos dependa de decisiones económicas tomadas sin considerar nuestras realidades. La tierra no es solamente un espacio para producir mercancías; es territorio, memoria, cultura y sustento de nuestras comunidades. Nuestras formas de producción, nuestros conocimientos y nuestras relaciones con la naturaleza tienen valor más allá de las ganancias que puedan generar en el mercado. Defenderlos significa también defender nuestro derecho a decidir cómo queremos vivir y qué futuro queremos construir.
Por eso, no aceptamos que las promesas de crecimiento económico justifiquen compromisos comerciales cuyos efectos sobre nuestras comunidades deben examinarse con seriedad. La experiencia del banano en Talamanca nos recuerda que aumentar las oportunidades de comercialización no garantiza, por sí mismo, justicia económica. Sin condiciones dignas para producir y vender, quienes trabajamos terminamos asumiendo los costos mientras otros concentran los beneficios.
Exigimos al Gobierno de Costa Rica y a la Asamblea Legislativa que no aprueben la incorporación al CPTPP. Demandamos que se respeten los derechos de los pueblos indígenas, nuestra autonomía y nuestras formas de producción, y que ninguna decisión de esta magnitud se tome ignorando las voces de quienes habitamos y sostenemos estos territorios.
No hablamos desde el rechazo al intercambio entre pueblos, sino desde la defensa de relaciones económicas justas, donde nuestro trabajo sea valorado y nuestras comunidades no queden subordinadas a los intereses de las grandes empresas. Queremos mercados que respeten a quienes producen, instituciones que respondan a nuestras necesidades y políticas que fortalezcan nuestras capacidades, en lugar de profundizar las desigualdades existentes.
Desde el Colectivo Antonio Saldaña reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la dignidad de las familias productoras indígenas y con el derecho de nuestros pueblos a construir su propio futuro. Talamanca no necesita que decidan por ella: necesita respeto, justicia económica y autonomía para vivir dignamente.
Nuestra tierra no es una mercancía. Nuestro trabajo no puede seguir siendo menospreciado. Nuestro futuro no se negocia a nuestras espaldas.
Colectivo Antonio Saldaña
Talamanca, Costa Rica
Octubre de 2026
¿Quién fue Antonio Saldaña?




