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La dictadura argentina no terminó en 1983: por qué la memoria sigue siendo una tarea del presente

Esta reflexión se elaboró a partir de los documentos Memoria, verdad y justicia: cuadernillo para la promoción de los derechos humanos (descargue aquí) y No violencia activa: manual crítico (descargue aquí). Ambos materiales se ponen a disposición de las personas lectoras para su descarga y consulta, con el fin de seguir profundizando en la memoria colectiva, la defensa de los derechos humanos y las formas de acción no violenta en el presente.

A 50 años del golpe: una provocación necesaria

Cincuenta años no son solo una cifra. Son una pregunta incómoda.
¿Qué significa recordar una dictadura medio siglo después? ¿Qué dice de nuestro presente que todavía sea necesario explicar por qué no se debe olvidar?

Cada 24 de marzo no se recuerda solo una fecha. Se recuerda una advertencia histórica. Se recuerda lo que puede ocurrir cuando el poder del Estado se transforma en una maquinaria de violencia y cuando una sociedad deja de preguntarse qué está pasando frente a sus ojos.

El cuadernillo Memoria, Verdad y Justicia lo dice con claridad: el Día Nacional de la Memoria no existe únicamente para conmemorar la dictadura argentina, sino para ejercitar la memoria como un acto colectivo de reflexión y conciencia sobre las consecuencias económicas, sociales, políticas y culturales de la dictadura. Es decir, la memoria no es solo recordar hechos, sino comprender lo que esos hechos significaron para toda una sociedad.

El golpe del 24 de marzo de 1976 no fue un hecho aislado ni una ruptura inesperada. Formó parte de una historia marcada por intervenciones militares, pero al mismo tiempo significó algo distinto: una violencia sistemática y organizada para transformar la sociedad desde el miedo. La represión no fue solo política. También fue económica y social: el terror fue utilizado para disciplinar a la población y desarticular a quienes defendían derechos laborales, sociales y democráticos.

Por eso recordar no es un acto simbólico. Es una forma de comprender cómo se construye el autoritarismo y cómo se puede volver a repetir cuando se normaliza la violencia estatal.

Y justamente ahí está la provocación de estos 50 años.
No se trata solo de mirar lo que pasó en 1976. Se trata de preguntarnos qué estamos normalizando hoy. Qué discursos vuelven a justificar la violencia. Qué formas de silencio vuelven a aparecer. Qué miedos vuelven a instalarse.

Porque el problema no es que hayan pasado 50 años.
El problema sería que 50 años después dejáramos de hacernos estas preguntas.

Recordar la dictadura no es un gesto hacia el pasado.
Es una decisión sobre el presente.

La memoria no es del pasado: es una forma de actuar hoy

Uno de los aspectos más importantes del cuadernillo es que no presenta la memoria como algo cerrado. La memoria es un proceso en construcción permanente, sostenido por la sociedad. No nació desde el poder, nació desde la lucha de las personas.

La historia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo lo demuestra con claridad. No fue el Estado el que impulsó la memoria. Fueron las familias que se negaron a aceptar el silencio. Fueron mujeres que comenzaron a reunirse en medio del miedo para exigir respuestas, y que transformaron el dolor en organización colectiva .

Recordar la dictadura, entonces, no es solo recordar el sufrimiento. Es reconocer que la memoria también es una forma de resistencia. Gracias a esa lucha persistente hoy existen juicios, políticas de reparación, sitios de memoria y procesos de restitución de identidad que siguen abiertos porque la memoria no se cerró cuando terminó la dictadura .

Esto cambia completamente la pregunta. No se trata solo de qué pasó en 1976. La pregunta es qué significa hoy defender la democracia cuando todavía existen retrocesos, discursos que justifican la violencia estatal o intentos de negar lo ocurrido.

Recordar también significa pensar cómo actuar

Aquí es donde el Manual crítico de no violencia activa aporta una dimensión fundamental. Recordar no es suficiente si no nos preguntamos cómo actuar frente a las injusticias actuales.

El manual plantea que la no violencia activa no es pasividad ni resignación. No significa aceptar la injusticia. Significa enfrentarla desde la acción colectiva, pero sin reproducir la misma lógica de violencia que se quiere superar . Es una propuesta que nace de experiencias reales de protesta social y defensa de derechos en América Latina, no de una teoría abstracta .

Además, el texto insiste en algo que muchas veces se olvida: la no violencia activa no evita el conflicto. Lo transforma. Se trata de construir formas de resistencia que puedan sostenerse en el tiempo, que no dependan de la fuerza, sino de la organización, la creatividad y la legitimidad social .

Por eso la memoria y la no violencia activa están profundamente conectadas. Las luchas por verdad y justicia no fueron luchas violentas. Fueron luchas persistentes, organizadas y profundamente políticas. Recordar esa experiencia también es aprender de ella.

La memoria como responsabilidad colectiva

El cuadernillo insiste en que la dictadura no solo produjo víctimas individuales. Produjo un daño colectivo. Miles de personas pasaron a formar parte de la categoría de “desaparecidos”, una forma de borrar a alguien incluso de la vida social . No era solo represión. Era una estrategia para que el miedo se volviera normal.

Por eso la memoria no es solo un homenaje. Es una responsabilidad. Porque olvidar no es neutral. Olvidar significa debilitar la capacidad de una sociedad para reconocer cuándo la violencia vuelve a aparecer.

El propio cuadernillo lo plantea con claridad: la memoria está directamente vinculada con la defensa de la democracia y con el compromiso ciudadano de evitar que esas violaciones vuelvan a ocurrir .

¿Qué significa actuar desde formas no violentas hoy?

Si la memoria es una tarea del presente, entonces también debe convertirse en acción. El manual de no violencia activa propone pensar la protesta social y la defensa de derechos como una práctica organizada, consciente y sostenida en el tiempo .

Algunas acciones no violentas que pueden ponerse en práctica hoy son:

Acciones de memoria activa

  • Recuperar historias locales que han sido olvidadas
  • Organizar espacios comunitarios de memoria y reflexión
  • Vincular a las personas jóvenes con la memoria histórica
  • Defender archivos, testimonios y procesos de verdad

Acciones de organización social

  • Construir espacios colectivos de participación
  • Promover debates públicos sobre derechos humanos
  • Acompañar luchas sociales desde la solidaridad activa
  • Crear redes comunitarias para defender derechos

Acciones de resistencia no violenta

  • Denunciar públicamente las injusticias
  • Utilizar la desobediencia civil cuando los derechos son vulnerados
  • Defender el derecho a la protesta social
  • Usar la creatividad, el arte y la comunicación como formas de resistencia

Acciones desde la educación

  • Trabajar la memoria histórica en espacios educativos
  • Promover el pensamiento crítico frente al autoritarismo
  • Cuestionar los discursos que normalizan la violencia
  • Convertir la memoria en una herramienta para defender la democracia
La memoria más allá del monumento

Muchas veces se piensa que recordar es construir un monumento, colocar una placa o conmemorar una fecha. Pero la memoria no puede quedarse solo en lo simbólico.

El propio proceso argentino demuestra que la memoria no es solo recuerdo. Es acción. Es lucha. Es organización. Gracias a esa memoria existen hoy sitios donde antes funcionaron centros de represión, procesos de justicia que siguen abiertos y personas que todavía buscan su identidad .

Por eso la memoria no debe quedarse en el pasado ni en los monumentos. Debe convertirse en una forma de mirar el presente.

Recordar no es repetir una historia.
Recordar es preguntarse qué estamos haciendo hoy frente a la injusticia.

Porque la memoria no sirve solo para entender lo que pasó.
Sirve para decidir qué sociedad queremos construir ahora.

La memoria colectiva como bien común social

Cuando se habla de memoria muchas veces se piensa en algo individual: lo que recuerda una persona, una familia o una generación. Pero la experiencia de la dictadura argentina demuestra algo mucho más profundo: la memoria también puede ser un bien común social.

La memoria colectiva no pertenece a una sola persona ni a una sola organización. Pertenece a toda la sociedad porque lo que ocurrió durante la dictadura no afectó solo a quienes fueron perseguidos directamente, sino a todo el tejido social. El miedo, el silencio y la violencia no se vivieron de forma aislada; transformaron la vida cotidiana, la participación política, las relaciones sociales y la manera en que una sociedad se entiende a sí misma.

Por eso la memoria no puede privatizarse ni reducirse a un recuerdo individual. Cuando una sociedad pierde su memoria colectiva, pierde también su capacidad de reconocer la injusticia cuando vuelve a aparecer. La memoria funciona entonces como un bien común: algo que se construye colectivamente, que debe cuidarse entre todas las personas y que permite defender derechos que no pertenecen solo al pasado, sino también al presente.

Aquí es donde la memoria se conecta directamente con la resistencia no violenta. Las luchas por verdad y justicia no fueron solo luchas de víctimas individuales. Fueron procesos colectivos que lograron sostenerse en el tiempo gracias a la organización social, la persistencia y la capacidad de transformar el dolor en acción. La memoria colectiva se convirtió así en una forma de resistencia: recordar fue también una manera de negarse a aceptar la violencia como algo normal.

Entender la memoria como un bien común cambia completamente la forma en que se la trabaja hoy. No se trata solo de conmemorar fechas o recordar hechos históricos. Se trata de crear espacios donde la memoria pueda compartirse, discutirse y mantenerse viva: en las comunidades, en los espacios educativos, en las organizaciones sociales y en las nuevas generaciones que no vivieron la dictadura, pero sí viven sus consecuencias.

Cuando la memoria se entiende como un bien común social, deja de ser un recuerdo del pasado y se convierte en una herramienta para cuidar la democracia, defender los derechos humanos y construir formas de acción colectiva que no reproduzcan la violencia que se quiere superar.

Porque la memoria no solo recuerda lo que pasó.
La memoria protege lo que todavía puede perderse.

Referencia:

Saavedra, Luis. Ángel. (2022). No violencia activa: Manual crítico (Serie Capacitación N.º 38). Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH).

Vannucchi, Edgardo. (2022). Memoria, verdad y justicia: Cuadernillo para la promoción de los derechos humanos (1.ª ed.). Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

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Memorias en movimiento: entre el vagón y el puente inicia un proceso comunitario para recuperar historias y territorios en Finca 5

El pasado 21 de marzo, el proyecto del Observatorio de Bienes Comunes y la Caja de Herramientas realizaron una visita a la comunidad de Finca 5 como parte del proceso de articulación territorial impulsado por la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica, en el marco de la iniciativa Tejiendo Redes.

La visita tuvo como objetivo iniciar un proceso conjunto con la comunidad y la Asociación de Desarrollo para recuperar memorias locales desde una perspectiva participativa, creativa y comunitaria, entendiendo la memoria como un bien común que fortalece la identidad, el diálogo entre generaciones y el vínculo con el territorio.

Al mismo tiempo, este proceso también busca abrir un espacio para la recuperación del espacio público como parte de las memorias vivas de la comunidad. A través de acciones colectivas, se propone intervenir de manera participativa algún espacio público de la comunidad, no solo para recuperar su valor histórico y simbólico, sino también para devolverle a la comunidad un lugar de encuentro, cuidado y convivencia. En ese sentido, la memoria no se trabaja únicamente desde el relato, sino también desde la acción concreta sobre el territorio y su embellecimiento colectivo.

Un primer encuentro para activar la memoria colectiva

Durante la jornada se realizó una sesión de coordinación junto a personas de la comunidad, en la que se compartieron recuerdos, historias y experiencias vinculadas a uno de los símbolos más significativos del lugar: el puente del tren y el antiguo vagón.

La conversación permitió volver sobre memorias que forman parte de la vida cotidiana de Finca 5:

  • -Recuerdos de infancia vinculados al puente y al río
  • -Historias del paso del tren y su impacto en la vida comunitaria
  • -Fotografías antiguas, relatos familiares y recuerdos de personas mayores
  • -Cambios en el paisaje y en la forma de vivir el territorio
  • -La importancia del puente como símbolo e identidad del pueblo

Más que una reunión formal, la sesión fue pensada como un espacio para volver al presente las memorias desde el juego, la conversación y el reconocimiento mutuo entre quienes han vivido distintos momentos de la comunidad.

Memorias en movimiento: una propuesta construida con la comunidad

La visita también permitió compartir con la comunidad la propuesta “Memorias en movimiento: relatos y territorio en Finca 5”, un proceso participativo que busca recuperar la historia local desde una metodología creativa, lúdica y comunitaria.

La propuesta plantea:

  • -Trabajar la historia local mediante líneas del tiempo, mapas de memoria y relatos colectivos
  • -Recuperar historias de vida vinculadas al territorio
  • -Reflexionar sobre los cambios en el paisaje, el trabajo y la vida cotidiana
  • -Construir un producto creativo colectivo que exprese la memoria de la comunidad e intervenga un espacio público

Desde esta perspectiva, la memoria no se entiende como un ejercicio únicamente documental, sino como un proceso vivo que fortalece el sentido de pertenencia y la identidad comunitaria.

Tejer redes desde el territorio

La visita a Finca 5 forma parte del esfuerzo de articulación territorial que impulsa el Observatorio de Bienes Comunes junto con la Caja de Herramientas, apostando por procesos donde el conocimiento se construye desde las comunidades y no únicamente desde la academia.

El proceso apenas inicia, pero la jornada dejó algo claro: la memoria sigue viva en Finca 5 y existe un profundo interés comunitario por recuperarla, compartirla y proyectarla hacia el futuro.

Recuperar la memoria también es recuperar lo político

Lo que ocurrió el 21 de marzo en Finca 5 no fue únicamente una reunión para recordar el pasado. Fue, sobre todo, un primer paso para convertir la memoria en una práctica colectiva con sentido político en el presente.

La memoria no se limita a conmemorar hechos pasados. También puede convertirse en un espacio desde donde las comunidades vuelven a encontrarse, reconstruyen vínculos y vuelven a intervenir en la vida pública. Cuando una comunidad comparte recuerdos, reconstruye historias y vuelve a dialogar con los lugares que han marcado su historia, lo que ocurre no es solo un ejercicio de memoria: es también una forma de acción colectiva.

Desde esta perspectiva, un lugar de memoria no es únicamente un sitio donde ocurrieron hechos importantes, sino un espacio donde hoy se construyen sentidos comunes, se discute el pasado y se proyecta el futuro. La memoria deja de ser solamente un recuerdo para convertirse en una práctica viva que fortalece lo comunitario y abre posibilidades de participación.

Esto dialoga profundamente con lo vivido en Finca 5. Cuando la comunidad recuerda el puente del tren, el vagón, el río o las historias de infancia, no está solamente reconstruyendo el pasado: está reafirmando el territorio como un espacio común y fortaleciendo la identidad colectiva desde el presente. En muchos territorios, la memoria tiene la capacidad de volver a tejer relaciones que se han debilitado con el paso del tiempo o con los cambios en la vida comunitaria.

Por eso, el proceso que inicia en Finca 5 no es únicamente un trabajo de memoria local. Es también un proceso para recuperar espacios de encuentro, de diálogo entre generaciones y de construcción colectiva del territorio. En ese sentido, la memoria no mira solo hacia atrás: también ayuda a imaginar futuros posibles construidos desde la comunidad.

Pero además, esta memoria también tiene un impacto directo en el espacio público. Recordar el puente, el vagón o el río no solo fortalece la identidad comunitaria: también abre la posibilidad de recuperar, cuidar y resignificar estos espacios como lugares vivos de encuentro. La memoria, en este caso, no se queda en el relato; se convierte en una forma de volver a habitar el territorio y de reconstruir colectivamente los espacios que forman parte de la historia y del presente de la comunidad.

Memoria, creatividad y trabajo colectivo: un proceso que también se construye desde la alegría

La jornada también dejó algo importante que no siempre aparece en los documentos: la memoria no se construye únicamente desde la nostalgia o la pérdida. También se construye desde el encuentro, la creatividad y el trabajo colectivo.

El proceso que inicia en Finca 5 apuesta por una forma distinta de construir memoria: una memoria dialogada, donde cada persona aporta desde su experiencia, sus recuerdos y su forma de vivir el territorio. No se trata de que alguien llegue a “recoger historias”, sino de construirlas colectivamente desde la conversación, el juego y la creatividad.

En ese sentido, la memoria se convierte en un presente que nos permite problematizar el futuro. Recordar el puente, el tren o el río no es solo mirar hacia atrás, sino preguntarnos qué queremos que siga vivo como comunidad y qué futuro queremos construir desde el territorio.

Pero al mismo tiempo, la jornada también dejó algo profundamente humano: la memoria como espacio de alegría y ternura. Recordar la infancia, las historias compartidas y los lugares que han marcado la vida de la comunidad no solo fortalece la identidad colectiva, también nos recuerda que la memoria puede ser un lugar donde el territorio vuelve a sentirse cercano, vivo y compartido.

Cuando la articulación hace posible el encuentro

Desde el Observatorio de Bienes Comunes y la Caja de Herramientas queremos agradecer de manera especial a Daniela Miranda, de la iniciativa Tejiendo Redes de la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica, por su trabajo de articulación y acompañamiento, que hizo posible iniciar este proceso junto a la comunidad de Finca 5.

Su compromiso, cercanía y disposición para tejer vínculos han sido fundamentales para que este primer paso se convirtiera en un proceso colectivo que hoy empieza a caminar desde el territorio.

Galería

Referencia:

Guglielmucci, Ana, y López, Loreto. (2019). Restituir lo político: Los lugares de la memoria en Argentina, Chile y Colombia. Kamchatka. Revista de análisis cultural, (13), 31–57. https://doi.org/10.7203/KAM.13.12409

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Vivir bajo amenaza permanente: lo que revelan las voces de Calle Álvarez

En la comunidad de Calle Álvarez, en San Rafael de Guatuso, las personas no hablan únicamente de inundaciones. Hablan de miedo, de limitaciones cotidianas y de una amenaza constante que ha terminado por marcar la forma en que viven, se movilizan y proyectan su futuro.

Los testimonios recogidos recientemente permiten entender algo fundamental: lo que enfrenta la comunidad no es solo un problema natural. Es una situación de vulnerabilidad que se ha ido construyendo con el tiempo, a partir de decisiones institucionales, falta de inversión pública y ausencia de planificación territorial.

Como expresan testimonios de personas vecinas de Calle Álvarez, el problema no se vive únicamente cuando el río crece, sino todos los días:

“Uno vive con la preocupación de que en cualquier momento vuelve a pasar lo mismo.”
Pedro Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Una comunidad que quiere quedarse

Las personas que viven en Calle Álvarez no están pensando en irse. Al contrario, muchos vecinos y vecinas nacieron allí, crecieron allí o tienen más de 20 y 30 años de vivir en el barrio. Hablan de un lugar tranquilo, solidario, donde las personas se conocen y se ayudan.

Sin embargo, esa vida comunitaria convive con una preocupación constante: cada vez que el río crece, el barrio puede quedar aislado.

“El problema serio que tenemos ahorita es que tenemos, cuando el río llena, cuando el río se inunda, no tenemos salida para ningún lado.”
Pedro Martínez Alexander Romero (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Esta contradicción marca la vida cotidiana: una comunidad con arraigo, pero sin condiciones mínimas para vivir con tranquilidad.

Las limitaciones que se vuelven parte de la vida diaria

Los testimonios no se quedan en una descripción general del problema. Muestran cómo la situación termina afectando directamente las condiciones de vida:

-dificultad para salir del barrio cuando llueve fuerte,
-miedo a quedar incomunicados en una emergencia médica,
-personas adultas mayores que prácticamente no pueden movilizarse,
-viviendas expuestas a cada temporada de lluvias,
-incertidumbre permanente sobre el futuro del barrio.

“Si alguien se enferma cuando el río crece, ¿cómo sale? Eso es lo que más miedo da.”
(Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

“Pero por esto de las inundaciones, que es una situación que nos ha afectado…es una incertidumbre, un miedo que tenemos siempre cada vez que llueve.”
Rosa Duarte (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Esto no es solo un problema de infraestructura. Es una limitación real al derecho a vivir con seguridad, movilidad y tranquilidad.

La amenaza no es solo el río

Con frecuencia, las inundaciones se explican únicamente por la cercanía con el río. Sin embargo, los testimonios muestran que la amenaza se vuelve más grave cuando las instituciones no actúan.

Las personas señalan que cuando llegaron al barrio no sabían que el problema era tan serio. Con los años han visto cómo la situación no mejora, cómo se siguen tomando decisiones sin considerar a la comunidad y cómo la respuesta institucional se reduce a excusas o silencios.

“Todo está abandonado, no se ha hecho nada y lo que se hace es como más bien tratar de tapar la luna con un dedo.” Rosa Duarte (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

La amenaza, entonces, deja de ser solo natural y se convierte en una amenaza social: la sensación de que el problema existe, pero nadie lo asume como una prioridad.

Leer Calle Álvarez desde la gestión del riesgo

La situación que vive la comunidad también puede entenderse desde los enfoques actuales de gestión del riesgo, que plantean algo clave: los desastres no se explican solo por fenómenos naturales, sino por las condiciones de vulnerabilidad que se van acumulando en el tiempo.

Desde esta perspectiva, lo que ocurre en Calle Álvarez no es únicamente el efecto de las crecidas del río, sino el resultado de varios factores:

-falta de inversión en infraestructura básica,
-ausencia de planificación territorial coherente,
-decisiones que permiten construir en zonas vulnerables,
-y falta de estudios técnicos claros que orienten las decisiones públicas.

Esto significa que el riesgo no nace solo del territorio; también se produce en la forma en que se toman —o se evitan— ciertas decisiones institucionales.

La comunidad no es solo víctima

Otro elemento fundamental de los enfoques contemporáneos de gestión del riesgo es reconocer que las comunidades no son únicamente “víctimas”, sino actores con conocimiento y capacidad para comprender su territorio y proponer soluciones.

Los testimonios recogidos en Calle Álvarez muestran precisamente eso. Las personas no solo describen los problemas; también plantean preguntas clave: dónde están los estudios técnicos, por qué se aplican criterios distintos en barrios cercanos y por qué una comunidad ubicada a pocos metros del centro del cantón sigue enfrentando condiciones de vulnerabilidad.

Pero además, los testimonios muestran algo todavía más importante: la comunidad no enfrenta la situación sola. Las personas se apoyan entre sí, se avisan cuando el río empieza a crecer, ayudan a quienes tienen más dificultades para movilizarse y se organizan para enfrentar las situaciones más difíciles.

“Aquí cuando pasa algo, los vecinos son los primeros que ayudan.”
Alexander Romero (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

“Uno no está solo. Siempre hay alguien que avisa, alguien que ayuda, alguien que está pendiente.”
Yadir  Cruz (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Este apoyo mutuo no aparece en los discursos institucionales, pero es lo que permite que muchas personas puedan enfrentar la situación cada vez que el río crece.

“Si no fuera por los vecinos, esto sería todavía más difícil.”
Pedro Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Esto cambia completamente la forma de entender lo que ocurre en Calle Álvarez. Las personas no solo se reconocen como afectadas; también han construido formas de organización cotidiana para protegerse y cuidarse mutuamente.

“Necesitamos que nos arreglen las condiciones, y lo único que nosotros pedimos es que nos arreglen la calle, que nos hagan bien el zanjo, ojalá con cunetas, y que se acuerden de nosotros que existimos acá.”
Anayanci Jirón (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

Estas preguntas y estas formas de colaboración muestran algo fundamental: la comunidad no está esperando pasivamente una solución. Está defendiendo su territorio y sosteniendo, desde la práctica, la posibilidad de una vida digna.

Cuando la vulnerabilidad se siente en el cuerpo

En Calle Álvarez, la desigualdad no es un concepto abstracto. Se siente en la vida cotidiana.

-Se siente en la preocupación cuando empieza a llover.
-Se siente en la incertidumbre sobre el futuro del barrio.
-Se siente en la frustración de ver que pasan los años sin soluciones reales.

“Uno solo quiere vivir tranquilo.”
Jessica Martínez (Testimonio de persona vecina de Calle Álvarez)

La vulnerabilidad no es solo un riesgo físico. Es una forma de vivir marcada por la inseguridad y la sensación de que la comunidad no está siendo escuchada.

El derecho a la vida digna no puede depender de la lluvia

Lo que ocurre en Calle Álvarez no debería ser normal. No debería ser normal que una comunidad quede aislada cada vez que llueve. No debería ser normal que una emergencia médica dependa de si el río crece o no. No debería ser normal que las personas vivan con miedo cada temporada de lluvias.

El derecho a una vida digna no se limita al acceso a vivienda. También implica condiciones básicas de seguridad, movilidad, acceso a servicios y reconocimiento por parte de las instituciones públicas.

Cuando una comunidad vive bajo amenaza permanente, cuando las decisiones públicas aumentan la vulnerabilidad en lugar de reducirla, cuando el abandono institucional se vuelve parte del paisaje, lo que está en juego no es solo una calle ni un barrio: es el derecho de las personas a vivir con dignidad.

Por eso este caso importa. Porque no habla solo de Calle Álvarez. Habla de cómo se toman las decisiones sobre el territorio, de quién es escuchado y de quién queda esperando respuestas que nunca llegan.

Y también recuerda algo fundamental: la vida digna no debería ser una aspiración; debería ser un derecho garantizado para todas las comunidades.

Referencias:

Observatorio de Bienes Comunes UCR (2026), Vivir entre inundaciones y excusas: testimonios desde Calle Álvarez, video publicado en YouTube.

Paradigmas ante situaciones de emergencia. Material de divulgación elaborado a partir de la sistematización de experiencias de atención a la emergencia y reconstrucción después del huracán Mitch en Centroamérica (Lent, García, Gómez-Hermosillo y Jara, Red de Educación Popular Alforja, 1999; actualización de Oscar Jara, 2010).

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Vivir entre inundaciones y excusas: testimonios desde Calle Álvarez

Compartimos este video como parte del seguimiento que realiza el Observatorio de Bienes Comunes al caso de Calle Álvarez, en San Rafael de Guatuso. A través de testimonios de vecinos y vecinas, el material muestra cómo el aislamiento que vive la comunidad cada vez que el río crece no es solo un problema natural, sino el resultado de decisiones públicas y de años de falta de inversión en infraestructura básica.

Las voces que aparecen en el video plantean preguntas que siguen sin respuesta: por qué se aplican criterios distintos en barrios cercanos, dónde están los estudios técnicos que deberían orientar las decisiones y por qué una comunidad ubicada a pocos metros del centro del cantón continúa enfrentando condiciones de vulnerabilidad.

Este material forma parte del trabajo de documentación y acompañamiento territorial del Observatorio, y se comparte también en memoria de Don Joaquín Cruz Jirón, vecino de Calle Álvarez.

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Desde el territorio: lo que dejó la jornada en el Río Tacares con Francis Suárez

En esta entrevista, Francis Suárez comparte un balance cercano y desde el territorio sobre la jornada de limpieza en el Río Tacares, poniendo en el centro el valor de la acción colectiva y el compromiso comunitario en la defensa de los ríos.

A lo largo de la conversación se destacan algunas ideas clave:

  • -La articulación entre actores diversos: organizaciones comunitarias, instituciones públicas, universidad y sector privado sumando esfuerzos en una misma causa.

  • -Avances en la conciencia ambiental: en zonas previamente intervenidas se evidencia una disminución de residuos, reflejo del impacto de estos procesos.

  • -Persistencia de problemáticas: la aparición de nuevos focos de contaminación y botaderos informales, que muestran la necesidad de acciones sostenidas.

  • -Educación y sensibilización: la incorporación de charlas puerta a puerta como estrategia para promover el manejo adecuado de residuos en la comunidad.

  • -Proyección a futuro: nuevas jornadas de limpieza, así como iniciativas de reforestación y protección de fuentes de agua en la región.

La entrevista deja ver que estas jornadas son mucho más que actividades puntuales: son parte de un proceso que busca fortalecer la organización comunitaria, generar conciencia y construir nuevas formas de relacionarnos con los ríos como bienes comunes.

Próximas jornadas de acción por los ríos

Como parte de este esfuerzo colectivo, las organizaciones y comunidades participantes han planteado dar continuidad a estas iniciativas a través de nuevas jornadas de acción en distintos puntos de la región de Occidente. Estas actividades buscan seguir fortaleciendo la conciencia ambiental, promover la participación comunitaria y avanzar en el cuidado de las cuencas.

Las próximas fechas programadas son:

  • Sábado 28 de marzo – Jornada en el Río Trojas, en Sarchí.

  • Sábado 11 de abril – Jornada en Los Chorros, en Grecia.

  • Sábado 25 de abril – Jornada en el Río Agualote.

Desde las organizaciones impulsoras se hace un llamado a las comunidades, instituciones y personas interesadas a sumarse a estas actividades y continuar construyendo espacios de acción colectiva para la defensa y recuperación de los ríos. Estas jornadas recuerdan que el cuidado del agua es una tarea compartida y fundamental para la vida en los territorios.

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Acción por los ríos: limpieza del Río Tacares impulsa articulación comunitaria en Grecia

El 14 de marzo de 2026, en el marco del Día Internacional de Acción por los Ríos, se realizó una jornada de limpieza en el Río Tacares, afluente de la cuenca del Río Grande de Tárcoles, uno de los sistemas hídricos más afectados por la contaminación en la región centroamericana. La actividad también abarcó sectores cercanos como Los Chorros y Calle Quesada, donde se identifican problemáticas similares asociadas a la acumulación de residuos. La jornada se desarrolló en el sector conocido como Potreros del Puax, en el cantón de Grecia, y reunió a organizaciones comunitarias, instituciones públicas, universidades, empresas y personas voluntarias comprometidas con el cuidado del agua y los territorios.

La jornada fue impulsada por el OCA Río Agualote GIRH–UCR, en coordinación con la Fundación para el Desarrollo Ecológico y del Medio Ambiente y Primates de Grecia, como parte de la propuesta de promover la Primera Jornada Anual de Acción por los Ríos en los Potreros del Puax. Este nombre recupera la memoria local, y busca fortalecer la articulación de esfuerzos en la región de Occidente para la protección de los ríos y las cuencas.

Durante la actividad se realizaron labores de recolección de residuos sólidos en las riberas y alrededores del río, así como espacios de sensibilización sobre la importancia de la gestión adecuada de los residuos y el impacto que tienen nuestras prácticas cotidianas sobre los ecosistemas acuáticos. Estas acciones permiten no solo retirar desechos del entorno, sino también promover una reflexión colectiva sobre la relación que las comunidades mantienen con sus ríos.

La jornada contó con el acompañamiento del Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica y del Observatorio de Bienes Comunes UCR, así como con la participación de la docente Zuiri Méndez y estudiantes del Taller Integrado de Gestión y Práctica Sociológica I. También se sumaron iniciativas académicas y estudiantiles como el TCU-UTN Cambio Climático, que desarrolló charlas de sensibilización sobre gestión de residuos, y el TCU-UCR Recuperación de la microcuenca del Estero, que brindó apoyo en la logística de la actividad.

Asimismo, se contó con el apoyo del sector privado, entre ellos Adrian’s Coffee Tour, que colaboró con sacos reutilizables para la recolección de residuos, y Panduit, que aportó pinchos recolectores de basura y facilitó la participación de personas trabajadoras en la jornada.

El éxito de la actividad también fue posible gracias a la participación activa de organizaciones comunitarias e instituciones locales, entre ellas la Cruz Roja Costarricense en Grecia, la Asociación de Guías y Scouts de Costa Rica – Tropa 190, la ASADA Tacares, el Acueducto Bodegas y Pilas, la Fuerza Pública de Grecia y el Club LEO de Grecia, además de estudiantes de la Universidad de Costa Rica – Recinto de Grecia y numerosas personas voluntarias que se sumaron al esfuerzo colectivo.

Estas acciones evidencian la importancia de la articulación entre comunidades, instituciones y organizaciones sociales para impulsar procesos de cuidado y recuperación de los ríos. Más allá de la limpieza puntual, la jornada se plantea como un paso dentro de un proceso más amplio de sensibilización y acción territorial en defensa del agua como bien común.

Los basureros informales: una problemática que afecta a las comunidades y a los ríos

Durante el recorrido y las labores de limpieza se identificó también una problemática que preocupa a las comunidades de la zona: la presencia de basureros informales o clandestinos en distintos puntos cercanos al río y a caminos vecinales. Estos espacios, donde se depositan residuos de forma ilegal, se han convertido en focos de contaminación que impactan tanto a los ecosistemas como a la calidad de vida de las personas.

La acumulación de residuos en estos sitios puede generar múltiples consecuencias. Entre ellas, la contaminación del suelo y del agua, la proliferación de insectos y roedores, la generación de malos olores y la degradación del paisaje. Además, muchos de estos residuos terminan siendo arrastrados por la lluvia hacia quebradas y ríos, lo que agrava la contaminación de las cuencas y afecta a la flora y fauna que depende de estos ecosistemas.

En el caso de los ríos, los desechos sólidos pueden alterar el flujo del agua, afectar la calidad del hábitat de diversas especies y generar riesgos para la salud de las comunidades que dependen de estas fuentes de agua. Por esta razón, uno de los llamados que surgió de la jornada fue fortalecer la conciencia colectiva sobre la gestión adecuada de los residuos, así como promover la corresponsabilidad entre ciudadanía, instituciones y gobiernos locales para prevenir la aparición de estos depósitos ilegales de basura.

Las personas participantes destacaron que el cuidado de los ríos no se limita a realizar jornadas de limpieza, sino que requiere cambios sostenidos en las prácticas cotidianas, educación ambiental, vigilancia comunitaria y políticas públicas que promuevan una gestión responsable de los residuos.

La participación comunitaria y la colaboración como motor de encuentro

Uno de los aspectos más valiosos de la jornada fue la diversidad de personas, organizaciones sociales, culturales, comunitarias e institucionales que se sumaron a la actividad. Más allá de la recolección de residuos, estos espacios se convierten en oportunidades para encontrarse, dialogar y reconocer que el cuidado de los ríos y de los territorios es una tarea que solo puede sostenerse desde la colaboración.

Cuando distintos actores del territorio —comunidades, asociaciones, instituciones públicas, colectivos ambientales, estudiantes y empresas— participan en acciones concretas en los espacios públicos, se fortalece el sentido de corresponsabilidad y se construyen vínculos que permiten enfrentar de manera colectiva los problemas ambientales. Estas experiencias también contribuyen a revalorizar los ríos como espacios de vida, memoria y encuentro comunitario, y no únicamente como lugares de paso o como sitios donde terminan los residuos.

En este sentido, las jornadas de acción por los ríos muestran que la colaboración y la participación activa de la ciudadanía pueden convertirse en motores de transformación territorial, generando conciencia, fortaleciendo redes locales y promoviendo nuevas iniciativas para el cuidado de las cuencas. Recuperar y proteger los ríos implica también recuperar la relación de las comunidades con estos espacios, reconociéndolos como bienes comunes fundamentales para la vida.

Próximas jornadas de acción por los ríos

Como parte de este esfuerzo colectivo, las organizaciones y comunidades participantes han planteado dar continuidad a estas iniciativas a través de nuevas jornadas de acción en distintos puntos de la región de Occidente. Estas actividades buscan seguir fortaleciendo la conciencia ambiental, promover la participación comunitaria y avanzar en el cuidado de las cuencas.

Las próximas fechas programadas son:

  • Sábado 28 de marzo – Jornada en el Río Trojas, en Sarchí.

  • Sábado 11 de abril – Jornada en Los Chorros, en Grecia.

  • Sábado 25 de abril – Jornada en el Río Agualote.

Desde las organizaciones impulsoras se hace un llamado a las comunidades, instituciones y personas interesadas a sumarse a estas actividades y continuar construyendo espacios de acción colectiva para la defensa y recuperación de los ríos. Estas jornadas recuerdan que el cuidado del agua es una tarea compartida y fundamental para la vida en los territorios.

Galería

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Vejez, dignidad y resistencia: un cuaderno de estudio sobre la lucha de Norma Plá

Este cuaderno de estudio fue elaborado por Jimena Tercero Herrera y Daniela Díaz López, estudiantes asistentes del Observatorio de Bienes Comunes, como parte de su trabajo académico durante el año 2025 en el marco de los proyectos del Observatorio y la Caja de Herramientas. Su aporte fue fundamental para el desarrollo de este material educativo orientado a la reflexión crítica sobre derechos sociales, vejez y acción colectiva.

Desde el Observatorio de Bienes Comunes de la Universidad de Costa Rica compartimos el cuaderno de estudio Vejez, dignidad y resistencia popular: Norma Plá, una voz de valentía y dignidad, un material educativo que busca reflexionar críticamente sobre la defensa de los derechos sociales, la participación ciudadana y la dignidad de las personas mayores.

Este cuaderno propone un recorrido histórico y pedagógico por la vida y la lucha de Norma Beatriz Guimil de Plá (1932–1996), una mujer trabajadora que se convirtió en uno de los símbolos más visibles de la resistencia social en Argentina durante la década de 1990. En un contexto marcado por profundas reformas neoliberales —privatizaciones, ajuste fiscal y cambios en los sistemas de pensiones— Plá emergió como una voz colectiva que denunció el deterioro de las condiciones de vida de las personas jubiladas y pensionadas.

Norma Plá: una vida marcada por la dignidad y la protesta

Norma Plá nació en el conurbano bonaerense en el seno de una familia trabajadora. Desde muy joven se incorporó al mercado laboral en empleos domésticos y tareas de cuidado, trabajos históricamente precarizados y escasamente reconocidos por los sistemas de seguridad social. Como muchas mujeres de su generación, su trayectoria laboral estuvo atravesada por la informalidad, lo que la dejó sin acceso a una jubilación digna.

Durante los años noventa, cuando las políticas neoliberales redujeron el valor real de las pensiones y transformaron el sistema previsional argentino, Plá se convirtió en una referente del movimiento de jubilados y pensionados. Su presencia constante en las calles, sus intervenciones públicas y su firmeza frente al poder político la transformaron en un símbolo de dignidad y resistencia.

Cada miércoles, frente al Congreso argentino, cientos de jubilados se reunían para reclamar pensiones dignas. Aquellas protestas —conocidas como los miércoles de los jubilados— se convirtieron en un espacio de aprendizaje colectivo, donde la experiencia de vida se transformaba en denuncia pública y en construcción de conciencia social.

La protesta como pedagogía

Uno de los aportes centrales del cuaderno es mostrar que las luchas sociales no solo denuncian injusticias: también producen conocimiento. La experiencia de Norma Plá revela cómo la protesta puede convertirse en un espacio pedagógico donde las personas aprenden a leer críticamente la realidad, a organizarse colectivamente y a disputar el sentido de los derechos.

La palabra de Plá, directa y sin mediaciones técnicas, provenía de la experiencia cotidiana de la precariedad. Al llevar esa experiencia al espacio público, logró transformar un problema individual —la pobreza en la vejez— en un debate político sobre el modelo de sociedad.

Su figura también desafió estereotipos profundamente arraigados: una mujer mayor, pobre y proveniente de los márgenes sociales ocupando el espacio público, confrontando al poder y denunciando injusticias. Su presencia mostró que la vejez no es un tiempo de silencio, sino también un territorio de lucha y participación política.

Pensar las pensiones hoy

El cuaderno invita a reflexionar sobre las desigualdades estructurales que atraviesan los sistemas de pensiones en América Latina. Tanto en Argentina como en Costa Rica, las jubilaciones reproducen muchas de las desigualdades presentes en el mercado laboral: quienes han tenido empleos formales y estables acceden a mejores pensiones, mientras que quienes trabajaron en la informalidad —especialmente mujeres dedicadas a tareas de cuidado— enfrentan mayor precariedad en la vejez.

Desde esta perspectiva, la figura de Norma Plá permite pensar la seguridad social como una conquista histórica que requiere organización, debate público y participación ciudadana para ser defendida.

Un cuaderno para estudiar, dialogar y organizarse

Este cuaderno de estudio fue elaborado como una herramienta educativa para promover el análisis crítico sobre la relación entre vejez, trabajo, género y derechos sociales. Inspirado en la tradición de la educación popular latinoamericana, busca contribuir a procesos de formación colectiva que permitan comprender las raíces de las desigualdades y fortalecer la defensa de los bienes comunes.

La historia de Norma Plá nos recuerda que los derechos no son concesiones permanentes: son conquistas sociales que se defienden en la organización colectiva, la participación y la protesta.

Su legado sigue vigente hoy, cuando los debates sobre los derechos sociales, las pensiones, los cuidados y la dignidad en la vejez continúan atravesando nuestras sociedades.

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De cambios aislados a tendencias territoriales: señales de alerta desde el monitoreo ciudadano en el Caribe Sur

El siguiente balance recoge observaciones realizadas durante los primeros dos meses del año 2026 en el marco del trabajo de monitoreo territorial que desarrolla el defensor ambiental Philippe Vangoidsenhoven en el Caribe Sur de Costa Rica. Más que presentar un recuento detallado de casos específicos, esta revisión busca identificar algunas tendencias y señales de alerta que emergen al observar en conjunto los registros recientes de transformaciones ambientales en la región.

En el Caribe Sur de Costa Rica, muchas de las transformaciones del territorio ocurren de manera gradual y fragmentada. Un árbol menos aquí, un relleno allá, una construcción que aparece donde antes había bosque o humedal. Observados de forma aislada, estos hechos pueden parecer episodios menores. Sin embargo, cuando se registran y comparan a lo largo del tiempo, comienzan a revelar patrones más amplios de transformación ambiental.

El monitoreo territorial que ha realizado durante más de dos décadas el defensor ambiental Philippe Vangoidsenhoven permite justamente ese tipo de lectura. Su trabajo, basado en recorridos, fotografías comparativas, observación directa y seguimiento de denuncias, constituye un archivo ciudadano que ayuda a comprender cómo están cambiando los ecosistemas del Caribe Sur.

Este monitoreo ha sido posible gracias a su labor sostenida en el territorio, pero también al aporte de muchas personas vecinas que, al observar cambios o intervenciones en el paisaje, se comunican con él para alertar sobre lo que está ocurriendo. A partir de estas alertas, Philippe visita los sitios, registra las transformaciones mediante fotografías y notas de campo, y documenta la evolución de los procesos en el tiempo. De esta forma, el monitoreo se construye también como un ejercicio colectivo de vigilancia socioambiental desde el territorio.

Más que centrarse en un caso específico, la revisión conjunta de los registros de monitoreo permite identificar tendencias y señales de alerta que invitan a reflexionar sobre el futuro ambiental de la región.

Tendencias que emergen del monitoreo territorial

1. Transformaciones graduales del paisaje

Una de las características más visibles en los registros es que los cambios ambientales rara vez ocurren de forma abrupta. Con frecuencia se trata de procesos acumulativos: primero se elimina parte de la cobertura vegetal, luego se realizan chapeas o intervenciones parciales, posteriormente se rellena el terreno y finalmente aparecen construcciones.

Este tipo de secuencia permite que la transformación del territorio ocurra en etapas, diluyendo la percepción del impacto y dificultando su seguimiento institucional.

2. Presión creciente sobre ecosistemas sensibles

Los registros de monitoreo señalan intervenciones recurrentes en ecosistemas particularmente frágiles desde el punto de vista ambiental, como humedales, bosques costeros, márgenes de quebradas o áreas cercanas a la franja costera.

Estos ecosistemas cumplen funciones ecológicas clave: regulan el agua, albergan biodiversidad y protegen la dinámica natural del litoral. Cuando se alteran o fragmentan, los impactos pueden extenderse más allá del sitio intervenido.

3. Cambios de uso del suelo asociados a dinámicas inmobiliarias

Otra tendencia que aparece de manera reiterada es la transformación progresiva de terrenos que originalmente presentaban características de bosque o humedal hacia usos vinculados con infraestructura, vivienda o actividades comerciales.

Este proceso suele estar asociado a la creciente valorización del suelo en zonas turísticas del Caribe Sur, donde la expansión inmobiliaria ejerce una presión cada vez mayor sobre el territorio.

4. Fragmentación de los ecosistemas

Incluso cuando algunos elementos naturales permanecen —como el cauce de una quebrada o pequeños parches de vegetación—, el entorno puede transformarse completamente. Esta fragmentación reduce la conectividad ecológica, debilita los corredores biológicos y limita la capacidad de los ecosistemas para mantenerse funcionales.

5. Tensiones entre normativa ambiental y realidad territorial

Costa Rica cuenta con un marco jurídico robusto en materia ambiental. No obstante, los procesos documentados en el monitoreo plantean preguntas sobre la capacidad de fiscalización, seguimiento y control en el territorio.

Cuando intervenciones en ecosistemas sensibles se repiten en el tiempo, surge la necesidad de examinar cómo se están aplicando las normas existentes y cuáles son las capacidades institucionales para prevenir o revertir estos procesos.

El valor del monitoreo ciudadano

Frente a estos escenarios, el monitoreo ambiental realizado por personas que habitan y recorren cotidianamente el territorio adquiere una importancia particular.

Este tipo de observación sostenida permite:

  • Registrar cambios ambientales que ocurren lentamente.

  • Construir memoria territorial sobre procesos de transformación del paisaje.

  • Generar información pública que puede complementar los registros institucionales.

  • Alertar tempranamente sobre posibles impactos en ecosistemas sensibles.

  • Articular redes informales de vigilancia comunitaria, donde las personas vecinas alertan sobre situaciones que luego pueden ser documentadas en terreno.

Más allá de cada caso específico, el monitoreo ciudadano contribuye a visibilizar dinámicas territoriales que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas, y muestra cómo la defensa de los bienes comunes también se construye desde la atención cotidiana que las comunidades ponen sobre su territorio.

Una invitación a explorar el monitoreo del Caribe Sur

El trabajo de registro territorial realizado por Philippe Vangoidsenhoven se encuentra ahora disponible públicamente a través del sitio “Monitoreo Caribe Sur”, una plataforma que reúne reportes, fotografías y documentación generada a lo largo de años de observación del territorio.

El sitio busca fortalecer la memoria ambiental del Caribe Sur y poner a disposición información que puede ser útil para comprender las transformaciones que afectan a la región.

Invitamos a quienes deseen conocer más sobre este trabajo de monitoreo territorial a visitar la página:

Monitoreo Caribe Sur
https://sites.google.com/view/monitoreocaribesur/inicio

Explorar estos registros permite observar el territorio en el tiempo y comprender mejor los procesos que están configurando el presente y el futuro ambiental del Caribe Sur.

Publicaciones de referencia

Para profundizar en los registros y análisis que sustentan este balance, se pueden consultar las siguientes publicaciones elaboradas por Philippe Vangoidsenhoven, disponibles en el sitio Monitoreo Caribe Sur:

Estos reportes presentan documentación más detallada del monitoreo territorial realizado en la región y permiten observar, a partir de registros fotográficos y seguimiento en el tiempo, las transformaciones que han ocurrido en distintos ecosistemas del Caribe Sur.

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Cuando la minería legal convive con el crimen: una historia incómoda para el debate sobre minería ilegal

En el contexto del debate público sobre minería en Costa Rica, algunas voces políticas han planteado que permitir la explotación legal del oro podría contribuir a frenar la minería ilegal y recuperar recursos económicos para el país. Por ejemplo, en febrero de 2026 la presidenta electa Laura Fernández señaló que su gobierno impulsará la aprobación de un proyecto para explotar el oro existente en Crucitas, argumentando que actualmente el metal está siendo extraído por redes ilegales que generan daños ambientales y beneficios para el crimen organizado. Según sus declaraciones, la explotación regulada permitiría que esos recursos se traduzcan en ingresos para el Estado y financien áreas como educación, salud e infraestructura (Arrieta, 2026).

Las declaraciones de la presidenta electa de Costa Rica se inscriben en una discusión más amplia que ha ganado presencia en el debate público costarricense en los últimos años: la idea de que permitir la explotación legal del oro podría ser una forma de enfrentar la minería ilegal que actualmente ocurre en zonas como Crucitas. Bajo este enfoque, la apertura de proyectos regulados permitiría recuperar recursos económicos para el país y, al mismo tiempo, reducir el espacio de acción de las redes criminales vinculadas a la extracción ilegal.

Sin embargo, este planteamiento abre una pregunta clave: ¿existe realmente una relación directa entre permitir minería legal y reducir la minería ilegal?

En el debate sobre la minería suele repetirse un argumento aparentemente simple: si se permite la minería legal, se reduce la minería ilegal. La lógica parece intuitiva: al abrir un mercado regulado, el espacio para las economías criminales disminuiría y las actividades extractivas podrían ser supervisadas por el Estado.

Sin embargo, la experiencia internacional y los estudios sobre economías criminales muestran que la relación entre minería legal e ilegal es mucho más compleja. En muchos casos, ambas actividades no se excluyen mutuamente, sino que pueden coexistir dentro de los mismos territorios, mercados y cadenas de suministro.

Algunos episodios dentro de la propia industria minera ilustran esta complejidad. Uno de los más citados ocurrió en 2015, cuando el empresario canadiense Rob McEwen, presidente de McEwen Mining Inc., realizó una declaración pública que generó una polémica internacional sobre la relación entre minería y crimen organizado.

La declaración que incomodó a la industria

En abril de 2015, tras el robo de aproximadamente 8,5 millones de dólares en concentrado de oro en la mina El Gallo 1, ubicada en el estado mexicano de Sinaloa, McEwen fue entrevistado por la cadena canadiense Business News Network para explicar el contexto de seguridad en el que operaba la empresa.

Durante esa entrevista, el directivo describió la realidad de trabajar en territorios donde el crimen organizado tiene presencia consolidada. En sus declaraciones señaló que los cárteles operaban en la zona y que, en términos generales, la empresa mantenía una relación funcional con ellos, en el sentido de coexistir dentro del mismo territorio.

Según sus palabras, cuando la empresa deseaba explorar nuevas áreas, en ocasiones consultaba informalmente si la zona estaba disponible para trabajar. La frase que más repercusión tuvo en medios fue la siguiente:

“Los cárteles están ahí. Generalmente tenemos una buena relación con ellos. Si queremos explorar en algún lugar les preguntamos… y te dicen que regreses en un par de semanas cuando hayan terminado lo que están haciendo.” (McEwen, citado en CNN Expansión, 2015; El Financiero, 2015).

La declaración generó una fuerte reacción mediática y política en México. Diversos analistas interpretaron sus palabras como una admisión de que las empresas extractivas podían verse obligadas a convivir o negociar indirectamente con actores criminales cuando operan en regiones donde el Estado tiene presencia limitada.

Más allá del debate puntual sobre la entrevista, el episodio reveló un problema estructural: muchas actividades económicas legales operan en territorios donde también existen economías criminales. En estas zonas, las fronteras entre lo formal y lo informal pueden volverse difusas debido a factores como la seguridad, el control territorial y las redes económicas locales.

La retractación

Pocos días después de la entrevista, McEwen publicó un comunicado aclarando sus declaraciones. En este documento sostuvo que sus palabras habían sido malinterpretadas por los medios y negó que la empresa tuviera relaciones con organizaciones criminales.

Según explicó, cuando habló de mantener una “buena relación”, se refería en realidad a las comunidades locales y propietarios de tierras, con quienes la empresa suele coordinar para realizar trabajos de exploración (Río Doce, 2015).

En el comunicado, el empresario afirmó explícitamente:

“Ni yo ni ningún miembro del equipo directivo de la empresa ha tenido contacto regular ni relación alguna con miembros de los cárteles.” (McEwen citado en Animal Político, 2015).

La aclaración buscaba cerrar la polémica pública. No obstante, el episodio dejó una discusión abierta sobre las condiciones reales en las que operan muchas industrias extractivas, especialmente en regiones donde la presencia del crimen organizado se ha consolidado a lo largo de décadas.

Incluso cuando las empresas niegan vínculos directos, el simple hecho de operar en territorios donde existen economías criminales implica interacciones indirectas, presiones o dinámicas de coexistencia territorial que rara vez aparecen en el discurso corporativo oficial.

Un problema estructural, no una excepción

El caso de McEwen ilustra un fenómeno más amplio documentado en diversos estudios sobre minería y economías ilegales. En múltiples regiones del mundo se observa la presencia simultánea de:

  • -empresas mineras formales

  • -minería artesanal o informal

  • -minería ilegal organizada

  • -redes criminales vinculadas al control territorial o financiero

Esto ocurre porque la minería —especialmente la del oro— genera rentas extraordinarias cuando los precios internacionales son elevados. Esa rentabilidad atrae tanto a inversionistas legales como a actores ilegales que buscan capturar parte del valor económico del mineral (Giusti, 2019).

En América Latina, investigaciones sobre economías criminales han mostrado que la minería ilegal se ha convertido en una de las actividades ilícitas más lucrativas después del narcotráfico. En algunos países incluso ha llegado a superarlo en términos de rentabilidad debido a la relativa facilidad para integrar el mineral al mercado legal una vez extraído (Naciones Unidas, 2020).

En este contexto, la presencia de minería industrial no elimina automáticamente las economías ilegales. Por el contrario, ambas pueden coexistir dentro de las mismas regiones extractivas, generando dinámicas complejas como:

  • -robo de mineral o concentrados en instalaciones industriales

  • -infiltración de intermediarios en las cadenas de comercialización

  • -mezcla de minerales legales e ilegales para su exportación

  • -extorsión o cobro de “protección” por parte de grupos criminales

  • -utilización de infraestructura logística existente para movilizar mineral ilegal

Diversos análisis sobre economías criminales señalan que estas actividades suelen formar “economías perversas”, en las que actores legales e ilegales participan de redes económicas que se superponen en el territorio (Nueva Sociedad, 2022).

Lo que esto significa para el debate público

Este tipo de experiencias resulta especialmente relevante cuando en el debate público aparece el argumento de que permitir la minería legal ayudaría a combatir la minería ilegal.

Aunque la idea puede parecer lógica a primera vista, la evidencia comparada sugiere que la relación no es tan directa. La minería ilegal no surge únicamente porque la minería esté prohibida, sino por una combinación de factores estructurales, entre ellos:

  • -debilidad institucional y limitada presencia del Estado en territorios periféricos

  • -altos precios internacionales del oro que incentivan la extracción informal

  • -redes criminales que financian operaciones ilegales

  • -pobreza y falta de alternativas económicas en comunidades rurales

En estas condiciones, la minería ilegal funciona como una economía paralela altamente rentable, que puede adaptarse incluso en contextos donde existe minería formal y regulada (Global Initiative Against Transnational Organized Crime, 2021).

Por esta razón, varios estudios concluyen que legalizar la minería no garantiza reducir la minería ilegal, especialmente si no se fortalecen simultáneamente las capacidades estatales de fiscalización, trazabilidad y control territorial.

El caso de Costa Rica: entre la prohibición y el debate actual

En Costa Rica, la minería metálica a cielo abierto fue prohibida en 2010 tras un intenso debate ambiental y social marcado por preocupaciones sobre la contaminación del agua, la deforestación y la transformación del paisaje. La discusión estuvo estrechamente vinculada al conflicto socioambiental generado por el proyecto minero en Crucitas de Cutris, uno de los episodios más emblemáticos del debate ambiental en el país.

En años recientes, algunos sectores políticos y empresariales han planteado revisar esa prohibición con el argumento de que permitir minería industrial regulada podría ayudar a combatir la minería ilegal en zonas donde ya se registran actividades extractivas clandestinas.

Sin embargo, la evidencia comparada en América Latina sugiere que ambos fenómenos responden a lógicas económicas y organizativas diferentes.

La minería industrial suele operar mediante grandes inversiones, tecnología especializada, permisos ambientales y cadenas formales de exportación. En contraste, la minería ilegal tiende a organizarse a través de redes informales flexibles, con menor inversión inicial, movilidad territorial y una alta capacidad de adaptación a las fluctuaciones del precio internacional del oro.

Investigaciones sobre economías criminales vinculadas a la minería muestran que la actividad ilegal no depende necesariamente de la ausencia de minería formal, sino de factores institucionales y territoriales, como la debilidad de los controles estatales, la existencia de mercados internacionales para el oro y la posibilidad de introducir minerales ilegales en circuitos comerciales aparentemente legales (OEA, 2021; Insight Crime, 2020).

Por esta razón, distintos estudios sostienen que combatir la minería ilegal requiere principalmente políticas de gobernanza territorial, entre ellas:

  • -fortalecimiento de la presencia estatal en zonas mineras

  • -sistemas de trazabilidad y certificación del origen del mineral

  • -control financiero sobre las redes de comercialización

  • -supervisión de exportaciones y empresas intermediarias

  • -alternativas económicas para comunidades dependientes de actividades extractivas informales

Sin estos elementos institucionales, modificar la legislación minera por sí sola difícilmente resuelve el problema.

Redes de tráfico de oro y empresas de papel en Costa Rica

Un caso reciente en Costa Rica ilustra con claridad cómo la minería ilegal puede integrarse en estructuras criminales complejas con mecanismos financieros sofisticados, más allá de la actividad extractiva en sí misma.

De acuerdo con un reportaje publicado por InSight Crime el 2 de septiembre de 2020, el periodista Zachary Goodwin documentó la desarticulación de una red dedicada a extraer oro ilegalmente y exportarlo mediante empresas fachada.

A finales de agosto de 2020, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público de Costa Rica realizaron 32 allanamientos en todo el país y detuvieron a 27 personas vinculadas con la red criminal. Durante los operativos se decomisaron lingotes de oro, drogas, dinero en efectivo y documentación de exportaciones presuntamente falsificada.

La investigación había iniciado en abril de 2019 cuando funcionarios del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría detectaron un volumen inusualmente alto de exportaciones de oro en la documentación comercial.

Este hallazgo permitió descubrir una estructura criminal organizada en múltiples niveles, que incluía equipos responsables de:

  • -extracción del oro

  • -fundición y procesamiento

  • -transporte interno

  • -exportación internacional

  • -lavado de dinero

Según el entonces director del OIJ, Walter Espinoza, los documentos decomisados indican que la organización habría generado al menos 60 millones de dólares en ventas internacionales de oro (Goodwin, 2020).

Origen del oro ilegal

El oro provenía principalmente de dos zonas:

  • -Crucitas de Cutris, cerca de la frontera con Nicaragua

  • -Parque Nacional Corcovado

En el caso de Crucitas, la extracción ilegal se intensificó después de que el Estado costarricense cancelara en 2011 la concesión minera otorgada a la empresa Infinito Gold Ltd..

Tras la cancelación del proyecto, la infraestructura parcialmente construida fue aprovechada por mineros ilegales, incluidos grupos que cruzaban la frontera desde Nicaragua.

Un informe gubernamental citado en la investigación indicó que entre 2018 y 2019 la minería ilegal en Crucitas se expandió en aproximadamente 70 hectáreas, lo que representó un aumento del 156 % del área explotada. Además, la actividad habría contaminado al menos 35 cuerpos de agua en la región (Goodwin, 2020).

Lavado de oro mediante comercio internacional

El aspecto más relevante del caso no fue únicamente la extracción ilegal, sino el sistema de lavado de activos asociado al comercio internacional del oro.

La investigación determinó que la red utilizaba empresas de comercio exterior y empresas de papel para exportar lingotes de oro a ciudades estadounidenses como:

  • -Miami

  • -Los Ángeles

  • -Houston

Para hacerlo, los implicados falsificaban documentos de exportación que permitían introducir el oro en los mercados internacionales como si fuera de origen legal.

Las autoridades también identificaron la participación de al menos un funcionario del Ministerio de Hacienda, quien habría asesorado a la organización en mecanismos financieros para ocultar el origen ilícito del metal. Las investigaciones indicaron que podrían existir otros funcionarios involucrados.

Este tipo de mecanismos coincide con las tipologías de lavado de activos vinculadas a minería ilegal identificadas por la Organización de los Estados Americanos, donde se documenta el uso de exportadoras, intermediarios comerciales y manipulación de documentación para introducir oro ilegal en mercados internacionales (OEA, 2021).

Posibles vínculos con otras economías criminales

Durante los operativos también se decomisaron narcóticos y dinero en efectivo, lo que llevó a los fiscales a abrir una investigación paralela para determinar posibles vínculos con redes de narcotráfico.

Diversos estudios sobre economías criminales en América Latina muestran que la minería ilegal puede integrarse con otras actividades ilícitas, incluyendo contrabando, tráfico de drogas, lavado de activos y corrupción institucional.

De hecho, investigaciones regionales han señalado que la minería ilegal ha llegado a competir con el narcotráfico como una de las economías criminales más lucrativas en algunas regiones, impulsada por el aumento sostenido del precio internacional del oro (Insight Crime, 2019; OEA, 2021).

Implicaciones para el debate sobre minería en Costa Rica

El caso de Crucitas es especialmente relevante para el debate actual sobre la política minera en Costa Rica porque muestra que la minería ilegal no opera únicamente como actividad artesanal aislada, sino dentro de redes financieras, comerciales y logísticas más amplias.

El caso evidencia al menos tres dinámicas importantes:

1.La minería ilegal puede integrarse en estructuras empresariales y financieras complejas.

2.El lavado de oro depende frecuentemente de canales comerciales formales, como exportadoras o intermediarios.

3.La expansión de la minería ilegal no necesariamente depende de la ausencia de minería legal, sino de la existencia de mercados internacionales y mecanismos de lavado.

Por esta razón, distintos análisis sobre crimen organizado y minería en América Latina advierten que la simple legalización o apertura de proyectos mineros industriales no garantiza la reducción de la minería ilegal.

En muchos contextos, ambos mercados pueden coexistir e incluso entrelazarse a través de cadenas de comercialización, intermediarios y sistemas financieros que permiten mezclar minerales legales e ilegales.

Un debate que requiere más evidencia

El caso de la declaración y posterior retractación del empresario Rob McEwen no demuestra por sí mismo la existencia de una relación sistemática entre empresas mineras y organizaciones criminales. Sin embargo, sí revela un aspecto relevante de las economías extractivas contemporáneas: las economías legales e ilegales pueden coexistir dentro de los mismos territorios.

Esta coexistencia plantea desafíos complejos para la regulación pública, la gobernanza territorial y los mecanismos de supervisión estatal.

Por esa razón, cuando se afirma que legalizar la minería resolverá la minería ilegal, resulta necesario examinar con mayor detenimiento la evidencia comparada y las dinámicas reales de las economías criminales.

La experiencia internacional sugiere que el problema no es únicamente jurídico, sino también institucional y territorial. En muchos casos, lo legal y lo ilegal no se separan simplemente por una norma, sino por la capacidad efectiva del Estado para regular, supervisar y controlar los territorios donde se desarrollan estas actividades.

Como complemento al análisis presentado en este artículo, se incluye a continuación una matriz de tipologías y señales de alerta del lavado de activos vinculado a la minería ilegal. Esta tabla tiene un propósito pedagógico: sintetizar de manera clara algunos de los patrones, prácticas y señales que suelen aparecer cuando las economías criminales asociadas a la extracción ilegal de minerales intentan insertar sus ganancias en circuitos financieros o comerciales formales.

La matriz permite identificar de forma esquemática modalidades de operación, actores involucrados y posibles indicadores de riesgo, lo cual puede resultar útil para investigadores, periodistas, estudiantes o personas interesadas en comprender mejor cómo funcionan estas dinámicas en la región.

Este cuadro fue elaborado a partir de la información contenida en el informe de la Organización de los Estados Americanos: Tipologías y señales de alerta relacionadas con el lavado de activos provenientes de la minería ilegal en América Latina y el Caribe (Organización de los Estados Americanos, Secretaría de Seguridad Multidimensional, Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional, 2022), que analiza los mecanismos más comunes utilizados para ocultar o legitimar ganancias provenientes de la explotación minera ilícita en América Latina y el Caribe.

Matriz de tipologías y señales de alerta del lavado de activos vinculado a minería ilegal
Tipología identificadaDescripción del mecanismoSeñales de alerta principalesImplicación para la gobernanza minera
Uso de negocios de alta rotación de efectivoEmpresas aparentemente legales (comercio de alimentos, insumos o transporte) canalizan grandes cantidades de dinero hacia zonas de minería ilegal y ayudan a movilizar el oro extraído.Grandes movimientos de efectivo; empresas que operan en zonas remotas con actividad financiera desproporcionada; uso frecuente de transporte de valores.Permite introducir capital ilícito en la economía formal y financiar operaciones mineras ilegales.
Pago de mercancías de contrabando con oro ilegalEl oro extraído ilegalmente se utiliza como medio de pago para mercancías ingresadas ilegalmente al país.Comercio en zonas fronterizas con pagos en oro o efectivo; empresas vinculadas simultáneamente a comercio y minería.Integra minería ilegal con otras economías criminales como contrabando o narcotráfico.
Manipulación de exportaciones de chatarra de oroExportación o importación de oro reciclado o chatarra con información alterada sobre peso o calidad.Documentación inconsistente; diferencias entre valor declarado y valor de mercado; empresas intermediarias sin historial comercial.Facilita introducir oro ilegal en cadenas de comercio internacional.
Tráfico transfronterizo de oro ilícitoContrabando de oro a países vecinos para aprovechar diferencias fiscales o controles regulatorios más débiles.Exportaciones de oro desproporcionadas en países sin producción minera relevante; flujos comerciales inusuales en zonas fronterizas.Aprovecha fronteras porosas y diferencias tributarias entre países.
Uso de jurisdicciones o intermediarios de alto riesgoEmpresas o intermediarios ubicados en jurisdicciones con baja supervisión financiera facilitan el lavado de dinero.Transferencias internacionales frecuentes a paraísos fiscales o países con controles débiles.Permite ocultar beneficiarios finales y dificultar investigaciones financieras.
Corrupción de funcionarios públicosSobornos o pagos para facilitar licencias, permisos o protección frente a controles estatales.Funcionarios con patrimonio inexplicable; irregularidades en otorgamiento de permisos mineros.Debilita las instituciones y permite la continuidad de la minería ilegal.
Tráfico de relaves o residuos minerosComercialización ilegal de residuos mineros que contienen metales valiosos recuperables.Empresas que comercializan relaves sin documentación técnica o ambiental.Amplía la cadena de explotación ilegal más allá de la mina original.
Uso de casas de empeñoCasas de empeño compran oro sin verificar origen, permitiendo introducir oro ilegal en el mercado.Altas compras de oro sin trazabilidad o documentación.Puntos de entrada del oro ilegal al mercado formal.
Contrabando de oro para comercialización en otro paísEl oro es transportado clandestinamente para ser vendido en mercados más rentables.Diferencias significativas entre producción nacional y exportaciones.Permite lavar oro ilegal a través de mercados externos.
Simulación de producción por empresas minerasEmpresas registradas reportan producción ficticia para justificar la venta de oro ilegal.Empresas con producción elevada sin capacidad operativa o infraestructura.Permite mezclar oro ilegal con producción aparentemente legal.
Uso de permisos de formalización mineraMineros ilegales utilizan registros de minería artesanal o permisos de formalización para comercializar oro ilícito.Permisos utilizados por terceros o producción mayor a la autorizada.Debilita programas de formalización minera.
Sobrevaloración de exportacionesManipulación del valor declarado del oro para transferir dinero ilícito mediante comercio internacional.Empresas recién creadas con exportaciones millonarias; discrepancias en precios declarados.Forma de lavado basada en comercio internacional.
Uso de “correos humanos”Transporte físico de oro o dinero por personas que cruzan fronteras.Viajeros con objetos de oro ocultos en equipaje o ropa.Facilita mover oro sin registro oficial.
Producción ficticia en minas legales inactivasMinas que oficialmente están cerradas o sin producción reportan ventas de oro.Empresas sin actividad real pero con ventas o exportaciones importantes.Permite introducir oro ilegal en cadenas legales.
Préstamos ilícitos para financiar minería ilegalFinanciación de operaciones mediante préstamos informales o usureros vinculados a organizaciones criminales.Zonas mineras con gran circulación de efectivo y poco uso del sistema bancario.Conecta minería ilegal con redes de crédito criminal.
Sistemas alternativos de transferencia de dineroUso de intermediarios informales o redes paralelas para transferir pagos y remesas de trabajadores mineros.Pagadores informales y transferencias fuera del sistema financiero.Dificulta rastrear flujos financieros vinculados a la minería ilegal.

Elaboración propia a partir de Organización de los Estados Americanos (2022) Tipologías y señales de alerta relacionadas con el lavado de activos provenientes de la minería ilegal en América Latina y el Caribe.

Referencias:

Arrieta, Esteban. (2026, febrero 17). Laura Fernández se compromete con plan para explotar el oro que hay en Crucitas. La República. https://www.larepublica.net/noticia/laura-fernandez-se-compromete-con-plan-para-explotar-el-oro-que-hay-en-crucitas

CNN Expansión. (2015, abril 10). Minera canadiense “pide permiso” a cárteles para explorar. https://expansion.mx/negocios/2015/04/10/minera-canadiense-pide-permiso-a-carteles-para-explorar

EFE. (2015, 12 de abril). In Mexico, mining firms play drug cartel politics. News.co.cr.
https://news.co.cr/in-mexico-mining-firms-play-drug-cartel-politics/38164/

El Financiero. (2015, 10 de abril). McEwen Mining admite control de cárteles en exploración minera.
https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/mcewen-mining-admite-control-de-carteles-en-exploracion-minera/

Haldevang, Max de., y Nuño, Analy. (2024, 13 de diciembre). Blood and Ore: Mexican cartel violence silences mine opponents. Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP).
https://www.occrp.org/en/feature/blood-and-ore-mexican-cartel-violence-silences-mine-opponents

Hernández Navarro, Luis. (2017, 9 de mayo). Minería, narco y comunidades indígenas. La Jornada.
https://www.ceccam.org/node/2251

Lohmuller, Michael. (2015, 14 de abril). Empresa minera admite relación con el crimen organizado en México. InSight Crime.
https://insightcrime.org/es/noticias/noticias-del-dia/empresa-minera-admite-relacion-crimen-organizado-mexico/

Miranda, Boris. (2016). Las economías perversas del crimen organizado. Nueva Sociedad, (263), mayo-junio.
https://static.nuso.org/media/articles/downloads/8.TC_Miranda_263.pdf

Organización de los Estados Americanos, Secretaría de Seguridad Multidimensional, Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional. (2022). Tipologías y señales de alerta relacionadas con el lavado de activos provenientes de la minería ilegal en América Latina y el Caribe. Organización de los Estados Americanos. https://share.google/uKVCMH04mGo9ehLIX

Río Doce. (2015, 13 de abril). Se retracta McEwen: niega que minera tiene relación con cárteles.
https://riodoce.mx/2015/04/13/se-retracta-mcewen-niega-que-minera-tiene-relacion-con-carteles/

Scotland, Jennifer. (2025, 12 de mayo). Gold rush: Organised crime in transition mineral supply chains. Royal United Services Institute (RUSI).
https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/gold-rush-organised-crime-transition-mineral-supply-chains

The Global Initiative Against Transnational Organized Crime. (2016). Organized crime and illegally mined gold in Latin America.
https://globalinitiative.net

Crédito de Imagenes:  Semanario Universidad.

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Cuando todo parece inevitable: cómo leer las coyunturas sin caer en el determinismo

Este artículo forma parte de la provocación que abre el proceso de formación “Mirar el mundo con otros ojos: formación crítica para leer la coyuntura y los territorios” Información aquí.

Un diálogo que comienza aquí… y termina al final

(Escena improbable pero necesaria. Una mesa pequeña. Dos cafés negros. Afuera, el ruido del mundo que insiste en llamarse normal.)

—Todo esto ya lo hemos visto antes —dice Žižek, removiendo el café—. Crisis, guerras, discursos grandilocuentes. El sistema sabe convertir el desastre en rutina.

—Sí —responde Galeano, mirando el periódico—. Y sabe vestir el saqueo con palabras nobles. Democracia, seguridad, progreso. Nunca dice: “vamos por el oro”.

—El truco —insiste Žižek— es convencerte de que no hay alternativa.

—El truco —corrige Galeano— es convencerte de que no hay motivo.

(Silencio breve. Afuera, el mundo sigue su marcha normal.)

—Entonces la pregunta no es qué está pasando —dice Žižek—.

—Sino qué nos están diciendo que está pasando —completa Galeano.

El diálogo continúa al final de esta nota.

Vivimos tiempos en los que casi todo se nos presenta como inevitable. Las crisis económicas “no tienen alternativa”. Las reformas institucionales “son necesarias”. Las guerras “defienden la seguridad”. Las privatizaciones “modernizan”. El lenguaje dominante construye una sensación de fatalidad: las cosas son así y no pueden ser de otra manera.

En este contexto, aprender a leer la coyuntura se vuelve una tarea política urgente.

La trampa de la normalidad

El filósofo Slavoj Žižek propone una distinción clave: no todos los conflictos son iguales. Algunos forman parte del juego normal del sistema; otros constituyen auténticos puntos de inflexión.

Los primeros son tensiones previsibles, administrables, incluso funcionales al orden existente. Los segundos, en cambio, pueden marcar un deterioro profundo —aunque se presenten como mera continuidad— o abrir la posibilidad de algo realmente nuevo.

El problema es que la visión dominante está obsesionada con lo primero. Nos entrena para interpretar cada crisis como parte del “funcionamiento normal” de la democracia, del mercado o de la geopolítica. Así, lo estructural se disfraza de coyuntural y lo excepcional se vuelve rutina.

Cuando la concentración del poder avanza, se habla de eficiencia.
Cuando se reducen derechos, se habla de ajustes técnicos.
Cuando se militarizan territorios, se habla de seguridad.
Cuando se privatizan bienes comunes, se habla de modernización.

La narrativa convierte procesos de fondo en simples movimientos del tablero.

Pero ¿y si no estamos ante un movimiento más del juego, sino ante un cambio en las reglas mismas?

Las guerras no dicen la verdad

Aquí resulta iluminadora la advertencia del escritor uruguayo Eduardo Galeano: las guerras mienten. Ninguna se presenta como guerra de saqueo. Todas invocan nobles razones: la democracia, la libertad, la dignidad nacional, la voluntad de Dios. Ninguna confiesa: “yo mato para robar”.

Galeano mostró cómo, detrás de los discursos morales, operan intereses materiales muy concretos. El coltan en el Congo. El petróleo en Medio Oriente. El agua en territorios estratégicos. Los recursos no aparecen en los titulares; aparecen los valores. La violencia se justifica en nombre del bien.

Pero el patrón no se limita a las guerras con bombas. También existen guerras sin declaración formal: guerras financieras, jurídicas, mediáticas. Se imponen privatizaciones bajo la amenaza de la deuda. Se condicionan políticas públicas a través de organismos internacionales. Se redefine lo público como ineficiente y lo privado como inevitable. No hay tanques, pero hay contratos. No hay invasiones militares, pero hay concesiones por décadas.

Cuando todo esto ocurre, el lenguaje cumple una función decisiva: ocultar el motivo.

La pregunta entonces no es solo qué está pasando, sino cómo se nos está narrando lo que pasa.

Conflictos del juego o puntos de inflexión

Volviendo a Žižek: distinguir entre conflictos del juego y puntos de inflexión implica sospechar de la normalidad. Implica preguntarnos si lo que se presenta como continuidad no es, en realidad, un deterioro estructural. O si lo que parece caos no es la señal de que algo nuevo intenta emerger.

Esta lectura crítica exige romper con el determinismo. El determinismo no siempre adopta la forma de una gran teoría histórica; a veces se presenta como sentido común. “Siempre ha sido así.” “No hay alternativa.” “Es lo que toca.” Ese fatalismo cotidiano desactiva la imaginación política y reduce la ciudadanía a espectadora.

Sin embargo, la historia no es una maquinaria automática. Las estructuras pesan, pero no deciden por sí solas. Los intereses existen, pero necesitan legitimarse. Y esa legitimación depende de relatos que pueden ser cuestionados.

Cuando el discurso habla de valores, pero el conflicto es material

Si las guerras mienten, nuestra tarea es escuchar lo que el discurso no dice. Si la visión dominante reduce todo a conflictos administrables, nuestra tarea es identificar los quiebres reales.

¿Estamos ante ajustes técnicos o ante redefiniciones profundas de soberanía?
¿Ante reformas necesarias o ante procesos de desposesión?
¿Ante seguridad o ante reconfiguración del poder?

En sociedades marcadas por desigualdades, crisis climática y disputas por los bienes comunes, esta distinción no es académica. Es práctica. De ella depende nuestra capacidad de acción colectiva.

Recuperar la posibilidad de intervenir

Leer críticamente la coyuntura es, en última instancia, recuperar la posibilidad de intervenir en ella. Significa negarse a aceptar que todo está decidido. Significa sospechar de las explicaciones demasiado simples y de las justificaciones demasiado nobles. Significa reconocer que, detrás de cada gran palabra —democracia, seguridad, progreso— puede haber intereses muy concretos en juego.

No se trata de caer en el cinismo ni en la paranoia. Se trata de ejercitar una vigilancia democrática sobre el lenguaje y el poder. De aprender a distinguir el ruido del quiebre. De no confundir continuidad con deterioro ni conflicto con transformación.

Cuando todo parece inevitable, quizá el primer gesto político sea este: volver a preguntar.

¿Qué está realmente en juego?
¿Quién gana?
¿Quién pierde?
¿Qué se presenta como normal que, en realidad, no lo es?

Porque si algo enseña la historia es que lo inevitable suele ser, en realidad, lo que dejamos de cuestionar.

Volvemos al café: Žižek y Galeano frente a la coyuntura

Žižek (inquieto, gesticulando): El problema no es que haya crisis. ¡El capitalismo ama las crisis! Las necesita. Las administra. Las convierte en parte del espectáculo. La gente cree que vive un momento excepcional, pero el sistema sigue funcionando perfectamente. El verdadero peligro no es el caos… es cuando el deterioro se presenta como normalidad.

Galeano (sonríe apenas): Las guerras también funcionan así. Se anuncian con trompetas morales. Se habla de libertad, de democracia, de seguridad. Nadie dice: “vamos por el petróleo”. Nadie dice: “vamos por el agua”. Pero los pozos y los ríos siempre están en el mapa.

Žižek: ¡Exacto! La ideología no es lo que oculta la realidad. Es la realidad misma funcionando a través de lo que creemos. Cuando aceptamos que algo es inevitable, ya estamos dentro del guion.

Galeano: Las guerras mienten. Y no solo las guerras con bombas. También mienten las guerras silenciosas. Las que privatizan el agua. Las que hipotecan países. Las que llaman “modernización” a la entrega.

Žižek (inclina la cabeza): Entonces la pregunta es: ¿estamos ante un conflicto más del juego o ante un punto de inflexión? Porque el sistema puede tolerar escándalos, protestas, alternancias políticas… pero no tolera que cuestionen las reglas.

Galeano: Y cuando alguien cuestiona las reglas, se le acusa de irresponsable, de radical, de enemigo del orden. El orden siempre habla en nombre de la paz.

Žižek (ríe): ¡Sí! La paz del mercado, la paz de los cementerios, la paz de la resignación. Lo fascinante es cómo se logra que las víctimas defiendan el relato que las perjudica.

Galeano: Eso tiene que ver con el lenguaje. Las palabras se desgastan. Democracia, libertad, progreso. Se usan tanto que terminan encubriendo lo contrario. La violencia se vuelve técnica. El saqueo se vuelve contrato.

Žižek: Y cuando todo se vuelve técnico, parece que ya no hay política. Solo expertos. Solo cifras. Solo inevitabilidad.

Galeano (mirando por la ventana): Pero la historia no es una máquina automática. Cada tanto, algo se desborda. Un pueblo vota por el agua como derecho. Una comunidad defiende su río. Un gesto rompe el libreto.

Žižek: Ahí está el verdadero escándalo. No el conflicto administrado, sino el momento en que alguien dice: “esto no es normal”.

Galeano: Las guerras mienten, pero también revelan. Revelan qué se disputa realmente. Tierra. Agua. Minerales. Poder.

Žižek: Entonces tal vez el acto más subversivo hoy no sea gritar más fuerte… sino preguntar mejor.

Galeano (asiente): Preguntar quién gana. Preguntar quién pierde. Preguntar qué se esconde detrás de las grandes palabras.

(El café se enfría. Afuera, la normalidad continúa su espectáculo. En la mesa queda flotando una sospecha: tal vez lo inevitable no sea más que una historia mal contada.)

Ilustración: Creación digital mediante inteligencia artificial (Gemini de Google).

Claves para leer la coyuntura sin caer en el determinismo
Dimensión de análisisPreguntas clave¿Qué evita?¿Qué fortalece?
Acontecimiento, proceso o estructura¿Es un hecho aislado o parte de una tendencia más larga? ¿Responde a transformaciones estructurales?El alarmismo y la lectura superficial del titularComprensión histórica y perspectiva de largo plazo
Intereses materiales en juego¿Qué recursos, territorios o sectores económicos están involucrados? ¿Quién gana y quién pierde?Quedarse solo en el discurso moralAnálisis político-económico más riguroso
Lenguaje y narrativa¿Qué palabras se utilizan? ¿Qué se presenta como inevitable? ¿Qué se invisibiliza?Naturalizar decisiones políticas como técnicasLectura crítica de discursos y sentidos comunes
Escala global–territorial¿Cómo impacta este proceso global en mi territorio concreto? ¿Cómo se encarna en políticas locales o conflictos comunitarios?Pensar lo global como algo lejanoConexión entre experiencia cotidiana y geopolítica
Dimensión colectiva¿Cómo debatimos esto en comunidad? ¿Qué otras miradas enriquecen el análisis?La lectura individual y fragmentadaConstrucción de pensamiento crítico compartido
Aprender a mirar es aprender a intervenir

Leer la coyuntura no es un ejercicio académico neutral. Es un acto político.

Cuando distinguimos entre conflictos del juego y puntos de inflexión, evitamos tanto el fatalismo como la ingenuidad. Cuando preguntamos por los intereses materiales detrás de los discursos, rompemos el hechizo de las palabras nobles. Cuando conectamos lo global con nuestros territorios, dejamos de ser espectadores y empezamos a reconocernos como parte del escenario.

El determinismo nos dice que todo está decidido.
La lectura crítica nos recuerda que todo relato es disputable.

Tal vez el verdadero punto de inflexión no esté solo en los grandes acontecimientos del mundo, sino en el momento en que decidimos mirarlos de otra manera —colectivamente, con sospecha, con método y con compromiso.

Y ahí comienza, justamente, la formación.

Referencias:

Galeano, Eduardo. (2005, 9 de septiembre). Las guerras mienten. Brecha.

Žižek, Slavoj. (2025). El cielo en desorden. Anagrama.